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	<title>Tribune archivos - MIL Magazine</title>
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	<title>Tribune archivos - MIL Magazine</title>
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		<title>La nueva educación: ¿un mundo sin estudiantes?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Juan Pablo Meneses]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Dec 2020 09:24:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tribune]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[educación online]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La pandemia está cambiando la enseñanza universitaria para siempre. La transformación es de fondo. La mirada más simple empuja el debate binario: ¿son mejores las clases presenciales o las clases online? Una disyuntiva que llega tarde y resuelta. Cuando se inventó el teléfono, en 1854, ya había gente asegurando que ese aparato no iba a [&#8230;]</p>
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<p>La <strong>pandemia</strong> está cambiando la <strong>enseñanza universitaria</strong> para siempre. La transformación es de fondo. La mirada más simple empuja el debate binario: ¿son mejores las clases presenciales o las clases online? Una disyuntiva que llega tarde y resuelta.</p>



<p>Cuando se inventó el teléfono, en 1854, ya había gente asegurando que ese aparato no iba a reemplazar la interacción directa (después entendieron que aunque gritaran muy fuerte, en la ciudad vecina no los escuchaba nadie). Pasó lo mismo con el cine: nada iba a reemplazar el contacto directo del teatro. Con los discos: nada iba a reemplazar el contacto directo con la banda en vivo. Con las cámaras de seguridad: nada iba a reemplazar la mira atenta del guardián.</p>



<p>La pandemia está multiplicado la oferta educativa a cifras jamás vista. El CEO de Coursera dice que <a rel="noreferrer noopener" href="https://elpais.com/economia/2020/10/07/actualidad/1602063943_874241.html" data-type="URL" data-id="https://elpais.com/economia/2020/10/07/actualidad/1602063943_874241.html" target="_blank">“la educación ‘online’ es mucho más accesible, y en el futuro se combinará con la formación presencial”</a>, pero la realidad que vemos diariamente es que ahora vivimos bajo bombardeo incesante de cursos en línea. Las mismas universidades han quintuplicado su oferta, lanzando seminarios y diplomados sin ningún tipo de curatoría ni cuidado: como tratando de rescatar unos pocos muebles en mitad del incendio.</p>



<p>Son tiempos donde se ve a centros universitarios tradicionales, imitando al pie de la letra programas de proyectos educativos independientes y pequeños. La desesperación parece total. El problema de fondo es que con tanta oferta, desaparecieron los estudiantes. <a href="https://milmagazine.org/opinion/la-educacion-portatil/" data-type="post" data-id="9292">Ahora viviendo en un mundo donde hay más profesores que alumnos</a>. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>¿Cómo serán las clases -virtuales o presenciales- en un mundo sin alumnos? ¿Qué pasará con las enseñanza universidades en el futuro sin estudiantes? Ese parece ser el desafío más urgente. </p>



<p>En la <a href="http://uportatil.org" data-type="URL" data-id="uportatil.org"><strong>Universidad Portátil</strong></a> hemos comenzado a desarrollar un área de Inteligencia Artificial. La idea es, desde ahí, buscar alguna solución real a este nuevo escenario donde cada persona natural quiere dictar su propio taller.  Para un mundo sin estudiantes, nuestra propuesta será crear alumnos de Inteligencia Artificial. Alumnos ficticios, pero hábiles en preguntar y exigir a los profesores. Solo de esta manera, la lluvia de cursos y talleres y seminarios online tendrá asistencia completa. Y el que enseña será el que más aprende, como debería suceder siempre en un ecosistema educativo sano.</p>
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		<title>Los centros educativos como laboratorios comunicativos en tiempos de la COVID</title>
		<link>https://milmagazine.org/tribune/los-centros-educativos-como-laboratorios-comunicativos-en-tiempos-de-la-covid/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Evaristo González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Nov 2020 11:25:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tribune]]></category>
		<category><![CDATA[Alfabetización mediática]]></category>
		<category><![CDATA[Coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Starred]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La llegada de un virus tan desgraciado como el que nos amenaza cada día ha dado motivo no solo&#160;a profundos cambios de todo tipo, sino a aportar argumentos para reflexionar sobre el pasado, adaptarse al presente e intentar imaginar futuros que son una incógnita. La pandemia de la COVID-19 ha puesto al descubierto aspectos latentes [&#8230;]</p>
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<p>La llegada de un virus tan desgraciado como el que nos amenaza cada día ha dado motivo no solo&nbsp;a profundos cambios de todo tipo, sino a aportar argumentos para reflexionar sobre el pasado, adaptarse al presente e intentar imaginar futuros que son una incógnita.</p>



<p>La pandemia de la COVID-19 ha puesto al descubierto aspectos latentes o ya presentes de los que a veces se hablaba o se insinuaban, en ocasiones se habían implantado o adaptado al funcionamiento habitual de los centros educativos o bien, en otros casos, habían quedado en segundo o tercer lugar. En esta ocasión vamos a proponer elementos para la reflexión sobre la importancia de la comunicación educativa siempre, pero más ahora en momentos tan inciertos como los actuales.</p>



<p>La comunicación y la educación establecen innumerables vínculos mutuos, sinergias capaces de conjugar un imprescindible servicio público con una gran labor social y ciudadana. Ya en 2016 decíamos en esta revista digital que eran <a href="mailto:https://milmagazine.org/opinion/medios-comunicacion-educacion-la-sociedad-digital-dos-mundo-paralelos/">mundos paralelos</a>. Ahora más que nunca los centros educativos disponen de elementos para convertirse en laboratorios comunicativos. Aportaremos elementos de observación y apuntes desde la realidad práctica del trabajo en un instituto público y con la visión de lo que se hace en otros. Sirvan como pinceladas para adaptarlas o extrapolarlas a otros sectores educativos o de otros ámbitos de la sociedad.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Realidades</h2>



<p>Estar confinados ha servido para reprogramar el ritmo vital y profesional. Cuando se habla de la educación presencial y obligatoria significa instalarse también en los mundos virtuales, conocidos más en su superficie pero menos en sus profundidades educativas.&nbsp; La transición desde marzo hasta ahora ha discurrido por caminos diversos, a menudo basados en la urgente adaptación de todos a situaciones no previstas. La realidad confinada en espacios limitados se acompañó del incremento del consumo digital, gracias a la seguridad que aportaron las compañías telefónicas con sus redes de comunicaciones. Si esto hubiera fallado,&nbsp;el aislamiento sí que hubiera sido total.</p>



<p>Septiembre significó apertura de centros, normalidad adaptada, vuelta a lo anterior pero con un bagaje de prácticas educativas que deberían servir para encarar presentes con futuro, realidades presenciales obligadas y necesarias, con posibles confinamientos de personas o grupos en días concretos. Las aulas más seguras dentro de la inseguridad global, donde las preguntas se acumulan y las respuestas escasean: es la frase que trasladamos regularmente a las familias. Dudas, muchas; visiones escépticas, también; cuestionamiento de las medidas, a veces. Pero todo, con los centros abiertos a la educación presencial y medidas sanitarias preventivas.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Comunicación</h2>



<p>Comunicación clara, sincera, transparente y periódica: una estrategia que da buenos resultados también en las distancias cortas de la educación, y más en momentos como los actuales. El análisis de la información oficial y la puesta en escena de tantas autoridades como tenemos cuando nos han tenido que&nbsp;comunicar informaciones, datos o actuaciones COVID se ha convertido en una gran fuente de experimentación para deducir algunas buenas formas de llegar a la ciudadanía a partir de los aciertos y errores, junto con otras muy discutibles. Es una evidencia más de la importancia de la pedagogía de la comunicación, una fuente de aprendizaje para evitar caer en la confusión y en esa frase típica de algunos&nbsp;dirigentes públicos (políticos o no): “No nos hemos sabido explicar bien”.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Transiciones</h2>



<p>El paso de la presencialidad a la virtualidad generó cambios rápidos para adaptarse y continuar con la enseñanza y que la organización escolar siguiera funcionando. En general el reto se superó con bastante éxito gracias a la profesionalidad docente, a la dedicación de muchas horas y al objetivo de la educación por encima de todo. La vorágine informativa se vio en medio de una realidad política, social, económica y personal muy compleja, en la que estar dentro de casa abría muchas puertas y ventanas digitales a compañías diversas, con objetivos variados, mensajes y herramientas que aumentaban con los días. También a otros fenómenos que se pueden dar: agorafobia, desconfianza, recelos, miedos, otras fobias sociales&nbsp;y pérdida de confianza personal.</p>



<p>La comunidad educativa puso el objetivo en la educación en su esencia, en enganchar a todos los alumnos&nbsp; pero quizá pasó desapercibido &nbsp;que la comunicación iba inherente e influía aún más de lo habitual en los procesos de aprendizaje. La transformación digital de los formatos analógicos obliga a una adaptación comunicativa propia que ha venido para quedarse.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Laboratorio</h2>



<p>Los centros educativos tienen muchas referencias comunicativas para observar siempre pero más ahora que la distancia, la virtualidad y la socialización digital son elementos clave para la interactividad entre alumnado y profesorado. La propuesta de contemplar los centros educativos también como laboratorios comunicativos pretende incidir en un tema fundamental, en crear atención, reflexionar y generar estrategias para valorar aún más la comunicación en la educación de cada día.</p>



<p>El alumnado, con Internet, está desarrollando muchas de esas estrategias comunicativas que nadie le ha enseñado, forman parte de un autoaprendizaje por el uso y el abuso, se diseñan por imitación,&nbsp;se perfeccionan por los resultados plasmados en los <em>likes</em> recibidos y por la comparación con <em>influencers</em> o personas a las que&nbsp;admiran.</p>



<p>Algunos puntos para la puesta en marcha del laboratorio educativo-comunicativo en los centros escolares, deducidos del funcionamiento desde marzo:</p>



<ol class="wp-block-list" type="1"><li>El punto de partida se basa en que, en tiempos de crisis como los actuales, la comunicación ha de ser curricular y transversal en educación. Familias, alumnos y docentes quieren saber de forma clara, transparente y periódica. La dirección es la que ha de centralizar la información y convertirse en una fuente segura. Aportarla genera confianza en la organización y seguridad general. Comunicar a la vez para todos con criterios establecidos, desde la citada dirección, valorada como fuente fiable y creíble. Cada centro puede reflexionar sobre cómo le ha funcionado desde marzo hasta ahora, qué ha aprendido y cómo reafirmar un buen plan de comunicación.</li><li>Interactividad comunicativa: los actuales canales de información generan flujos bidireccionales. Responder siempre con un discurso sencillo pero elaborado, con amabilidad, atenciones, agradecimientos y con explicaciones aporta tranquilidad y fidelidad. Cuando se trata de mensajes en redes sociales, la difusión de las respuestas amplifica los mensajes. Sin generar ruidos innecesarios ni confusiones.</li><li>De la educación presencial del 13 de marzo a la virtual posterior y ahora de vuelta a la presencial de nuevo:&nbsp;este viaje de ida y vuelta motiva para hablar de factores como los formatos de transmisión y recepción en el contacto entre alumnado y profesorado; cuáles fueron los criterios para este salto tan grande y de un día para otro, si la adaptación fue espontánea por su urgencia o pautada con criterio. Transcurrido un tiempo se puede analizar si se ha conseguido una auténtica transformación digital, inevitable hoy, con la disponibilidad de dispositivos, conectividad, formación de los docentes y la consolidación de modelos híbridos educativos como una apuesta para que convivan los formatos presenciales y online en equilibrio desde el día a día de las aulas, pensando también en posibles confinamientos de personas,&nbsp; grupos o de todo el centro.</li><li>Los canales de comunicación de la organización educativa y la estructura de la comunicación horizontal y vertical, en formato presencial y online. Es preciso incluir y aprovechar el gran poder y la notoriedad del alumnado en las redes sociales que utilizan. Su dominio de fotos, mensajes, generación de videos, captación de interés o <em>likes</em> se ha de usar también para el aprendizaje y en las clases. Del profesor al alumno y al revés. Durante el confinamientos fue una buena oportunidad para proponer trabajos y actividades en los que la creatividad estudiantil y sus dotes en comunicación digital ayudaran a aprender y a reflexionar sobre el uso de estas herramientas, con posturas éticas y críticas.</li><li>El poder de la información educativa en redes, con la gestión del conjunto y la necesidad de &nbsp;una política de educación en comunicación digital al servicio de la organización.&nbsp;La figura del <a href="mailto:https://milmagazine.org/tendencias/community-manager-los-centros-educativos/">community manager educativo</a> cada vez es más necesaria. También <a href="mailto:https://milmagazine.org/opinion/la-visibilidad-la-labor-los-centros-educativos/">la visibilidad de los centros educativos</a>, ambos temas reflejados en estas páginas en 2017.</li><li>El factor ético de la comunicación, sea educativa o de medios: desde la experiencia personal, el análisis de cómo los medios nos han cambiado y conformado nuestras percepciones y opiniones.&nbsp; O qué hay detrás de los usos y de los discursos sobre la tecnología, yendo más allá del supuesto dominio del dispositivo en manos del alumnado, que a menudo es muy intenso pero fragmentado por el desconocimiento. También, centrarse en el valor de la duda y del escepticismo:&nbsp;el hecho de escuchar solo aquello que nos confirma nuestras creencias o prejuicios, sin sospechar, ni siquiera acercarse a disponer de información sobre los juicios de quienes piensan contrario a nosotros.</li><li>El uso de la actualidad COVID para extender el pensamiento crítico. Medios de comunicación, redes sociales, canales de mensajería han sido referentes informativos, a menudo citando fuentes fiables y difundiendo información muy elaborada, otras con noticias falsas &nbsp;y muy virales. Los alumnos han de aprender a discernir, saber cuándo y cómo creer o no y evitar la viralidad de temas que se difunden como si obedecieran solo a un acto reflejo y espontáneo.</li><li>El análisis de la imagen digital y de la comunicación no verbal: la enseñanza online se basó mucho en la transmisión síncrona de contenidos por canales multimedia tipo Meet, Teams, Zoom, etc.&nbsp; Ponerse delante de la cámara del dispositivo, compartir pantallas, contenidos, acordar normas de uso, proyectar la imagen personal, participar en &nbsp;intervenciones multicanal o efectuar grabaciones todo fue más que un juego a ser editores, realizadores, locutores&nbsp; y productores de contenidos. No había conocimientos técnicos previos pero sí imitaciones y sentido común, aunque solo se centrara en traspasar una clase presencial al formato virtual. También, las clases asíncronas, con el uso de fórmulas comunicativas diversas, o la mezcla de una fórmula y otra. Cada centro dispone de muchas experiencias como para reflexionar y perfeccionar la transformación digital.</li><li>La comunicación consentida de la privacidad y de la intimidad: una realidad muy presente entre niños, adolescentes, jóvenes y también adultos que difunden su vida y datos en las redes sin apercibirse de las consecuencias. TikTok, Instagram , WhatsApp y Facebook son cuatro buenos ejemplos pero no los únicos. Debería ser un contenido transversal presente en el día a día del aula, para aplicar luego sus enseñanzas&nbsp; fuera de ella. La escuela ha de formar antes de que ocurra. A menudo las emociones imperan por encima del sentido común y de la razón.</li><li>La comunicación, con&nbsp;honestidad y con el ejemplo: la pandemia actual, su gestión, expectativas e historial mediático han dejado titulares y conceptos como para aprender de cara al futuro. Si la gestión de hechos y situaciones excepcionales es de gran complejidad, la ciudadanía tiene derecho a la veracidad y a la claridad, aunque abunden las incógnitas. Las escuelas también a la hora de actuar, y no con instrucciones siempre provisionales y abstractas, donde improvisar puede ser adaptarse pero también no saber cómo planificar. &nbsp;El laboratorio de cada centro docente también puede analizar cómo se ha gestionado todo y qué efectos ha producido en la enseñanza del alumnado, en la comunicación global y en la organización.</li></ol>



<p>Innovación en educación, comunicación y tecnología: una apuesta del Gabinete de Comunicación y Educación de la UAB&nbsp; que también debería convertirse en &nbsp;líneas de actuación imprescindibles para los centros educativos del presente que miran al futuro.</p>
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		<item>
		<title>Guerra contra la desinformación, ¿una pelea contra robots o humanos?</title>
		<link>https://milmagazine.org/tribune/guerra-contra-la-desinformacion-una-pelea-contra-robots-o-humanos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Alejandra Avendaño Alvarado]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Nov 2020 12:14:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Starred]]></category>
		<category><![CDATA[Tribune]]></category>
		<category><![CDATA[Desinformación]]></category>
		<category><![CDATA[Desinformación como combatirla]]></category>
		<category><![CDATA[Estrategia contra la desinformación]]></category>
		<category><![CDATA[IA y Algoritmos contra la desinformación]]></category>
		<category><![CDATA[Robots o humanos contra la desinformación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¡¿Qué la inteligencia artificial es inteligente?! Parece una broma vieja para expertos en este tema, como Lorena Jaume-Palasí, una de las más reconocidas investigadoras sobre este campo tecnológico, quien en una entrevista la compara con un niño que camina dentro de una habitación chocándose una y otra vez contra la pared hasta encontrar la puerta. [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>¡¿Qué la inteligencia artificial es inteligente?! Parece una broma vieja para expertos en este tema, como Lorena Jaume-Palasí, una de las más reconocidas investigadoras sobre este campo tecnológico, quien en <a href="https://milmagazine.org/entrevistas/algoritmos-diseno-etico-y-desinformacion/">una entrevista</a> la compara con un niño que camina dentro de una habitación chocándose una y otra vez contra la pared hasta encontrar la puerta. Así, trabajan las máquinas y eso no es inteligente señala.</p>



<p>Efectivamente. Las máquinas son programadas para ejecutar determinadas tareas y aunque la inteligencia artificial ha ayudado a automatizar los procesos, lo cierto es que una computadora será muy buena y más eficaz que un humano en lo que ha sido programada, pero no va más allá. La mente humana en cambio no tiene límites, fluye y fluye como un río intempestivo que va en calma o agitado, pero siempre en movimiento. Así somos las personas, vamos adaptándonos.</p>



<p>Por eso será qué quizás desde que se inició esta ola de contenidos falsos circulando por las plataformas de medios sociales y que responde al nombre de desinformación, no ha sido controlada, solo atenuada. El problema no es nuevo, las mentiras y rumores sin fundamento llevan miles de años acompañándonos. Mas, gracias a las redes sociales estos artilugios apócrifos se distribuyen con más agilidad y tienen un nivel de resonancia enorme y creciente.</p>



<p>Al punto que sus efectos tienen la capacidad de generar realidades alternativas, contaminar el debate público, amenazar a la democracia o incluso la integridad y vida de las personas. Sino, basta con recordar su interferencia en las <a href="https://www.nytimes.com/es/2018/03/20/espanol/cambridge-analytica-facebook.html">elecciones estadounidenses del 2016</a> o el <a href="https://www.reuters.com/article/us-myanmar-rohingya-photos-exclusive/exclusive-fake-photos-in-myanmar-armys-true-news-book-on-the-rohingya-crisis-idUSKCN1LF2LB">genocidio de la etnia Royingha</a> alentado por propaganda desinformativa distribuida por el ejército de Myammar en Facebook, según un informe de la ONG Business for Social Responsibility (<a href="https://www.bsr.org/">BSR</a>).</p>



<p>Escándalos como estos junto a la presión social han impulsado algunos de los <a href="https://milmagazine.org/actualidad/entre-la-presion-y-la-eficacia-las-redes-sociales-actualizan-politicas-contra-el-discurso-del-odio-y-la-desinformacion/">últimos ajustes a los algoritmos de las plataformas</a> como <a href="https://milmagazine.org/actualidad/twitter-y-como-ha-ajustado-su-algoritmo-para-combatir-la-desinformacion-y-el-discurso-del-odio-en-el-2020/">Twitter</a> y otras, con el fin de combatir la desinformación. Esto significa un gran cambio, porque finalmente su modelo de negocio se alimenta de mantener a las personas conectadas a las redes sociales la mayor cantidad de tiempo posible, valiéndose de cualquier tipo de contenido atractivo y atrayente, como los tóxicos.</p>



<p>Vale tener presente que <a href="https://news.mit.edu/2018/study-twitter-false-news-travels-faster-true-stories-0308">investigadores del MIT</a> han demostrado que las publicaciones falsas se esparcen más rápido que las verídicas, mientras que <a href="https://dl.acm.org/doi/10.1145/3292522.3326034">los del Instituto Indio de Tecnología Kharagpur</a> hallaron que los contenidos difundidos por haters o quienes esparcen contenidos de odio se extienden más rápido, lejos y llegan a una audiencia más amplia que otros mensajes.</p>



<p>Por ello los cambios implementados en las redes sociales resultaron significativos, pero otra vez la respuesta lógico-matemática imperante en Sillicon Valley dirigió la estrategia, en lugar de complementarla. Entonces, sofisticadas tecnologías como la IA y ajustes algorítmicos fueron la fórmula para combatir la mentira, el odio y polarización en las redes sociales.</p>



<p>Pues no funcionó. Para muestra, <a href="https://milmagazine.org/actualidad/ajustes-al-algoritmo-de-youtube-ia-la-nina-de-sus-ojos-que-no-pudo-contra-la-desinformacion-en-el-2020/">YouTube, que intentó valerse únicamente de la IA</a> para frenar los contenidos falsos sobre el Covid, prescindiendo de moderadores humanos, tuvo que recular, porque sus robots no fueron tan eficaces.</p>



<p>Lo mismo ha pasado con otras redes sociales, como Twitter, Facebook, Tik Tok, etcétera, que pese a haber aplicado cambios a sus plataformas y haberse apoyado en comunidades de verificadores de contenidos falsos o fact-checkers, solo han logrado reducir la circulación de productos desinformativos, pero el problema sigue ahí.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/11/USUARIOS-BURLAN-REGLAS-YOUTUBE-CONTRA-DESINFORMACION-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-12314" srcset="https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/11/USUARIOS-BURLAN-REGLAS-YOUTUBE-CONTRA-DESINFORMACION-1024x768.jpg 1024w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/11/USUARIOS-BURLAN-REGLAS-YOUTUBE-CONTRA-DESINFORMACION-300x225.jpg 300w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/11/USUARIOS-BURLAN-REGLAS-YOUTUBE-CONTRA-DESINFORMACION-768x576.jpg 768w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/11/USUARIOS-BURLAN-REGLAS-YOUTUBE-CONTRA-DESINFORMACION-990x743.jpg 990w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/11/USUARIOS-BURLAN-REGLAS-YOUTUBE-CONTRA-DESINFORMACION.jpg 1320w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption>Usuarios burlan las reglas de YouTube contra términos asociados a la desinformación sobre el coronavirus</figcaption></figure>



<p>Y es que la IA presume de eficiencia pero no de nuestra inteligencia. Al menos no tiene la lógica adaptativa y elevada del ser humano, capaz de desarmar las estrategias algorítmicas programadas últimamente para combatir la desinformación, como son la detección de hashtags, la desindexación de contenidos para evitar que sean encontrados, el uso de etiquetas de alerta o incluso las más radicales como censurar el contenido falso, lo que ya <a href="https://www.bbc.com/news/technology-52846679">le pasó al aún presidente estadounidense Donald Trump</a> en más de una ocasión.</p>



<p>Ya sea un apasionado seguidor de teorías conspiratorias, como los <a href="https://milmagazine.org/opinion/los-qanon-el-veneno-que-crece-entre-el-populismo-coronavirus-y-redes-sociales/">Q´anon</a>, un interesado propagador de contenidos falsos o granjas de trolles, el hecho es que cualquiera de estos actores ha burlado las técnicas de lenguaje predictivo usadas por los robots de IA para detectar la mentira.</p>



<p>Por ejemplo, con tácticas como #typosquating o #OcupaciónMedianteDedazo, que consiste en emular errores ortográficos respecto a un término prohibido o que duplica una de las letras de las palabras censuradas, los desinformadores han evadido los controles algorítmicos y esparcido su contenido falso, valiéndose de las propias plataformas que buscan frenarlos.</p>



<figure class="wp-block-embed-twitter aligncenter wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="und" dir="ltr"><a href="https://twitter.com/hashtag/BidenCrimeFamiily?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#BidenCrimeFamiily</a></p>&mdash; Donald J. Trump (@realDonaldTrump) <a href="https://twitter.com/realDonaldTrump/status/1322065015575400448?ref_src=twsrc%5Etfw">October 30, 2020</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div><figcaption><em><sup>Donald Trump usando técnica de typosquating para burlar moderación de contenidos falsos en Twitter </sup></em></figcaption></figure>



<p></p>



<p></p>



<p>La creatividad humana no tiene límites. Y desde ese precepto debiera enfocarse el combate contra la desinformación. Las tecnologías son una herramienta excelente para frenar la circulación de publicaciones falsas y las campañas que buscan desinformar y polarizar, quizás la mejor. Pero la intervención humana dentro del planeamiento y ejecución de este combate es necesaria.</p>



<p>No basta con actuar en el momento, desarticulando la mentira con el fact-checking, que es como curar una herida, sino acompañarlas con medidas preventivas de carácter social e incluir perfiles que vengan del sector de las ciencias sociales y humanidades para construir entornos y sistemas que frenen la difusión de contenidos tóxicos en las redes sociales.</p>



<p>La lucha contra la desinformación no se puede abordar como si se tratara de una escena de Terminator o usando solo a los robots de IA. Se trata de la vida real, en donde las personas interactuamos, tenemos conflictos, prejuicios y venimos de contextos diversos, solo que el resultado de nuestros conflictos se expresa y resuena en las redes sociales. Esto no se resuelve con un algoritmo, sino conociendo a la persona que propaga estos contenidos, entendiendo sus motivaciones y actuando desde un enfoque social y humano.</p>
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		<title>“El dilema de las redes sociales”: estar en ellas o no, he ahí la cuestión</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Belén Sancho Ligorred]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Sep 2020 20:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tribune]]></category>
		<category><![CDATA[Alfabetización mediática]]></category>
		<category><![CDATA[consumo tecnológico]]></category>
		<category><![CDATA[Netflix]]></category>
		<category><![CDATA[redes sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Starred]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“The Social Dilemma” es un documental de Jeff Orlowski que, desde el pasado 9 de septiembre, está dando de qué hablar en Netflix. Este documental explica cómo funcionan las grandes plataformas de redes sociales desde dentro a través de la voz de exempleados/as de Google, Facebook, Instagram, Twitter y Pinterest. El verdadero dilema se presenta [&#8230;]</p>
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<figure class="wp-block-embed-youtube aligncenter wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="The Social Dilemma | Official Trailer | Netflix" width="1320" height="743" src="https://www.youtube.com/embed/uaaC57tcci0?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe>
</div><figcaption>Trailer oficial del documental &#8220;El dilema de las redes sociales&#8221;. </figcaption></figure>



<p>“<a href="https://www.thesocialdilemma.com/"><strong>The Social Dilemma</strong></a>” es un documental de Jeff Orlowski que, desde el pasado 9 de septiembre, está dando de qué hablar en Netflix. Este documental explica cómo funcionan las grandes plataformas de redes sociales desde dentro a través de la voz de exempleados/as de Google, Facebook, Instagram, Twitter y Pinterest. El verdadero dilema se presenta cuando acaba el documental y planteas seriamente si es una buena idea o no mantener tu perfil social.&nbsp;</p>



<p>Me miró y la miré, sonrió y le sonreí. Y yo la invité a bailar, y ella me dijo que sí. Seguramente, habrás leído esta frase e inmediatamente habrás puesto el instrumental de fondo en tu cabeza. Incluso sepas cómo se baila, porque el mundo de las redes sociales se ha inundado de vídeos exactamente iguales. <strong>¿Es esta la nueva forma de comunicarnos?</strong> Me niego a creerlo, solo una forma más de mantener nuestra atención en la pantalla.&nbsp;</p>



<p>Tristan Harris, presidente y cofundador de “<em>Center for Humane Technology</em>”, es una de las voces principales del documental. Harris plantea que <strong>el ser humano no está preparado para recibir aprobación social cada cinco minutos</strong>, a pesar de que se haya normalizado en redes. Buscar la aprobación a través de <em>likes</em> es un grave error, pero engancha. Ellos/as lo saben y se aprovechan. Pero no puedes evitar sacar esa pequeña sonrisa al conseguir captar la atención de los demás.</p>



<p>El documental expone el denominado “<strong>capitalismo de vigilancia</strong>”. Un término acuñado por Shoshana Zuboff, Profesora Emérita de Negocios de Harvard, para hablar de la mercantilización de la información en redes sociales. Nada es gratis en Internet, es algo que deberíamos haber interiorizado hace tiempo. Sin embargo, seguimos dentro del círculo, conocedores de que nuestros datos personales están generando millones a las grandes plataformas, porque hoy más que nunca la información es poder.&nbsp;</p>



<p>La <strong>clave de las redes sociales</strong> es el <strong>algoritmo</strong> que utiliza cada una de ellas. Cathy O’Neil, científica de datos, expone a través del documental que los algoritmos no son objetivos y se “optimizan hacia una definición de éxito”. De esta forma las redes sociales tratan de buscar el contenido que más se acerque a tus intereses para captar tu atención. El documental habla de redes sociales, pero también puede incluirse a Netflix por su funcionamiento. Al terminar el documental, te sugerirá otro, por ejemplo “<a href="https://www.netflix.com/es/title/80117542">El Gran Hackeo</a>”.&nbsp;</p>



<p>Durante la pandemia del COVID-19 la circulación de <em>fake news</em> se ha visto como una <a href="https://milmagazine.org/actualidad/un-estudio-identifica-mas-de-1-500-rumores-y-teorias-conspiratorias-sobre-el-coronavirus/">problemática grave</a>. El documental expone que la inteligencia artificial no resolverá ese problema porque “las noticias falsas generan más dinero a las compañías”. Internet nos ha permitido obtener información al instante de casi cualquier cosa, pero entre tanta información hay demasiado ruido. El documental cita un estudio en el que explican que la viralización de las <strong><em>fake news</em> tiene un 70% más de posibilidades de ser compartidas que la información real</strong>.&nbsp;</p>



<p>La información que se expone en el documental no es novedosa, pero lo que lo hace valioso son sus testimonios. A pesar del tono apocalíptico, el documental de manera directa e indirecta <strong>pone en valor la necesidad de la alfabetización mediática</strong> en la población. Hablamos de <a href="https://milmagazine.org/entrevistas/dr-valverde-berrocoso-aunque-las-tecnologias-se-introducen-en-las-aulas-no-se-integran-verdaderamente-en-la-docencia/">alfabetización mediática</a> como una capacidad de aprendizaje sobre los medios de comunicación y sobre redes sociales. Es una formación constante y de experiencia acumulativa que nos permite aprender sobre su funcionamiento. La tecnología y las redes pueden ayudarnos, pero es ahí donde entra nuestra responsabilidad digital: saber cómo actuar en ellas, qué mostrar, cuánto tiempo le dedicamos y distinguir fuentes fiables. Todo ello conlleva un proceso fundamental para que la población comience a tomar conciencia de la importancia de <strong>cuidar su perfil digital</strong>. </p>



<p>“<strong>La tecnología no es una amenaza existencial en sí misma</strong>, sino su capacidad para sacar lo peor de la sociedad”, afirma Tristan Harris. Cerrar tu perfil en redes es una opción, aunque hoy día resulta casi imposible quedar fuera de este sistema. Pero sí tenemos la oportunidad de abandonar esa actitud de zombie de pantalla mediante la educación digital. Ellos/as siempre van a estar ahí observando nuestros movimientos, pero debemos ser nosotros/as quienes les digamos hasta dónde queremos que sepan nuestras preferencias. <strong>La alfabetización mediática no es una opción, es una necesidad</strong>.&nbsp;&nbsp;</p>
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		<title>Los QAnon, el veneno que crece entre el populismo, coronavirus y redes sociales</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alejandra Avendaño Alvarado]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Sep 2020 10:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tribune]]></category>
		<category><![CDATA[Conspiracy theories]]></category>
		<category><![CDATA[QAnon]]></category>
		<category><![CDATA[Teorías conspiratorias]]></category>
		<category><![CDATA[Trump y los QAnon]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Qué tienen en común una bandera con el rostro de Donald Trump sobre la figura de Rambo en una manifestación alemana y pancartas con la letra Q en protestas dentro de Estados Unidos? ¿por qué hay una versión canadiense de chalecos amarillos usando la misma consonante para protestar contra las políticas de gobierno de Justin [&#8230;]</p>
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<p>¿Qué tienen en común una bandera con el rostro de Donald Trump sobre la figura de Rambo en una <a href="https://edition.cnn.com/videos/spanish/2020/09/01/qanon-alemania-teoria-conspiracion-manifestantes-coronavirus-inhs-pkg-frederik-pleitgen.cnn">manifestación alemana</a> y <a href="https://www.kansascity.com/news/politics-government/article245299775.html">pancartas con la letra Q</a> en protestas dentro de Estados Unidos? ¿por qué hay una <a href="https://www.20minutos.es/noticia/3567617/0/calecos-amarillos-protestan-canada/?autoref=true">versión canadiense de chalecos amarillos</a> usando la misma consonante para protestar contra las políticas de gobierno de Justin Trudeau? ¿Cuentas en redes sociales en diversos países de Norteamérica, Europa y América del Sur usando la Q? ¿tiendas de comercio electrónico con souvenirs Q y emblemas de distintos países?</p>



<p>¿Hablamos de un complot que se ha extendido por cada rincón de este mundo y cuya sombra se cierne sobre las bases de la democracia? Sí y no. La Q viene del movimiento de origen virtual <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-45053116">QAnon</a>, que a modo de una red internacional opera desde el anonimato con el fin de desestabilizar a partidos o gobiernos siempre que no sean republicanos o de derecha, pero en realidad funciona con una mística sectaria y mesiánica.</p>



<p>Se trata una creciente comunidad, nacida en redes sociales estadounidenses alrededor del 2017 y cuyo credo afirma, en su versión más extrema, que existe un Estado profundo, conformado por políticos demócratas y estrellas de Hollywood, que conspiran en contra de Donald Trump y dirigen una red de pedofilia que se come a los niños y bebe su sangre para mantenerse jóvenes y atractivos, rindiéndole culto a Satán.</p>



<p>Para los QAnon el presidente estadounidense es el Mesías que encarcelará a estos antihéroes en Guantánamo, cuando llegué la tormenta o el momento en el que él acabe con ese poderoso y corrupto grupo de élite mientras que ellos se perciben a si mismos como su red de soporte. Son los apasionados activistas que siguen cada una de las palabras o gestos de Trump para interpretar las señales que les manda por redes sociales o declaraciones públicas. Además de evangelizar desde sus redes sociales su teoría conspiratoria a fin de ampliar la red de seguidores de este culto.</p>



<p>¿El partido demócrata? ¿red de tráfico sexual de menores? ¿ritos de sangre y Satán? ¿el Papa Francisco? Suena a demasiado, pero así es la filosofía QAnon: flexible. La mezcla de todas las teorías de conspiración, la denominada madre de ellas, porque agrupa a diversas corrientes conspiratorias y las adapta en una narrativa que se acomoda a cada sociedad a donde ha llegado.</p>



<p>Junta el Pizzagate, la teoría que afirma que Hillary Clinton y sus allegados dirigen una red de tráfico de menores que funciona en el sótano de una pizzeria; el asesinato de John F. Kennedy como una conspiración; la afirmación de una verdad alternativa sobre el atentado de las Torres Gemelas; dudas sobre la llegada a la luna; al terraplanismo; la invasión del Islam en Europa; y propone que el coronavirus es una invención de los poderosos para mantener controlado al pueblo y a su vez sugiere usar el dióxido de cloro para curarse de la misma enfermedad que niegan, etcétera.</p>



<p>Cuenta con un lenguaje propio en el que la letra Q predomina, junto a otra suma de consonantes (WWG1WGA), frases como “el Gran Despertar” o “seguir al conejo blanco”, y palabras o lemas orientados a la defensa de la infancia, como <a href="https://www.nytimes.com/2020/08/12/technology/qanon-save-the-children-trafficking.html">#SavetheChildren</a>. Esta última es también el nombre de <a href="https://www.savethechildren.org/us/what-we-do/where-we-work">la reconocida ONG</a> del mismo nombre, lo que a nivel de gestión de marca es efectivo, pero es de ética dudosa, porque busca atraer adeptos a costa de la confusión con el nombre de la institución sin fines de lucro referida, que ya lleva años haciendo un trabajo real para proteger a los niños en estado de abandono o que sufren abuso.</p>



<a class="herald-popup" href='https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Marc-Nozell-en-Flickr.jpg'><img decoding="async" width="1200" height="1200" src="https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Marc-Nozell-en-Flickr.jpg" class="attachment-herald-lay-c1 size-herald-lay-c1" alt="" srcset="https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Marc-Nozell-en-Flickr.jpg 1200w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Marc-Nozell-en-Flickr-300x300.jpg 300w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Marc-Nozell-en-Flickr-1024x1024.jpg 1024w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Marc-Nozell-en-Flickr-150x150.jpg 150w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Marc-Nozell-en-Flickr-768x768.jpg 768w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Marc-Nozell-en-Flickr-130x130.jpg 130w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Marc-Nozell-en-Flickr-187x187.jpg 187w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Marc-Nozell-en-Flickr-990x990.jpg 990w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /></a>
<a class="herald-popup" href='https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Endstation-Rechts-en-Flickr3.jpg'><img loading="lazy" decoding="async" width="1320" height="880" src="https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Endstation-Rechts-en-Flickr3.jpg" class="attachment-herald-lay-c1 size-herald-lay-c1" alt="" srcset="https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Endstation-Rechts-en-Flickr3.jpg 1320w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Endstation-Rechts-en-Flickr3-300x200.jpg 300w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Endstation-Rechts-en-Flickr3-1024x683.jpg 1024w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Endstation-Rechts-en-Flickr3-768x512.jpg 768w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Endstation-Rechts-en-Flickr3-130x86.jpg 130w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Endstation-Rechts-en-Flickr3-187x124.jpg 187w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Endstation-Rechts-en-Flickr3-990x660.jpg 990w" sizes="auto, (max-width: 1320px) 100vw, 1320px" /></a>
<a class="herald-popup" href='https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Robby-Virus-en-Flickr.jpg'><img loading="lazy" decoding="async" width="1320" height="880" src="https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Robby-Virus-en-Flickr.jpg" class="attachment-herald-lay-c1 size-herald-lay-c1" alt="" srcset="https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Robby-Virus-en-Flickr.jpg 1320w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Robby-Virus-en-Flickr-300x200.jpg 300w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Robby-Virus-en-Flickr-1024x683.jpg 1024w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Robby-Virus-en-Flickr-768x512.jpg 768w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Robby-Virus-en-Flickr-130x86.jpg 130w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Robby-Virus-en-Flickr-187x124.jpg 187w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/09/Imagen-de-Robby-Virus-en-Flickr-990x660.jpg 990w" sizes="auto, (max-width: 1320px) 100vw, 1320px" /></a>



<p>Aunque para algunos suena descabellado y tiene la forma de un rompecabezas con piezas dispares, habría que tomárselo más en serio. Esta comunidad que nació como un movimiento marginal de poca importancia, en el foro de discusión 4chan, ha crecido sin parar y en esto las redes sociales han sido un factor clave.</p>



<p>Según <a href="https://www.nbcnews.com/tech/tech-news/qanon-groups-have-millions-members-facebook-documents-show-n1236317">un informe interno de Facebook</a>, revelado por el portal NBC News, actualmente hay más de tres millones de miembros y seguidores de esta teoría conspiratoria en esta red social. De su lado <a href="https://www.nytimes.com/2020/07/21/technology/twitter-bans-qanon-accounts.html">Twitter identificó alrededor de 157 mil cuentas</a> ligadas a este movimiento, <a href="https://thewire.in/media/qanon-conspiracy-theory-social-media">Youtube a decenas de miles</a> y otras redes sociales como <a href="https://mashable.com/article/tiktok-qanon-hashtags-search-results/?europe=true">Tik Tok el hastag #QAnon alcanzó más de 83 millones de vistas</a> en julio de este año según Digital Trends.</p>



<p>El crecimiento de este movimiento en la esfera digital se ha visto favorecido por la pandemia del coronavirus, que es <a href="https://www.bbc.com/news/blogs-trending-53997203">cuando más ha crecido</a>, apoyándose en las redes sociales y sus poderosos algoritmos. En esto, el rol de Facebook ha sido vital para asegurar este crecimiento y Tik Tok empieza a configurarse como una red potente para estos activistas.</p>



<p>Así, los QAnon no solo crecen en número sino en fervor, lo que se refleja en la popularidad que alcanzan los productos de esta subcultura. Por ejemplo, en <a href="https://www.nytimes.com/2020/05/20/technology/plandemic-movie-youtube-facebook-coronavirus.html">el video de 26 minutos “Plandemic”</a>, que denuncia el uso del coronavirus como una estrategia de los poderosos para acumular más poder y dominar a la población fue más viral que Taylor Swift o en las pequeñas e-commerce que venden souvenirs relacionados a este movimiento, como polos o banderas con un precio promedio de 50 euros. Sin duda, hay una demanda.</p>



<p>Y el problema es que este movimiento ya permeó el mundo real y se ha hecho presente en manifestaciones a lo largo del mundo, incidentes amenazantes, <a href="https://www.nytimes.com/2019/07/21/nyregion/gambino-shooting-anthony-comello-frank-cali.html">crímenes en Estados Unidos</a> o atentados <a href="https://www.lavanguardia.com/internacional/20200220/473670004750/alemania-shock-ataque-terrorista-extrema-derecha-once-muertos-hanau.html">en otros países</a> a nombre de esta creencia. El FBI ha emitido <a href="https://news.yahoo.com/fbi-documents-conspiracy-theories-terrorism-160000507.html?guccounter=1">un informe</a> en el que califica a los grupos conspiratorios extremistas como una amenaza creciente, indicando que existe una lista de arrestos, relacionados a hechos violentos y motivados por estas creencias.</p>



<p>De igual manera preocupa que tal teoría además de ser seguida por ciudadanos descontentos con sus gobiernos o desesperados por la incertidumbre que genera el covid-19 en la vida de todos, es arropada y usada estratégicamente por intereses políticos. En plena campaña electoral estadounidense, cuando ha sido consultado respecto a este movimiento, Donald Trump se ha referido a ellos con respuestas evasivas pero condescendientes y de simpatía, validándolos.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="‘They Like Me Very Much’: Trump Discusses The QAnon Conspiracy Theory Movement | NBC News NOW" width="1320" height="743" src="https://www.youtube.com/embed/GNI553Np__k?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe>
</div><figcaption>Presidente de EEUU Donald Trump opina sobre los QAnon</figcaption></figure>



<p>Tal comportamiento no solo ha envalentonado a sus seguidores sino que ahora algunos de ellos están cada vez más cerca de alcanzar un espacio en el Congreso de Estados Unidos. La republicana <a href="https://cnnespanol.cnn.com/video/candidata-congreso-qanon-conspiracia-estado-trump-dusa-juan-carlos-lopez/">Marjorie Taylor</a>, una ferviente partidaria de la teoría más extrema de QAnon, acaba de ganar una primaria en Georgia, mientras que <a href="https://www.nytimes.com/2020/08/13/technology/qanon-tea-party.html">otros candidatos afiliados a este movimiento ganaron primarias</a> a nivel federal y estatal, según relata The New York Times.</p>



<p>Nada tan hiperrealista como el mundo digital hoy en día. Pero ¿cuánto más puede crecer QAnon? No se sabe. Desde su lado las redes sociales empiezan a preocuparse por limitarla y <a href="https://thewire.in/media/qanon-conspiracy-theory-social-media">están tomando algunas opciones con miras a este objetivo</a>, pero no funciona su fórmula, porque son víctimas de su modelo de éxito: el algoritmo potente que a costa de mantenerte conectado te sugiere los contenidos que más se acercan a tus intereses o gustos o inclusive los más virales. Así, las recomendaciones de videos o contenidos “Q” han ampliado sus contactos.</p>



<p>La clase política y su brazo legislativo y judicial no actúan al respecto o no saben cómo hacerlo y no han sido capaces de salir del debate diario de este tema para tomar medidas que frenen este fenómeno, como una legislación eficaz para un mundo digitalizado o incluso un monitoreo eficiente de estos grupos que operan desde el anonimato de internet.</p>



<p>¿Casualidad o ineficiencia? Considerando los aparentes guiños entre este movimiento y algunos miembros del partido republicano o figuras políticas en otros países que se nutren de la mística de los QAnon. Tales prácticas evidencian un peligroso uso político que crece cada vez más y cuya versátil filosofía es capaz de extenderse en otros contextos político-sociales, como en Europa o América Latina, en donde gracias a la narrativa conspiratoria negacionista del coronavirus se está formando un semillero de seguidores. Será cuestión de observar los discursos y mensajes de los políticos, algunos ya hacen referencias a algunas de las frases usadas comúnmente por este grupo.</p>



<p>Estamos atravesando por una tormenta perfecta, que reúne a todos los ingredientes para que se dé el peor escenario y florezcan las teorías de la conspiración. Sumemos: un enorme descontento de la población por políticas económicas y sociales que han generado desigualdad, aprovechamiento político, extremismos que resurgen, algoritmos que incentivan la polarización y un contexto de incertidumbre debido a la crisis del coronavirus y sus impactos.</p>



<p><strong><em>¿Qué queda por hacer?</em></strong></p>



<p>Desde el lado del gobierno y las instituciones se hace imperativo incorporar medidas de sensibilización social que calen en la población. Una de ellas, la alfabetización mediática. Urge introducirla en la formación escolar básica e incluso en la universitaria. Alemania, que ve preocupada un auge de estos movimientos. Ha sugerido incorporar dentro de su educación básica el abordaje educativo de este tipo teorías para frenar la radicalización.</p>



<p>Del lado de los medios y los periodistas hace falta mucho más por hacer. La desacreditación que han sufrido de cara al ciudadano por los propios errores cometidos, como el descuido al informar, el sensacionalismo y la insistencia en modelos de negocio puramente publicitarios, lo que pone a la prensa a merced de intereses corporativos ha comprometido su reputación.</p>



<p>Más aún, cuando tenemos a líderes políticos populistas que califican a los medios como vendidos y a la prensa como mentirosa con el fin que las investigaciones en su contra también sean devaluadas; o que acuñan términos para referirse a las noticias, el principal producto informativo de los periodistas, como fake o falso, lo cual es incongruente porque una noticia es verdadera o no es noticia; o conceden <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-42727725">polémicos premios a las fake news</a> que conceden solo a la prensa opositora, como lo acaba de hacer el presidente Donald Trump. A eso se le llama matar al mensajero.</p>



<p>Desde el punto de vista personal, no se puede convencer al creyente de que está equivocado, porque se sentirá atacado en su identidad. <a href="https://www.dw.com/es/alemania-tierra-de-teor%C3%ADas-conspirativas/a-54807813">Andreas Petrik</a>, profesor de la Universidad Martin-Luther sugiere aclarar estos hechos, partiendo de un diálogo empático, de amistad y reconocimiento cuando conversamos en persona con nuestros familiares o amigos que empiezan a mirar estas ideologías o tienen dudas respecto a ellas.</p>



<p>A nivel de redes sociales, es mejor ignorar a los QAnon, no compartir sus contenidos ni siquiera para desmentirlos o desacreditarlos. Nuestra lógica nos lleva a burlarnos de estos mensajes o a denunciarlos. Mas si, para hacerlo, los replicamos en nuestras redes, el algoritmo hará lo suyo y solo ampliaremos su mensaje.&nbsp; Un combate arduo en el que la mejor respuesta es el silencio.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="QAnon: ¿es peligroso el mito conspirativo?" width="1320" height="743" src="https://www.youtube.com/embed/rG5WbN_0z2M?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe>
</div><figcaption>Video de DW sobre los QAnon</figcaption></figure>
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		<title>Lo ridículo de las fiestas COVID. Una propuesta reflexiva desde la comunicación y la educación</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Kelly Robledo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Jul 2020 07:51:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tribune]]></category>
		<category><![CDATA[Coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[fiestas covid]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[transmedia storytelling]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La enfermedad del coronavirus suma cerca de 17 millones de contagios a nivel mundial y ha provocado al menos 661.729 muertes. Han pasado cuatro meses y medio desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) calificó al brote como pandemia, y parece que nos hemos acostumbrado no solo a convivir con ella, sino que la [&#8230;]</p>
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<p>La enfermedad del <strong>coronavirus</strong> suma cerca de 17 millones de contagios a nivel mundial y ha provocado al menos 661.729 muertes. Han pasado cuatro meses y medio desde que la <strong>Organización Mundial de la Salud (OMS)</strong> calificó al brote como <strong>pandemia</strong>, y <strong>parece que nos hemos acostumbrado no solo a convivir con ella, sino que la invitamos a quedarse</strong>.</p>



<p><strong>Estados Unidos</strong> es el país que aglutina más de un cuarto del total de casos reportados globalmente, con más de 4 millones de diagnosticados, y con un promedio de más de 66 mil casos nuevos al día. Y a pesar de ello, los últimos meses empezaron a circular rumores de que en la ciudad de Tuscaloosa, Alabama, algunos grupos de jóvenes organizaban las llamadas <strong>fiestas COVID</strong>, cuyo propósito era contraer el virus.</p>



<p>A inicios de julio la sospecha fue comprobada por la concejal de la ciudad. Según medios internacionales como ABC News, CNN, NBC y la agencia AP, la mecánica de estas fiestas consiste en que entre los invitados se recaude dinero y luego del evento, el primero que demuestra que se contagió, recibe lo reunido. </p>



<p>¿Qué pasa por la mente de estos jóvenes? ¿En qué momento lo ridículo pasó a ser normal y pretendido? ¿Ahora celebramos la enfermedad y la mortalidad? ¿Obtener algo de dinero es más valioso que la vida propia y la de los cercanos? ¿Qué papel tienen las autoridades? ¿Ayudan o no los medios al control de estas situaciones?</p>



<p>Podríamos hacernos muchas preguntas y señalar a muchos culpables. La responsabilidad definitivamente no recae en un solo grupo, y todos podemos coincidir en que quebrar la norma no es atractivo, es ridículo. Pero en este artículo, más que ser inquisidores, queremos dar apertura al diálogo y ser propositivos desde el campo que nos compete: <strong>la comunicación y la educación</strong>.</p>



<p>Albert Einstein dijo: “Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro”. El caso que aquí abordamos es prueba de lo pronunciado por el científico. Frente a esto, ¿qué podríamos hacer? Hago un postulado sencillo:</p>



<p>El actual ecosistema mediático, rico en medios y plataformas facilita el expandir información a diversos públicos y lograr que estos conecten con el contenido. Hablamos de una gestión estratégica de mensajes, denominada como <strong><em>transmedia storytelling</em></strong>, y que es empleada en industrias como la del entretenimiento, la publicitaria e, incluso, la periodística. ¿Acaso no podemos sacar partido de esta dinámica de producción y difusión de contenidos empleándola a favor de la educación y el fomento de la conciencia social? </p>



<p>Estamos aquí para utilizar todas nuestras armas&#8230; Y si hay jóvenes que  para generar dinero y/o sentirse más <em>cool</em> se valen irresponsablemente de estas celebraciones, aprovechemos nosotros profesionalmente y a conciencia las tecnologías de la comunicación que tenemos a nuestra disposición para expandir exactamente lo contrario: un espíritu de identificación y solidaridad con otros seres humanos.</p>



<p>Como dije, el postulado es sencillo, su ejecución, no. Y no lo es en el sentido de que cada mensaje debe ser bien pensado y se debe buscar la mejor manera de ponerlo en forma y transmitirlo. Y para la carga informativa y educativa que estos deben contener, se necesita de profesionales de la comunicación y la educación que, además de conocimientos técnicos, hagan planteamientos con criterio y fondo. Profesionales comprometidos con el desarrollo y la mejora de la sociedad.</p>



<p>Quizá de esta forma contribuyamos a no seguir ridiculizándonos como sociedad y, más bien, a expandir contenido que nos haga crecer como ciudadanos. Pero, sobre todo, a despertar el instinto humano de defensa, empatía y ayuda al otro. <strong>Porque en una fiesta COVID el joven asistente no solo se convierte por su voluntad en portador del virus, se convierte por su voluntad en un arma de letalidad para quienes lo rodean</strong>.</p>
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		<title>Creando puentes y atravesando barreras culturales</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Felipe Chibas]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Jul 2020 20:30:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tribune]]></category>
		<category><![CDATA[Barreras culturales de la comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Barreras culturales y discriminación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Felipe Chibás Ortiz Profesor Doctor, Investigador y Libre Docente por el CEACOM de la ECA-USP/Representante de América Latina del GAPMIL-UNESCO Un mundo sin barreras, siempre ha sido una utopía deseada por la humanidad. Sin fronteras entre países, sin obstáculos para ir y venir, sin prejuicios, un universo verdaderamente libre y globalizado. Es lo que [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong><em>Por <a href="https://www.linkedin.com/in/felipe-chib%C3%A1s-ortiz-9046b825/">Felipe Chibás Ortiz</a></em></strong></p>



<p><strong><em>Profesor Doctor, Investigador y Libre Docente por el CEACOM de la ECA-USP/Representante de América Latina del GAPMIL-UNESCO</em></strong></p>



<p>Un mundo sin barreras, siempre ha sido una utopía deseada por la humanidad. Sin fronteras entre países, sin obstáculos para ir y venir, sin prejuicios, un universo verdaderamente libre y globalizado. Es lo que Internet debería representar en teoría hoy, un espacio en el que pudiésemos interactuar con cualquier persona, organización o incluso con una organización internacional como las Naciones Unidas y la UNESCO en igualdad de condiciones. Pero desde la época del antiguo Egipto, en el que tuvo lugar el famoso éxodo de judíos y se incluyó en épocas anteriores, el encuentro de diferentes civilizaciones ha causado fricciones y conflictos, como la guerra actual en Siria y su desarrollo en la consiguiente migración de personas de ese país a todo el mundo.</p>



<p>Volviendo al momento presente y en los ecosistemas globalizados y tecnológicos, en los que vivimos el mayor porcentaje de la humanidad actual, estamos “muy cerca” digitalmente de las culturas, los estilos de vida, las personas, las religiones, los productos, el arte y las culturas que nos gustan, pero también de otros que no lo son tanto, o son comportamientos con los que no estamos de acuerdo. Esto puede causar barreras, conflictos, <em>fake news</em> y trastornos de la comunicación.</p>



<p>Recordemos las diversas fricciones que tuvieron lugar en las últimas elecciones presidenciales en Brasil en el 2014 y 2018, un período durante el cual se manifestaron varios tipos de insultos en la web, principalmente contra los nativos en el noreste debido a sus preferencias electorales, por los votantes de Región sudeste. También podemos mencionar las publicaciones racistas o las diferentes protestas en la web y en las calles de varias ciudades del mundo, provocadas por la muerte del ciudadano negro George Floyd, estrangulado por un policía blanco norteamericano. Vemos también en el “país internet” las manifestaciones antiinmigrantes. Estas barreras se han observado, en algunos casos, de forma más evidente durante la pandemia del COVID-19, en la cual vimos personas y países tratando de monopolizar la venta y compra de lotes gigantescos de las futuras vacunas contra el virus.</p>



<p>Centrándose en el mercado competitivo de hoy surge la pregunta: ¿Cómo gestionar el proceso de cambio organizacional cultural en las condiciones actuales de virtualización de muchas marcas importantes que antes actuaban casi exclusivamente en el llamado mundo físico?</p>



<p>Estas cuestiones plantean el problema de las <a href="https://milmagazine.org/en-profundidad/las-barreras-culturales-que-enfrenta-la-mujer-en-america-latina-segun-su-etnia-no-son-las-mismas/">barreras culturales a la comunicación</a> y cómo tratarlas en escuelas, universidades, organizaciones, empresas, startups, proyectos, equipos que tienen profesores, alumnos, colaboradores, proveedores y clientes de diferentes países o de diferentes regiones del país y que interactúan con ellas física o virtualmente.</p>



<p>La disminución o el contornar estas <a href="https://milmagazine.org/en-profundidad/las-barreras-culturales-que-enfrenta-la-mujer-en-america-latina-segun-su-etnia-no-son-las-mismas/">barreras culturales</a> en la comunicación está alineado con los <a href="https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/#:~:text=La%20Agenda%20cuenta%20con%2017,el%20dise%C3%B1o%20de%20nuestras%20ciudades.">17 objetivos propuestos por la ONU en su Agenda 2030</a>.</p>



<p>Estamos hablando de como concretizar una comunicación multicultural equilibrada. Hoy la <a href="https://en.unesco.org/">UNESCO</a> propone las llamadas ciudades MIL o ciudades <em><a href="http://www.unesco.org/new/en/communication-and-information/media-development/media-literacy/mil-as-composite-concept/">Media and Information Literacy</a></em>, que son ciudades que potencializan en todos sus stakeholders la utilización de las nuevas tecnologías pero estimulan el ejercicio del pensamiento y creativo de forma ecológica, sustentable, ética e inclusiva <a href="(https:/www.academia.edu/40870237/MIL_FRAMEWORK_OF_UNESCO_AND_METHODOLOGY_OF_20_CULTURAL_BARRIERS_TO_COMMUNICATION_CBC_AND_CREATIVITY).">(ampliación)</a>.</p>



<p>Hoy trabajamos con un modelo de <a href="file:///C:/Users/aleja/Downloads/(https:/www.linkedin.com/pulse/mil-framework-methodology-20-cultural-barriers-cbc-ortiz/)">20 barreras culturales a la Comunicación</a>, metodología que se ha estudiado en 11 países y h<strong>a comenzado a utilizarse también para contribuir a construir barrios, vecindarios, territorios y ciudades que tengan el enfoque MIL o AMI </strong>(Alfabetización Mediática&nbsp; e Informativa)<strong>, para ayudar a que sus ciudadanos detecten &nbsp;<em>fake news</em> y posverdades. Estamos </strong>desarrollando con, Alton Grizzle y Mileydi Castro el aplicativo <a href="https://en.unesco.org/milcities">MIL Cities Metrics</a> para evaluar las ciudades que más se acercan a esa visión AMI y poseen menos barreras culturales.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="697" src="https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/07/2UNESCO-MIL-BARR-CULT-CRIAT-2018-208-BCC-ESPA-1024x697.jpg" alt="" class="wp-image-10668" srcset="https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/07/2UNESCO-MIL-BARR-CULT-CRIAT-2018-208-BCC-ESPA-1024x697.jpg 1024w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/07/2UNESCO-MIL-BARR-CULT-CRIAT-2018-208-BCC-ESPA-300x204.jpg 300w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/07/2UNESCO-MIL-BARR-CULT-CRIAT-2018-208-BCC-ESPA-768x522.jpg 768w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/07/2UNESCO-MIL-BARR-CULT-CRIAT-2018-208-BCC-ESPA-990x674.jpg 990w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/07/2UNESCO-MIL-BARR-CULT-CRIAT-2018-208-BCC-ESPA-379x259.jpg 379w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/07/2UNESCO-MIL-BARR-CULT-CRIAT-2018-208-BCC-ESPA.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption>Alfabetización mediática y barreras culturales<br>Fuente: Felipe Chibás</figcaption></figure>
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		<title>MIL for critical and quality journalism</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Manuel Pérez Tornero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Jul 2020 10:08:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tribune]]></category>
		<category><![CDATA[media literacy]]></category>
		<category><![CDATA[MIL]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Without language, there is no humanity. Without journalism, there is no democracy. Without Media and Information Literacy (MIL), there is no democratic human conversation. For these reasons, when we enter a new global era — in which mediatisation has become deep and intensive, and information keeps growing — the fusion between journalism and MIL is [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading">Without language, there is no humanity. Without journalism, there is no democracy. Without Media and Information Literacy (MIL), there is no democratic human conversation.</h4>



<p>For these reasons, when we enter a new global era — in which mediatisation has become deep and intensive, and information keeps growing — the fusion between journalism and MIL is the best guarantee of a democratic public conversation. A conversation that can contribute, decisively, to human beings achieving the realisation of their rights.</p>



<p>Hence, the co-operation between MIL and the journalistic work is a fundamental issue for assuring the quality of journalism in the immediate future. (&#8230;) A theme that is the key for the necessary reinvention of today’s journalism.</p>



<p>The co-operation between quality journalism and MIL is possible, because their values and objectives are equivalent. Both must respect people’s autonomy and critical sense. Both pursue truth and verification of information. Both promote public conversation, dialogue, and seek understanding among people; and defend pluralism and diversity, without censorship of any kind.</p>



<p>However, traditionally, journalism has ignored MIL. Until very recently, journalists were only concerned about reporting &#8211; and critically guiding the creation of people’s opinion. They believed that this was their only function. And they felt that they were mediators between the reality of the world and its audiences. In fact, they remained comfortably installed in the paradigm of broadcasting; broadcasters (journalists) were active, and the audiences (citizens) were just passive spectators.</p>



<p>But, today, the situation has changed radically. The intensive mediatisation of human life — produced by digitisation — has allowed traditionally passive audiences to become active participants; to interact with the media; to produce their own information; and to debate with relative freedom, often without the mediation of conventional journalism.</p>



<p>In this new context, the role of journalism must change; it must be reinvented. Its new mission is no longer to maintain the exclusivity of access to information, but to become a reliable reference, a guarantor of truth. Therefore, it is crucial to build and maintain credibility.</p>



<p>Journalism is no longer just the great soloist of the social concert. The new mission of journalism is not to issue opinions undirectionally, but to give voice to the citizens so that they participate equally in the public conversation; so that they engage in dialogue to enrich a democratic public conversation. Its new mission is to try to contribute to the harmony of the social orchestra, progressively wider and more plural, in which any citizen can participate.</p>



<p>None of this can be done without MIL. There will be no quality journalism without citizens’ quality participation in the public conversation. And to achieve this, media and information skills and competencies need to be enhanced and disseminated equitably among all citizens.</p>



<p>In the same way that no seed can sprout without good soil, no good journalism can flourish without citizens with sufficient media and information literacy. Nor will there be good human conversation if part of the group remains silent.</p>



<p>Many years ago, a journalist and Nobel Literature Prize laureate Albert Camus — African and European at the same time — established three requirements for critical (or quality) journalism: 1) <strong>to inform well</strong>; with no hurry, without rush; 2) <strong>to contribute to the understanding of the news</strong> by means of observations that grant the exact scope of information, whose source and intention are not always evident; 3) <strong>to provide the public with knowledge about information techniques and strategies</strong>, in order to <strong>“guard their critical spirit, instead of facilitating their life”</strong>. Camus thus, avant la lettre, called attention to the need for good journalistic profession to promote, in an exercise of transparency, the pedagogy of its procedures, that is to say, the critical competency of its audiences, then MIL.</p>



<p>Today, co-operation between journalists and the MIL movement has already become an inevitable commitment; just as respect for the public/citizens’ critical sense and autonomy, and their media competencies are inherent to good journalism and hence necessary to enrich our social conversation.</p>



<p>What can this commitment be built on? In my opinion, it is based on five essential principles that are perfectly illustrated in this manual, and that require collaboration between the world of journalism and that of MIL.</p>



<ol class="wp-block-list"><li><strong>That truth is built among all — journalists and citizens: </strong>This truth is always the fruit of a systematic work of verification, contrast, mutual understanding and criticism. A work that journalism and the MIL movement must do together.</li><li><strong>That fighting against lies entails fighting against prejudices, against stereotypes and against closed-mindedness: </strong>These prevent us from accepting those ideas that do not gratify us, that can be uncomfortable; which imposes a kind of silent censorship. Truth arises from going against the flow of conventional ideas, from exercising constant critical vigilance about our own thoughts; from attentive analysis, and from methodical doubt. Hence, both journalism and MIL are always united in nonconformity; in that they consistently attach more importance to questions than answers.</li><li><strong>That there is no journalistic credibility without ethics and honesty; and without accountability:</strong> Trust is built on respect between journalists and their audiences, on respect for ethical standards of behaviour, and honest professional practice. And that none of this can be achieved without known rules and without collective vigilance over those rules. Here the MIL movement can co-operate with quality journalism by promoting shared rules, accountability, regulation and co-regulation.</li><li><strong>That there is no quality journalism without public/citizen participation:</strong> Today’s journalism is no longer one-way; it involves citizen participation; it needs catalysing and energising social conversation. It benefits from people’s creativity, and from their contributions; as much as people benefit from good journalism. Therefore, the quality of democracy and journalism depends on the quality of this participation. For that reason, MIL and quality journalism assign great importance to the empowerment of citizens in front of the media and information. Hence, journalism can only progress as MIL advances.</li><li><strong>That both quality journalism and MIL have, as a means and as an end, to strengthen people’s rights equitably and without discrimination:</strong> To do so, they must resist the imposition of any power &#8211; political, economic or any other kind. In this way, neither political manipulation, nor commercial pressure, nor the pursuit of economic profit can overcome the civic duty shared by quality journalism and MIL.</li></ol>



<p>From my point of view, based on these five principles a solid relationship can be established between the quality of journalism — in a society increasingly in need of its work — and MIL — the movement that drives the empowerment of people before the media and information.</p>



<p>From these, a strong alliance can be woven — as exemplified and updated by the Global Alliance for Media and Information Literacy (GAPMIL) and the international MIL and Intercultural Dialogue University Network, which UNESCO has been promoting for some time — and based on them, the training of journalists and the training of citizens can be improved, in order to build a new social conversation.</p>



<p>(&#8230;)</p>



<p><strong><em><a href="https://ru.unesco.org/sites/default/files/english_24.01.2019_0.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">MEDIA AND INFORMATION LITERACY IN JOURNALISM&#8217;S PREFACE</a></em></strong></p>
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		<item>
		<title>Los efectos de la otra pandemia – el caso de Reino Unido</title>
		<link>https://milmagazine.org/tribune/los-efectos-de-la-otra-pandemia-el-caso-de-reino-unido/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Carla Cánepa]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Jun 2020 12:10:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tribune]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La crisis mundial ocasionada por la pandemia del COVID-19 esconde un problema que no es nuevo, pero se ve intensificado en estas épocas extraordinarias. Es que a la preocupación e incertidumbre por la alarma sanitaria se le suma además la de la desinformación y las&#160;fake news, cuyos efectos se ven reflejados en la calidad de [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>La crisis mundial ocasionada por la pandemia del COVID-19 esconde un problema que no es nuevo, pero se ve intensificado en estas épocas extraordinarias. Es que a la preocupación e incertidumbre por la alarma sanitaria se le suma además la de la desinformación y las&nbsp;<em>fake news</em>, cuyos efectos se ven reflejados en la calidad de vida de los ciudadanos.</p>



<p>Actualmente&nbsp;el gobierno de Reino Unido está llevando adelante una campaña de concientización junto con la Organización Mundial de la Salud (<a href="https://www.who.int/news-room/feature-stories/detail/countering-misinformation-about-covid-19">OMS</a>) para alertar a la población sobre los riesgos de la información falsa o incorrecta.&nbsp;<a href="https://www.who.int/news-room/feature-stories/detail/countering-misinformation-about-covid-19"><em>“Stop the Spread”</em></a>&nbsp;(o&nbsp;<em>Detiene la propagación,</em>&nbsp;su nombre en español) se trasmite en distintos países a través de la cadena televisiva BBC y busca crear conciencia sobre los efectos de la desinformación y mitos acerca de la propagación, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad;&nbsp;efectos que, sumados al aislamiento social, están teniendo un impacto negativo en el bienestar emocional de los ciudadanos.&nbsp;</p>



<p>Al 24 de mayo, cerca del el 47% de la población británica se ha visto afectada por sentimientos de soledad, angustia, ansiedad, estrés, agotamiento y/o aburrimiento, y el 67% mencionó sentirse preocupado por las consecuencias del virus (<a href="https://www.ons.gov.uk/peoplepopulationandcommunity/healthandsocialcare/healthandwellbeing/bulletins/coronavirusandthesocialimpactsongreatbritain/29may2020" target="_blank" rel="noreferrer noopener">ONS</a>). Estos datos se vieron también reflejados en el incremento de consultas a profesionales de la salud mental.&nbsp;</p>



<p>Como Psicóloga Clínica y Educacional trabajando en Escocia he podido observar que, desde el inicio del confinamiento, no sólo la totalidad de los consultantes aceptaron continuar su tratamiento de manera remota -mientras que antes se mostraban más reticentes a esta modalidad- sino que además&nbsp;las consultas aumentaron de manera significativa en sólo tres meses; más precisamente un 83%&nbsp;(1).</p>



<p>La mayoría de estos nuevos consultantes son personas adultas que buscan comenzar una terapia alegando síntomas de ansiedad y depresión acentuados por el encierro. Pero también padres y hermanos se han puesto en contacto consultando por menores de edad que experimentaban cambios en sus estados de ánimo y dificultades para socializar. Estos nuevos pacientes no sólo indicaban síntomas intensificados por el aislamiento, sino que también en sus discursos comenzaron a aparecer inquietudes asociadas a la&nbsp;<em>infodemia</em><strong><em>&nbsp;</em></strong>(2).&nbsp;Las dudas sobre si el virus fue creado en un laboratorio, si lo hicieron para controlarnos, si se puede prevenir consumiendo un té de hierbas o si nos están ocultando la vacuna son sólo algunos de los cuestionamientos que surgieron en las sesiones y han despertado síntomas y emociones diversas.</p>



<p>No es novedad, las noticias se difunden a tal velocidad alrededor del mundo que resulta difícil asimilarlas, provocando así sentimientos de ansiedad, angustia, agobio, desesperanza y soledad. Lo cierto es que&nbsp;la rapidez con la que se propagan los datos, sumado a la falsedad de muchos de ellos, produce una especie de contagio emocional. De esta manera, las preocupaciones e incertidumbre por la pandemia se ven potenciadas por los efectos en la salud mental de los ciudadanos y el daño total termina siendo aún mayor.&nbsp;</p>



<p>Estamos, entonces, atravesando una doble crisis generada por la propagación del virus y la desinformación. Crisis que, en el sentido más psicológico del término, se refleja en un proceso de desorganización debido a la dificultad de adaptarnos a este nuevo entorno. Pero las crisis pueden ser también oportunidades si se cuenta con los recursos necesarios para superarlas. Para ello debemos avanzar hacia una sociedad capaz de transformar la información en conocimiento y de comprender a los medios de comunicación de una manera crítica. Es necesario repensar los viejos y los nuevos entornos, sobre todo en términos de recepción y análisis de la información. Ya vemos que no estamos exentos de los efectos de esta doble pandemia, que alcanza cada vez más ámbitos y sectores sociales. La alfabetización mediática es ya una urgencia y no puede, entonces, ser preocupación de unos pocos agentes, sino más bien una responsabilidad de todos.&nbsp;</p>



<p>Por tal motivo, quienes trabajamos como psicoterapeutas o en el ámbito de la salud mental, no podemos desestimar estos nuevos conceptos que aparecen en el discurso de los consultantes y sobre todo su dificultad para asimilar esta sobrecarga de información. Debemos, además, estar preparados para promover la reflexión también en este campo.</p>



<p>Si en estos tiempos hemos aprendido que cuidarse es también cuidar a otros, en términos de desinformación y noticias falsas, podemos decir que cuidar el contenido que recibimos y publicamos es también cuidarnos entre todos.</p>



<p>(1) Basado en consultas realizadas a través de la página <a href="https://www.psychologytoday.com/gb">Psychology Today</a>.</p>



<p>(2) Término que la Organización Mundial de la Salud utiliza para referirse a la masificación de información circulante.</p>
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		<title>Educación para el cuidado y disfrute de la vida</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Beatriz Muñoz Veira]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 25 Jun 2020 22:54:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[News]]></category>
		<category><![CDATA[Tribune]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[salud]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Durante la cumbre mundial de las Naciones Unidas sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio, en 2010, Margaret Chan en ese entonces Directora General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), mencionó que la salud y la educación estaban íntimamente relacionadas. Ambas se necesitan cuando se trata de contribuir al desarrollo del potencial humano.&#160; [&#8230;]</p>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/06/tom-ezzatkhah-0JbiBIHmQtE-unsplash-1-4-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-10508" srcset="https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/06/tom-ezzatkhah-0JbiBIHmQtE-unsplash-1-4-1024x683.jpg 1024w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/06/tom-ezzatkhah-0JbiBIHmQtE-unsplash-1-4-300x200.jpg 300w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/06/tom-ezzatkhah-0JbiBIHmQtE-unsplash-1-4-768x512.jpg 768w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/06/tom-ezzatkhah-0JbiBIHmQtE-unsplash-1-4-130x86.jpg 130w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/06/tom-ezzatkhah-0JbiBIHmQtE-unsplash-1-4-187x124.jpg 187w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/06/tom-ezzatkhah-0JbiBIHmQtE-unsplash-1-4-990x660.jpg 990w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/06/tom-ezzatkhah-0JbiBIHmQtE-unsplash-1-4.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption>Photo by Tom Ezzatkhah on Unsplash.</figcaption></figure>



<p class="has-text-align-left">Durante la cumbre mundial de las Naciones Unidas sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio, en 2010, Margaret Chan en ese entonces Directora General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), mencionó que la salud y la educación estaban íntimamente relacionadas.  Ambas se necesitan cuando se trata de contribuir al desarrollo del potencial humano.&nbsp;</p>



<p>Ahora bien, sobre la educación, se espera que en sus diferentes modalidades, permita a las personas desarrollar  y fortalecer sus conocimientos, competencias y habilidades.  Esto, con el objetivo de que puedan  participar e incidir en las realidades que habitan y transformarlas; resolver situaciones de la vida diaria y contribuir al desarrollo del capital social, a generar bienestar entre otras.</p>



<h5 class="wp-block-heading"><strong>Promoción de la salud</strong></h5>



<p>En Salud Pública, en la Promoción de la Salud, nos encontramos con dos conceptos: Educación para salud y alfabetización en salud.</p>



<p> El primero, es concebido como un proceso en el que se generan aprendizajes sobre el autocuidado, &nbsp;pero también sobre el ejercicio de la ciudadanía (derechos y deberes)  y la construcción colectiva de la salud en la que participan las comunidades y  los diferentes sectores y actores. &nbsp;                                                                                  </p>



<p>El segundo, está relacionado con el grado de motivación y  con la capacidad personal para buscar, acceder, aprehender y usar la información disponible para la toma de decisiones, mantener un buen estado de salud y mejorar la calidad de vida (PAHO, 2017). <a href="https://www.paho.org/en/search/r?keys=educacion%20para%20la%20salud">https://www.paho.org/en/search/r?keys=educacion%20para%20la%20salud</a></p>



<p>Es claro entonces que los procesos&nbsp; de educación son necesarios cuando se busca que las personas cuiden y disfruten la vida con salud.</p>



<p>En Colombia, se han venido realizando proyectos y estrategias de promoción de la salud basados en procesos de movilización social.&nbsp; Se destacan experiencias significativas en las que se hace notoria la participación de la comunidad, el reconocimiento al contexto social y cultural y las actividades experienciales que permiten a las personas pasar el conocimiento por los sentidos, reflexionar y aplicarlos a su cotidianidad porque logran reconocer la utilidad de esos conocimientos. &nbsp;</p>



<p>Si bien hemos recorrido un camino &nbsp;en promoción de la salud, es importante que a nivel nacional se continúe incentivando la implementación de proyectos de educación que ayuden a ampliar la mirada y comprensión sobre la salud y la manera en que las comunidades la construyen y la viven.</p>
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		<title>La educación portátil</title>
		<link>https://milmagazine.org/tribune/la-educacion-portatil/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Juan Pablo Meneses]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 May 2020 07:57:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tribune]]></category>
		<category><![CDATA[Starred]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Debo partir por una advertencia: creo en la educación en línea. Creo en ella desde antes de la pandemia. Y, posiblemente, seguiré creyendo en ella si alguna vez esta pesadilla sanitaria pasa. Lo digo de entrada, porque me parece que vienen tiempos extraños para la clases a distancia. La lluvia de cursos online que, por [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Debo partir por una advertencia: creo en la educación en línea.</p>



<p>Creo en ella desde antes de la pandemia. Y, posiblemente, seguiré creyendo en ella si alguna vez esta pesadilla sanitaria pasa. Lo digo de entrada, porque me parece que vienen tiempos extraños para la clases a distancia. La lluvia de cursos online que, por estos días invade las redes sociales, es apenas una señal. La alerta de algo mayor, que jamás imaginaron los maestros de la antigua Grecia: por primera vez, parece haber más profesores que alumnos.</p>



<p>Hasta hace poco tiempo, un par de meses atrás (¿la prehistoria?), el universo de los cursos y talleres online era muy distinto. Lo hablo en primera persona, porque desde hace más de 10 años tengo un proyecto pequeño, independiente, personalizado, de educación en línea centrado en las nuevas narrativas latinoamericanas. Recuerdo que en esa prehistoria, era difícil convencer a los profesores de hacer clases de forma remota. Y los alumnos entraban al aula virtual a tientas, no muy convencidos. Antes de que se fundara la empresa ZOOM, hace diez años, ya teníamos talleres con gente conectadas desde más de 15 países. Y de pronto llegó el COVID, y con él las cuarentenas. Todos conocemos a alguien que en estas semanas, en pleno confinamiento, lanzó su primer taller en línea con el entusiasmo de un precursor, con esa rara sensación del que descubrió la rueda en tiempos de la revolución industrial.&nbsp;</p>



<p>Esta explosión de la educación a distancia no tendrá vuelta atrás. El lema de la Escuela de Periodismo Portátil, “desde cualquier parte y para todos lados”, se ha transformado en la obviedad mundial en pocas semanas. Y de eso no se vuelve.</p>



<p>Borges, a quien le interesaba mucho la educación, escribió que la Universidad debiera enfocarse en lo antiguo y en lo ajeno. “Si insiste en lo propio y lo contemporáneo, la Universidad es inútil, porque está ampliando una función que ya cumple la prensa”. Con este boom inesperado, muchos están creyendo que el tema central de la educación ahora es la tecnología. Pero los asuntos son los de siempre, los antiguos, y la tecnología es apenas una cáscara. Y que cambia muy rápido. En la Escuela de Periodismo Portátil trabajamos con Blogspot, Yahoo, Tinychat, Skype, Slack, Messenger, nombres que muchos ya han olvidado. Igual como olvidaremos a Zoom.</p>



<p>Durante el 2019, antes de que el planeta volteara la cabeza a las clases a distancia, la Escuela de Periodismo Portátil se convirtió en la <strong><a href="http://uportatil.org">Universidad Portátil</a></strong>. El plan venía de un par de años atrás, con la idea de sumar al periodismo otras áreas que permitieran enfocarnos en estudiar y detectar las nuevas narrativas latinoamericanas. Fue dentro de un programa a distancia del Gabinete de Comunicación y Educación que, finalmente, se pudo desarrollar el proyecto de la Universidad Portátil. Lo lanzamos en mayo del 2019, en la Feria del Libro de Buenos Aires. En ese tiempo, seguía pareciendo exótico un proyecto de educación en línea enfocado en nuevas narrativas y lanzado en una feria del libro. Pero vino el COVID.</p>



<p>Desde que llegó la pandemia, en la uportatil.org hemos aumentado nuestro número de alumnos inscritos. Hay más profesores que quieren sumarse. Iniciamos un ciclo de charlas/globales dentro del cuál Martín Caparrós hizo su primer ZOOM, a tablero vuelto y con más de 500 personas empujando para entrar al aula virtual. ¿De verdad creen que esto tiene marcha atrás?&nbsp;</p>



<p>Como dije de entrada, creo en la educación a distancia. Es cierto, hay muchas cosas por hacer/mejorar. Los que llevamos tiempo en esto (y sabemos que la enseñanza en línea es más que una herramienta de emergencia en tiempo de pandemia) tenemos que asumir el desafío que nos acaba de aparecer.&nbsp;</p>



<p>Personalmente, una de las cosas que más valoro de la educación a distancia es poder conectar alumnos y alumnas de grandes ciudades con personas de pueblos perdidos y de países cerrados. Ver a profesoras de talento internacional hablándole, desde la gran ciudad, a un talento por descubrir que se conecta desde su barriada peligrosa en una ciudad que se cae del mapa. Creo mucho en esa inclusión. Y en esa normalidad. Lástima que tuvo que llegar una pandemia, para que muchos lo pudieran entender.</p>
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		<title>La pantalla partida y lo fractal como síntomas del caos en que vivimos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel Ángel Vázquez Medel]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 May 2020 16:03:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tribune]]></category>
		<category><![CDATA[Starred]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>He aquí el enlace a una interesante reflexión de Alex Vicente en Babelia sobre nuevas dinámicas comunicativas impulsadas por la pandemia: &#8220;Pantalla partida: la metáfora visual de la pandemia&#8221;. Nos encontramos ante algo que no es nuevo (se nos recuerda que tenemos ejemplos en el cine desde 1916), pero que adquiere en nuestro tiempo unas [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>He aquí el enlace a una interesante reflexión de <strong>Alex Vicente </strong>en Babelia sobre nuevas dinámicas comunicativas impulsadas por la pandemia: &#8220;Pantalla partida: la metáfora visual de la pandemia&#8221;. Nos encontramos ante algo que no es nuevo (se nos recuerda que tenemos ejemplos en el cine desde 1916), pero que adquiere en nuestro tiempo unas posibilidades y un significado distinto. Creo que está metáfora, que no es solo visual, se puede incluso llevar más lejos desde la perspectiva antropológica y filosófica (también esbozada en el artículo), y estoy trabajando en ello.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="417" src="https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/05/fractal-11-1169263-e1589299985240-1024x417.jpg" alt="" class="wp-image-9215" srcset="https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/05/fractal-11-1169263-e1589299985240-1024x417.jpg 1024w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/05/fractal-11-1169263-e1589299985240-300x122.jpg 300w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/05/fractal-11-1169263-e1589299985240-768x313.jpg 768w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/05/fractal-11-1169263-e1589299985240-990x404.jpg 990w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2020/05/fractal-11-1169263-e1589299985240.jpg 1104w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Me ha interesando mucho la opinión de la vídeoartista y teórica de la literatura <strong>Mieke Bal</strong> -con la que co-dirigí hace decadas un encuentro de narratología en la Universidad de Niza Sophia-Antípolis sobre <em>Le personnage romanesque</em> (El personaje de la novela)-, en el que mi aportación se tituló  &#8220;La construcción el personaje como proceso transdiscursivo&#8221;, aplicando la noción de &#8220;transdiscursividad&#8221; o &#8220;transcendencia discursiva&#8221; a los relatos. Mieke afirma: “[La pantalla partida] es la forma artística más realista para hacer justicia a la <strong>locura del mundo</strong>” y añade: “Desde el punto de vista narrativo no es fácil para el espectador. No estoy segura de que haya mucha gente interesada en observar el tiempo y la linealidad alterados por el caos. Para ver eso, tal vez baste con salir a la calle”.</p>



<p>Reflexiones que adquieren un sentido más profundo aún si las encuadramos en los planteamiento sobre &#8220;narratividad o relatividad ontológica&#8221;, que expuse en <em>La urdimbre y la trama. Estudios sobre el arte de narrar</em> (2005). En él sostengo que nuestra forma de vivir es narrativa, y que los esquemas narrativos (sobre los que tanto aportó <strong>Greimas</strong>) no parten de ninguna especulación teórica, sino de la vida misma. Vivimos narrando y contar es nuestra forma de asumir la existencia y comunicarla a los demás (&#8220;Solo el que cuenta, cuenta&#8221;, decía <strong>Eduardo Galeano</strong>). Es <em>La lección de Scherezade</em> (<strong>E. Lynch</strong>). Por ello, los cambios de pautas narrativas terminan siendo reveladores de cambios profundos de la existencia humana. </p>



<p>No hay mejor ejemplo de estos cambios que el de <strong>Cervantes</strong>, que fue capaz de crear una nueva narrativa (la novela moderna) para que fuera cauce de una nueva subjetividad, de la nueva experiencia del mundo de una modernidad presentida y anticipada en su palabra, especialmente en el Quijote, que se convierte así en la gran metáfora del anacronismo de intentar echar los vinos nuevos de un tiempo distinto en los odres viejos de una manera arcaica de entender el mundo. Aunque también en el héroe cervantino se da esa recuperación de lo que se había vuelto obsoleto (un ideal de justicia, de igualdad y de fraternidad), expresada en el &#8220;tétrade&#8221; de McLuhan.</p>



<p>Subrayo también la expresión de Mieke Bal sobre &#8220;la locura del mundo&#8221; que, por un lado, nos lleva al irónico titulo de Erasmo de Rotterdam <em>Elogio de la locura</em> (en ocasiones también traducido como <em>Elogio a la estupidez</em>) y,de inmediato, llevados a la locura mas relevante de la historia de la humanidad (la de Don Quijote); y, por otro, al último libro de artículos y ensayos de <strong>Umberto Eco</strong>, que en la edición española se tituló, muy oportunamente, <em>De la estupidez a la locura</em> -subtitulado como &#8220;Crónicas para el futuro que nos espera&#8221; y también &#8220;Cómo vivir en un mundo sin rumbo&#8221; (su título original, en italiano, fue el misterioso verso de la Comedia de Dante, <em>Pape Satàn Aleppe: cronache di una società liquida</em>)-.</p>



<p>Ahora necesitamos al nuevo Cervantes del siglo XXI (que sin duda será una mujer) capaz de dar con el nuevo esquema narrativo necesario para dar cauce (género) a la experiencia humana en el horizonte de la transmodernidad y de la transhumanización. Sin duda será una narrativa multimodal, de la que ya tenemos muchos atisbos, pero aún como prolegómenos a la nueva narrativa por venir en el tiempo de la pérdida (pero también del renacimiento dogmático) de los &#8220;metarrelatos de legitimación&#8221; (Lyotard).</p>



<p>Algunas notas más: estamos privilegiando una mirada al mundo &#8220;enmarcada&#8221;. Y ese marco físico, visual, termina siendo también un marco mental (<em>frame</em> &#8211; <strong>G. Lakoff</strong>-) que a la vez limita y hace posible nuestra visión. En esa mirada aparecen todos aquellos con los que nos comunicamos, aislados en su propio marco, en su propio emplazamiento, en su propio ámbito vital. Inevitablemente acompañados de un fondo que se convierte en encuadre buscado (o forzosamente aceptado) lleno de objetos que funcionan como signos y síntomas, de los que inferimos una huella del ámbito del <em>otro</em>, recluido en su individualidad. Individualidad y no individualismo, porque el solo hecho de conectarnos implica un <strong>principio de <em>alteridad</em></strong>, de apertura al otro, de necesidad del otro; sea por razones profesionales o por razones puramente emocionales y afectivas. </p>



<p>Aunque también existe el peligro de la mera <strong>yuxtaposición</strong> (de pantallas, de palabras, de ideas), que impide una auténtica interacción comunicativa. Dicho en términos de Jürgen Habermas, más acción instrumental y estratégica (también funcional y finalista, teleológica), encaminada al éxito, que acción comunicativa, orientada al entendimiento, a la comprensión desde el diálogo que transforma las instancias que se comunican.</p>



<p>¿Qué consecuencias tendrá todo ello para el futuro?¿Cómo afectará sobre todo a nuestros niños, que ahora se acostumbran a ello y potencian una comunicación desde el cuadro en el que estamos y aparecemos, como mónadas leibnizianas? Pero quiero pensar que impulsados por un &#8220;Conatus&#8221; que nos lleva hacia los otros, como decía en su ética Spinoza, y que rompe esa individualidad que corre el riesgo de convertirse en individualismo, recluido en su &#8220;fanum&#8221; (y que convierte en fanáticos a quienes se encierran en el fanal de sus certezas).</p>



<p>Seguiré compartiendo, en posteriores notas, algunas reflexiones sobre todo esto, que se nos vuelve, más allá de la anécdota, un síntoma altamente significativo de los tiempos que nos han tocado vivir. Tiempos de caos, una realidad insoportable para los seres humanos, que tenemos necesidad de in-formar, de dar forma a lo que se nos escapa, aunque ello suponga siempre una violencia sobre lo real. Violencia que se hace insoportable cuando la necesidad de in-formación se transforma en ejercicio de <strong>de-formación </strong>y <strong>des-información</strong>. Pero ya este es otro (importantísimo) tema.</p>
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		<title>Cambio de orden</title>
		<link>https://milmagazine.org/tribune/cambio-de-orden/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Ricardo López Si]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 08 May 2020 08:02:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tribune]]></category>
		<category><![CDATA[Starred]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Precisamente en estos días, cuando recién se han comenzado a flexibilizar las medidas de aislamiento en algunos países, el escritor francés&#160;Michel Houellebecq&#160;rompió el silencio para proferir unas provocadores líneas en torno al pedestal desde el que suele mirar Europa occidental al resto:&#160;«No será&#160;eternamente la zona más rica y desarrollada del planeta. Todo eso se ha [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Precisamente en estos días, cuando recién se han comenzado a flexibilizar las medidas de aislamiento en algunos países, el escritor francés&nbsp;<a href="http://www.lecturalia.com/autor/268/michel-houellebecq">Michel Houellebecq</a>&nbsp;rompió el silencio para proferir unas provocadores líneas en torno al pedestal desde el que suele mirar Europa occidental al resto:&nbsp;«No será&nbsp;eternamente la zona más rica y desarrollada del planeta. Todo eso se ha acabado, pero ya hace tiempo que se acabó, por lo tanto, no es ninguna primicia».</p>



<p>Para quien esté más o menos familiarizado con la volcánica obra del autor de&nbsp;<em>Sumisión</em>, la cita no debería levantar sospecha alguna, pero no deja de ser reseñable que uno de los escritores contemporáneos más leídos del mundo aluda a un cambio de orden en medio del cataclismo.</p>



<p>Ver a países como Italia, Francia, Inglaterra y España lidiar con tanta torpeza y soberbia con una crisis sanitaria provocada por un virus de origen desconocido, debería suponer el surgimiento de nuevos paradigmas que permitan tomar cierta distancia del marchito eurocentrismo.&nbsp;</p>



<p>Escribo esto sin ánimos de aleccionar. Recién he vuelto a México, donde nací, uno de esos países exóticos en América Latina cuya terquedad sin fin se confunde con leyenda. En un territorio de más de 126 millones de habitantes, la economía informal produce poco más del 22 por ciento del producto total mexicano y emplea a más de la mitad del total de trabajadores activos. Con economía informal refiero a gente que vive al día, sin ningún tipo de prestación, crédito ni seguro de desempleo. Si se enferman, no comen. Si les da pereza levantarse, no comen. Si se aíslan, no comen. En México y buena parte de Latinoamérica, el confinamiento es un privilegio.&nbsp;</p>



<p>A la par, con un megalómano montado en la silla presidencial más omnipotente, mientras se desmoronan los modelos económicos y políticos que habían regido el mundo desde la caída del muro de Berlín, en los confines del mapa se han erigido, con sigilo, caras refrescante para asumir el liderazgo político de los nuevos tiempos: Jacinda Ardern en Nueva Zelanda,&nbsp;Katrín Jakobsdóttir en Islandia,&nbsp;Mette Frederiksen&nbsp;en Dinamarca, Erna Solberg en Noruega o Tsai Ing-wen&nbsp;en Taiwán. Todas mujeres, con el mérito irreprochable de haber atajado la crisis con solvencia, pragmatismo y una reconfortante dosis de humanismo.&nbsp;</p>



<p>Miremos al futuro con optimismo, pero sin la candidez de antaño.&nbsp;Tan pronto acabe esto, conviene sacar a flote todas nuestras memorias sobre los tiempos de falsa bonanza. Hay que cantar —decía el poeta Paz—, cantar para olvidar la vida verdadera de mentiras y recordar&nbsp;su mentirosa vida de verdades.&nbsp;Sólo así resurgiremos.&nbsp;</p>
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		<item>
		<title>La educación en el escenario del coronavirus</title>
		<link>https://milmagazine.org/tribune/la-educacion-en-el-escenario-del-coronavirus/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Tomás Atarama]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Apr 2020 08:35:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tribune]]></category>
		<category><![CDATA[Coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[educación online]]></category>
		<category><![CDATA[educación universitaria]]></category>
		<category><![CDATA[Starred]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.aikaeducacion.com/?p=8935</guid>

					<description><![CDATA[<p>Por Tomás Atarama La educación es educación, independientemente del apellido que le acompañe. El fin social al que atiende es considerado un derecho fundamental: la formación de las personas, tanto intelectual como emocionalmente. Por esto, en este escenario de incertidumbre es clave que todos los que integran el entorno educativo sean capaces, en un ejercicio [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong><em>Por Tomás Atarama</em></strong></p>



<p>La educación es educación, independientemente del apellido que le acompañe. El fin social al que atiende es considerado un derecho fundamental: la formación de las personas, tanto intelectual como emocionalmente. Por esto, en este escenario de incertidumbre es clave que todos los que integran el entorno educativo sean capaces, en un ejercicio de prudencia, de calibrar correctamente hasta qué punto se puede llevar a cabo este fin.</p>



<p>Parece ser que en un acto de respuesta reflejo la sociedad entendió que la educación no podía detenerse, y se migró en muy pocas semanas a un modelo de educación virtual sin variar los objetivos perseguidos. Miles de profesionales dedicados a la tarea de formar se vieron forzados a explorar y experimentar contra el reloj nuevos modos de afrontar su actividad docente. En el entorno universitario, esto ha supuesto varios retos que es importante repensar ahora, cuando la situación parece que tendrá cierta continuidad.</p>



<p>Lo primero es recordar el contexto. Este no es un momento en el que los alumnos se encuentren en sus casas estudiando, es más bien un momento en el que los alumnos se ven obligados a estar en sus casas para sobrevivir a una pandemia y, en la medida de lo posible, para intentar no detener su proceso de aprendizaje. Nadie niega que estudiar con la tensión a cuestas del conteo diario de miles de muertos en el mundo pueda forjar en resiliencia, pero no estoy seguro de que sea lo primero que se deba buscar. Tal vez sea más importante desarrollar la reflexión, la sensibilidad, la solidaridad.</p>



<p>Lo segundo es reconocer las limitaciones. No toda la educación puede ser virtual. Cada vez hay más herramientas y más posibilidades; y es cierto que una situación extraordinaria requiere respuestas extraordinarias, pero no hay que normalizar esta excepcionalidad. El optimismo es necesario, y más vale tener la convicción de los directivos universitarios para sacar adelante el año académico. Pero hay que ser conscientes de que será un año académico atípico, donde la promesa formativa inicial no se puede garantizar al 100%, aunque se cumpla con el servicio esencial. Este año nos dejará, sin duda, tareas importantes para los cursos académicos venideros, donde habrá que reforzar aquellas competencias que requerían de una presencia física con cercanía social.</p>



<p>Y lo tercero es pensar en no desvirtuar la educación. Este es el riesgo que más me preocupa. Transmitir a los alumnos la sensación de que la educación continúa manteniendo el nivel y la promesa formativa anterior a la pandemia es, cuando menos, una imprecisión. No es lo mismo, ni debería pretender serlo. Esta migración global al modelo virtual es, en realidad, una respuesta audaz a la crisis que atravesamos, pero no es lo mismo que la educación presencial. Hay cosas irremplazables del trato interpersonal presencial que deben seguir presentes en el discurso, sin tratar de minimizarlas en aras de dar realce al esfuerzo por seguir formando de modo virtual.</p>



<p>Frente a estas tres ideas, cada profesor universitario puede establecer estrategias para cumplir con su tarea de formar a los alumnos. Considero que, por ejemplo, sería importante mostrar cercanía y apertura hacia los alumnos y sensibilidad hacia el contexto; recordar en clase que ellos se llevarán lo esencial gracias al compromiso de garantizar el nivel y la exigencia académica acorde a la naturaleza de la modalidad; y proyectar para un futuro (mejor sin fechas concretas) lo grato que será volver a las aulas y a las relaciones interpersonales presenciales.</p>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/tribune/la-educacion-en-el-escenario-del-coronavirus/">La educación en el escenario del coronavirus</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
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		<title>A estas alturas del confinamiento</title>
		<link>https://milmagazine.org/tribune/8827/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Urbiztondo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Apr 2020 11:19:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tribune]]></category>
		<category><![CDATA[Starred]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Tras cinco semanas de confinamiento empiezo a preocuparme. No precisamente por el curso de la pandemia en sí mismo, sino más bien por mis sensaciones subjetivas respecto a lo que ocurre, a cómo debo comportarme y cómo me apetece hacerlo. Intentaré explicarme procurando no ser víctima del efecto Dunning-Kruger (un sesgo cognitivo según el cual, [&#8230;]</p>
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<p> Tras cinco semanas de confinamiento empiezo a preocuparme. No precisamente por el curso de la pandemia en sí mismo, sino más bien por mis sensaciones subjetivas respecto a lo que ocurre, a cómo debo comportarme y cómo me apetece hacerlo. Intentaré explicarme procurando no ser víctima del efecto <a rel="noreferrer noopener" href="https://incansableaspersor.wordpress.com/2017/10/21/efecto-dunning-kruger/" target="_blank">Dunning-Kruge</a>r (un sesgo cognitivo según el cual, las personas con menos habilidades, capacidades y conocimientos tienden a sobrestimar esas mismas habilidades, capacidades y conocimientos. Resumiendo: cuanto menos sabemos, más creemos saber).</p>



<p>Confieso que cuando se empezó a oír hablar de la epidemia por coronavirus en Wuhan la subestimé, pensé que no sería peor que una temporada de gripe con incidencia elevada, algo incomparable a una gripe pandémica, y por supuesto que no se trataba de la “enfermedad X”. Como médico, especialista en medicina preventiva y salud pública, sabía cómo se habían comportado otras epidemias por coronavirus (SARS y MERS), el zika, etc. Soy consciente de la carga de enfermedad que supone cada año la gripe estacional y el impacto que puede tener una pandemia de gripe, actualmente infravalorado porque, por fortuna, en 2009 muchas de las personas nacidas antes de 1957 tenían un cierto nivel de inmunidad que limitó la afectación en las edades más avanzadas, normalmente las más vulnerables a la gripe. Hasta que no empezó la epidemia en Italia creía que la COVID-19 sería una cosa de poca importancia que pasaría sin pena ni gloria. Me equivoqué, como casi todos.</p>



<p>No me dedico a la vigilancia epidemiologia ni al control de emergencias por enfermedades transmisibles, aunque sí a su prevención cuando se dispone de vacunas, pues ésta es mi área de trabajo desde hace cerca de 30 años. Pero he observado que, incluso los que lo hacen y conocen bien su oficio, cuando iniciaron la fase de contención, y objetivamente sabían lo que probablemente iba a suceder &#8211;  pues ya preparaban planes para la fase de mitigación-, a nivel emocional no percibían la gravedad del asunto; no estaban asustados, no creían lo que sabían. Ni qué decir tiene el resto de la sociedad, en esos primeros momentos de amplia ignorancia, la postura general era bastante humilde, se esperaba que los expertos indicasen que hacer y se quería confiar en ellos.</p>



<p>Por eso, cuando se empezaron a organizar los servicios sanitarios para responder a la pandemia y cuando, hace cinco semanas, se estableció el confinamiento, lo acepté de buen grado -como la mayoría de la población-, porque estaba convencido de que en esos momentos lo que había que hacer era seguir las indicaciones de los responsables, sin intentar defender mi opinión en los aspectos en los que discrepaba, como por ejemplo, el hecho de no poder salir a andar solo por el campo sin tener contacto con nadie.</p>



<p>Aunque no me gustó, acepté el establecimiento del <em>estado de alarma</em> y la explicación de que este era necesario para gestionar la crisis. Incluso he intentado ser benévolo y comprender la puesta en escena utilizada por el gobierno central para darnos el parte diario de la epidemia con una imagen, a mi juicio, más propia del siglo XIX que del XXI. Y no es que me oponga a la intervención del ejército u otros cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, es evidente que en circunstancias como esta, o en otras catástrofes, han de intervenir. Lo respeto, y es incluso admirable, pero no hace falta que salgan cada día en la TV altos mandos uniformados para contar detalladamente las actividades realizadas. Por cierto, en algunos casos mostrando ciertas dificultades en sus habilidades de comunicación. Si algo he tenido claro desde el principio es que “Esto no es una guerra”, y, tras cinco semanas de confinamiento, cada vez tolero peor la comparación. Me está pasando lo que comenta <a href="https://www.lavanguardia.com/opinion/20200419/48618681143/esto-no-es-una-guerra.html">Lola Garcia en la Vanguardia</a>, como a los ciudadanos que “buscan contra quién combatir y no hallan a un villano foráneo, sino a sus propios gobernantes” ( )</p>



<p>Tampoco me han gustado los largos discursos y ruedas de prensa ofrecidas por los gobiernos y los presidentes, tanto centrales como autonómicos (en mi caso los de Cataluña). No es un consuelo que los haya peores, como Donald Trump o Jair Bolsonaro. Qué envidia escuchar a Ángela Merkel dar explicaciones de la gestión de la epidemia en Alemania. Tampoco salen muy favorecidos los periodistas en las ruedas de prensa, haciendo preguntas más <em>inteligentes e inquisitivas</em> conforme han ido pasando los días. Tanto por parte de los que preguntan como de los que responden se va consolidando el efecto Dunning-Kruger que antes comentaba.</p>



<p>Si bien, al principio de la pandemia toleraba los mensajes algo simplistas y las estrategias de “café para todos” por la urgencia de responder con conocimientos limitados a un grave problema que no permitía esperar. A estas alturas de la pandemia, considero exigible que nos traten como adultos responsables, no como a niños pequeños. Aunque se ignoran muchas cuestiones, los conocimientos han aumentado de forma asombrosa, lo que permite plantear respuestas más variadas y complejas, contar con una sociedad que ha demostrado su disciplina y ganas de colaborar y permitirle participar en la solución corresponsabilizándose. Hay ejemplos en Europa que muestran que se podía salir a pasear con los niños, o a correr, sin riesgo.</p>



<p>Por todo esto, como comentaba al principio, empiezo a preocuparme porque cada vez me cuesta más seguir las instrucciones que me indican mis gobernantes y aunque quiero comportarme como hasta ahora -guardando mis discrepancias y actuando coordinadamente con el conjunto de la sociedad para conseguir superar la pandemia #<em>EsteVirusLoParamosUnidos</em>-, cada vez tengo menos ganas de hacerlo. Empieza a apetecerme ir por libre, saltarme el confinamiento, ir a comer a casa de algún amigo que como yo lleva más de quince días -realmente 5 semanas-) sin síntomas de enfermedad y sin tener contacto con nadie, por lo que no representamos ningún peligro el uno para el otro, o salir a pasear, con una bolsa de la compra y evitando que me pillen para no tener que pagar ninguna multa. Aunque sigo pensando que no debo hacerlo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">&nbsp;</h2>



<p>Nota: En el conjunto de España hoy (20 de abril) se han superado los 200.000 casos confirmados de COVID-19 y el número oficial de muertos es de 20.852.&nbsp; La pandemia de gripe de 1918, conocida como la Gripe Española, se calcula que en nuestro país alcanzó los 8 millones de personas infectadas y 300.000 personas fallecidas. ¿Nos podemos imaginar cómo lo gestionaríamos si volviese a suceder algo similar?</p>
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		<title>Recuperar el contacto humano tras el confinamiento</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Manuel Pérez Tornero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 31 Mar 2020 09:40:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tribune]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[Starred]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Todas las guerras nos separan de los demás. Y las civiles, más que ninguna, porque el enemigo está cerca, y puede ser nuestro vecino. Con una pandemia –que es una guerra civil, muy incivil- sucede lo mismo. Nos alejamos de todos, y cualquiera es visto como sospechoso y peligroso. La separación se busca por miedo [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><img decoding="async" src="http://www.jmpereztornero.eu/wp-content/uploads/2020/03/desde-la-ventana-225x300.jpg" alt="" class="wp-image-1254"/></figure></div>



<p>Todas las guerras nos separan de los demás. Y las civiles, más que ninguna, porque el <em>enemigo </em>está cerca, y puede ser nuestro vecino. Con una <em>pandemia</em> –que es una<em> guerra</em> civil, muy incivil- sucede lo mismo. Nos alejamos de todos, y cualquiera es visto como sospechoso y peligroso. La separación se busca por miedo y desconfianza. Es radical e insidiosa. Lo peor es que esa distancia, probablemente, dejará huella durante un cierto tiempo y puede secuestrar el contacto. <a href="https://retina.elpais.com/retina/2020/03/20/innovacion/1584725903_739053.html">Recuperar el contacto humano, esta es la cuestión tras el coronavirus</a>.</p>



<p>El <strong>contacto humano</strong><a href="#_ftn1">[1]</a>, la cercanía personal, los abrazos y las caricias constituyen algo esencial en los mamíferos, y en el ser humano. Son fruto de la curiosidad, y de la necesidad. Están en la base de la fraternidad y de la amistad. Si lo perdemos dejamos de ser humanos. Nuestro gran reto, durante y después del confinamiento, es saber recuperar ese contacto humano.</p>



<p>La <strong>distancia espacial</strong> funciona como un elemento de la <strong>gramática completa de nuestras relaciones<a href="#_ftn2">[2]</a></strong>. Es un código para hablarnos y para reconocernos. Pero, sobre todo, es un lenguaje de solidaridad. Cuanto más queremos ayudar a una persona, más nos aproximamos a ella. Y cuanto a más distancia nos situamos, menos empatía mostramos, y más desconfianza proyectamos. Pero si la distancia crece tras el confinamiento, <strong>corremos el riesgo de arruinar el sentido de la comunidad</strong>.</p>



<p>Si la huella de la pandemia en las relaciones personales resulta ser una <a href="http://www.jmpereztornero.eu/2019/08/06/las-ciudadelas-personales-gestionadas-por-los-moviles/"><strong>distancia social aumentada </strong>permanente, y una desconfianza creciente entre nosotros, el problema sería muy grave</a>. Crecería el recelo mutuo. Nos retraeríamos, y aumentaría nuestra capacidad de antipatía. Crecerían la separación social, la segregación, y la desigualdad. Estaríamos generando la anomia y el nihilismo.</p>



<p>El hecho no sería nuevo. Porque todo esto se vendría a sumar –y esto es lo más grave- a unos decenios en que parece que hemos cultivado, a fondo, la xenofobia; y que hemos hecho del crecimiento de la desigualdad una moneda corriente, <a href="http://www.gabinetecomunicacionyeducacion.com/es/noticias/el-libro-viajar-traves-de-los-muros-una-de-las-novedades-de-la-editorial-uoc">muros en la convivencia internacional</a>. Si con el coronavirus potenciamos esas separaciones, agrandaríamos mas aún brecha personal en las relaciones más próximas. Se abriría, así, un vacío muy grande entre cada uno de nosotros y el resto de las personas, e iríamos abocándonos paulatinamente a una socialidad defensiva y conflictiva.</p>



<p>¿Cómo puede evitarse (o contrarrestarse) este riesgo? ¿Qué podemos hacer mientras dure el confinamiento? En estos momentos de confinamiento, hay dos cosas que podemos hacer. Y, ambas, son una especie de gimnasia de la socialidad.</p>



<p>La primera es de tipo mental. Consistiría en dejar de pensar en que levantar más barreras, muros, distancias, identidades separadas, sería una solución. Al contrario, hay que saber que esto se convertiría en un elemento disgregador. El ejercicio, pues, es muy sencillo: es mental y gramatical al mismo tiempo. Consiste en dejar de adjetivar el virus, a sus víctimas. Veamos cómo. El virus, por ejemplo, tiene un nombre –<em>coronavirus o covid-19</em>-, pero no lo deberíamos adjetivarlo a la ligera. No podemos calificarlo impunemente ni chino (como gusta Trump de decir), ni de asiático, ni del Este. Ni siquiera deberíamos decir que <em>viene de fuera</em>, ni de <em>dentro</em>, que es local o extranjero. Todas estas apelaciones son una barbaridad no son solo acientíficas, sino sociales. A la hora de nombrar y de pensar el virus, ni la geografía, ni la nacionalidad importan. Lo sabemos todos, aunque no lo queramos reconocer a veces: <strong>los virus no tienen pasaporte ni nacionalidad</strong>. Están en casi todas partes y no distinguen ni territorios ni nacionalidades.</p>



<p>Este sería un ejercicio lingüístico, pero, sobre todo, mental.</p>



<p>Lo mismo sucede con las víctimas y los países. Quitémonos de la mente que hay países más <em>responsables</em> o <em>culpables</em> a la hora de ser infectados por el virus. O que existe una predisposición genético-cultural a recibir la enfermedad. No pensemos en las víctimas como números de categorías de edad, salud, raza o tipo sanguíneo. Cualquiera, y todos, somos susceptibles de ser infectados, de pasar semanas en el hospital, y de curarnos o sucumbir. <strong>Lo que demuestran las pandemias –si es que muestran algo- es que hay una base común y universal en todos los seres humanos</strong>. Y la del coronavirus: que la humanidad está hoy en día más conectada que nunca.</p>



<p>Este sería un ejercicio ideológico y de imaginación. La indicación es muy clara, tratemos de ponernos en el lugar de cualquier víctima. Enseguida se nos hará la luz.</p>



<p>Pero, más allá de lo mental, podemos hacer, también, ejercicios prácticos. Durante el confinamiento. Por ejemplo, podemos cultivar nuestro yo íntimo, <strong>nuestra interioridad<a href="#_ftn3">[3]</a></strong>. Sería muy positivo. Habitualmente, el tráfago diario, las prisas, el exceso de trabajo, la masificación, dejan muy poco tiempo para meditar, reflexionar, y preguntarnos sobre nosotros mismos. Pues bien, el confinamiento puede ser una oportunidad. Podemos <strong>recuperar intimidad, y ocuparnos de nosotros mismos<a href="#_ftn4">[4]</a></strong>, practicar la introspección, tratar de alejarnos de la banalidad, y sosegarnos. Podríamos aumentar el tiempo de lectura, llevar un diario, o escribir sobre nuestras sensaciones, escribir a otros. Seríamos más nosotros mismos, más auténticos y, por tanto, más confiables en las relaciones personales.</p>



<p>Sería un ejercicio de soledad nutriente.</p>



<p>La conversación, también ayuda. Pero la no funcional, la que no tiene ni objeto, ni propósito predefinido –que es a lo que estamos acostumbrados permanentemente, y de la cual el tele-marketing y las conversaciones automáticas con máquinas, son el mejor (y peor) ejemplo-. Lo que conviene en estos momentos de reclusión -y nos hará bien- son <strong>conversaciones desenfadadas, libres, expresivas<a href="#_ftn5">[5]</a></strong>; sin más cortapisas que el respeto al otro, creativas. Nos traería alegría y nos confortaría. Nos sentiríamos mucho mejor. Y sería un buenísimo ejercicio de empatía social.</p>



<p>Podríamos, también, hacer un ejercicio de nostalgia. Comprobar qué echamos de menos en estos momentos –el contacto humano, un paso, un rayo de sol, una brisa fresca al lado del mar, el movimiento de un árbol, o el sonido de una esquina-. Sobre todo, el <strong>contacto humano</strong>: si no lo tenemos, si, como ahora, está temporalmente suspendido, por lo menos, podemos evocarlo activamente, con nostalgia, con deseo. Su <em>presencia ausente</em>, nos haría mucho bien. Seguro.</p>



<p>En fin, todos estos serían ejercicios muy saludables. Pero podemos hacerlos solos o reforzados por la tecnología –como cuando vamos al gimnasio y nos ejercitamos con aparatos-.</p>



<p>No obstante, hay que considerar a las tecnologías -como los aparatos de un gimnasio- como un dispositivo que puede hacernos bien o mal. No todas las tecnologías y cualquier uso que hagamos de ellas nos valen. No todas nos harán bien. Al contrario, pueden provocarnos luxaciones, golpes, y pueden, sencillamente, embrutecernos. Pero muchas y bien usadas, serán saludable.</p>



<p>Hay, pues, que elegir bien nuestra dieta tecnológica, acoplarla a nuestras auténticas necesidades y proyectos. Tenemos que apropiarnos de las tecnologías de la comunicación y reconocer su valor antes de que ellas –desbocadas- colonicen nuestra mente y nuestra socialidad. Tenemos que servirnos de ellas, pero con sabiduría e inteligencia. Con ellas hemos de tratar de recuperar el contacto humano, y, por tanto, la base de la solidaridad. Por eso no debemos caer en la red de sus intereses comerciales y/o políticos. No está hecha la persona para la tecnología. Sino la tecnología para el ser humano.</p>



<p><a href="#_ftnref1">[1]</a> Montagu, A. y Matson, F. (1979), <em>The Human Connection. Nueva York, </em>McGraw-Hill.</p>



<p><a href="#_ftnref2">[2]</a> Hall, E. T. (1959). The silent language. Nueva York: Doubleday y Co.; Hall, E. T. (1959).The Hidden Dimension. Nueva York: Doubleday y Co.,1966; Knapp, M. L.<em> (1980). La comunicación no verbal. El cuerpo y el entorno</em>. Barcelona: Paidós,1992.</p>



<p><a href="#_ftnref3">[3]</a> Buber, M. (1977).<em>Yo y Tú</em>, Buenos Aires: Ed. Nueva Visión.</p>



<p><a href="#_ftnref4">[4]</a> Susan Cain, C. Quiet: <em>The Power of Introverts in a World That Can’t Stop Talking</em>. Nueva York, Crown Publishers, 2012.</p>



<p><a href="#_ftnref5">[5]</a> Turkle, S. (2015). <em>Reclaiming Conversation. The Power of Talk in a Digital Age</em>. Nueva York, Penguin Press. (Reseña en: https://www.nytimes.com/2015/10/04/books/review/jonathan-franzen-reviews-sherry-turkle-reclaiming-conversation.html)</p>
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		<title>Coronavirus, Competencias del Siglo XXI y educación en línea</title>
		<link>https://milmagazine.org/tribune/coronavirus-competencias-del-siglo-xxi-y-educacion-en-linea/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Beatriz Muñoz Veira]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Mar 2020 15:59:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tribune]]></category>
		<category><![CDATA[Competencias Siglo XXI]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[recursos educativos coronavirus]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Con la propagación del coronavirus –COVID 19, los retos que han debido enfrentar los más de 170 países del mundo, afectados por esta pandemia, han sido inconmensurables en términos de Salud Pública, económicos, sociales, comunicativos y educativos. Durante los días de aislamiento social, medida tomada por numerosos gobiernos para frenar la propagación del virus a [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-left">Con la propagación del coronavirus –COVID 19, los retos que han debido
enfrentar los más de 170 países del mundo, afectados por esta pandemia, han
sido inconmensurables en términos de Salud Pública, económicos, sociales, comunicativos
y educativos. </p>



<p>Durante los días de <em>aislamiento social</em>, medida tomada por numerosos gobiernos para frenar la propagación del virus a nivel mundial, las personas se han dedicado a aunar esfuerzos y aportar <em>granitos de arena </em>haciendo uso de internet. Ahora, la mensajería instantánea, las redes sociales, las páginas web institucionales, las plataformas educativas virtuales con contenido didáctico, empiezan a usarse con el fin último de que las rutinas de estudio y trabajo se preserven, las dinámicas familiares se conserven y los lazos de amistad se mantengan.</p>



<p>En la búsqueda por crear este escenario de aprendizaje y trabajo colaborativo,
que es posible gracias a los entornos digitales, las <strong>Competencias del Siglo XXI</strong> como la creatividad, la innovación, la
capacidad de resolver problemas, de aprender a aprender y de tomar las mejores
decisiones en pro del bienestar de sí, del otro y del planeta, figuran como imprescindibles
para responder a las necesidades de una sociedad que está llamada a
reinventarse.</p>



<p>En el caso colombiano, para garantizar que los niños, niñas y adolescentes
continúen aprendiendo, se &nbsp;han
implementado diversas estrategias impulsadas desde el sector educativo.</p>



<p>En el ámbito nacional se destaca <em>Aprender
Digital</em> que oferta contenidos en las áreas básicas del conocimiento, desde
primaria a secundaria, cursos virtuales gratuitos, recursos complementarios de
aprendizajes como Apps y videojuegos. A nivel distrital, en la capital del
país, se ha implementado Ap<em>rende en casa</em>
que permite a los estudiantes, docentes, padres y cuidadores seleccionar el contenido
según el rol que cumplen dentro de su Institución Educativa. Lo interesante de
esta página web es que se encuentra contenido destacado de la semana como: <em>tips </em>para aprender a organizar rutinas,
guías para el trabajo virtual y autónomo, uso de herramientas colaborativas como
Microsoft Teams en el aula entre otras. </p>



<p>Finalmente, el liderazgo de la Universidad de Antioquia (UdeA) en la ciudad de Medellín ha sido crucial para hacerle frente a la contingencia del virus en el país: Ha diseñado una caja de herramientas para la educación en salud dirigida a la comunidad a la que se puede acceder gratuitamente vía web; A través de su LivingLab Telesalud ha innovado en la atención de pacientes con sospecha de coronavirus y actualmente desarrolla un prototipo de ventilador mecánico, a bajo costo, para la atención de los pacientes críticos diagnosticados con el virus.</p>



<p> Después de esta pandemia del coronavirus la educación <em>online/ offline</em>, como la conocíamos, seguro no volverá a ser la misma. </p>



<p> </p>
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		<title>Alfabetización mediática para niños: una herramienta para la justicia social</title>
		<link>https://milmagazine.org/tribune/alfabetizacion-mediatica-para-ninos-una-herramienta-para-la-justicia-social-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Mar 2020 13:29:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tribune]]></category>
		<category><![CDATA[Alfabetización mediática]]></category>
		<category><![CDATA[Educación Infantil]]></category>
		<category><![CDATA[Starred]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Redacción Somos Periodismo Con la masificación de la información que permiten los medios, las noticias falsas y los discursos raciales se multiplican y se hace necesario educar mediáticamente a los más pequeños. La alfabetización mediática recibió mucha atención el año pasado debido, en gran parte, a las elecciones presidenciales de Estados Unidos y el [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/tribune/alfabetizacion-mediatica-para-ninos-una-herramienta-para-la-justicia-social-2/">Alfabetización mediática para niños: una herramienta para la justicia social</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Por <a href="http://somosperiodismo.es/historias/alfabetizacion-mediatica-para-ninos-una-herramienta-para-la-justicia-social">Redacción Somos Periodismo</a></p>



<p>Con la masificación de la información que permiten los medios, las noticias falsas y los discursos raciales se multiplican y se hace necesario educar mediáticamente a los más pequeños.</p>



<p>La alfabetización mediática recibió mucha atención el año pasado debido, en gran parte, a las elecciones presidenciales de Estados Unidos y el posterior foco de atención en el fenómeno de las&nbsp;fake news&nbsp;o noticias falsas. Si bien la alfabetización mediática puede usarse para entrenar a niños (y adultos) para detectar noticias poco fiables, la disciplina es aún más efectiva. Los niños son bombardeados diariamente con mensajes de medios (anuncios, televisión, entornos digitales, libros, etc.) y requieren las herramientas necesarias para darle sentido a todo ello y, en el proceso, convertirse en agentes de cambio.</p>



<p>Según el informe de Common Sense Media,&nbsp;<a href="https://www.commonsensemedia.org/research/zero-to-eight-childrens-media-use-in-america-2013" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Zero to Eight: Children’s Media Use in America 2013</a>, en los Estados Unidos el 75% de los niños de 0 a 8 años tienen acceso a dispositivos móviles en casa. El porcentaje de España es menor, con el 60% -más de la mitad- de niños de entre 9 y 12 años que acceden diariamente a Internet, según la&nbsp;<a href="http://www.lse.ac.uk/media@lse/research/EUKidsOnline/EU%20Kids%20II%20(2009-11)/EUKidsExecSummary/SpainExecSum.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">London School of Economics</a>. En ambos casos, los niños acuden&nbsp;a ver vídeos, televisión, juegos y una variedad de otras actividades digitales.</p>



<p>Ahora observemos&nbsp;lo que están viendo. Según un estudio de&nbsp;<a href="http://www.prixjeunesse.de/images/PDF/GenderInChildrensTVWorldwide_2008.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Internationales Zentralinstitut</a><a href="http://www.prixjeunesse.de/images/PDF/GenderInChildrensTVWorldwide_2008.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">für das Jugend- und Bildungsfernsehen (IZI)</a>&nbsp;en 2008 centrado en la representación de género en la televisión infantil en todo el mundo, había dos veces más personajes masculinos que personajes femeninos. El mismo estudio también encontró que el 72% de los personajes eran blancos y los caracteres de color se muestran a menudo como parte de un equipo, y no como individuos. Los niños, sin importar la raza, se representan generalmente como atrevidos, más elegantes que los adultos, y molestos.</p>



<p>¿Cómo podemos empoderar a nuestros niños para que se conviertan en agentes de cambio social en un ambiente en el que constantemente nos encontramos desprevenidos de mensajes de los medios de comunicación que son desfavorables y poco representativos?</p>



<p>La capacidad de consumir críticamente los medios de comunicación, así como de crearlos, son habilidades esenciales del siglo XXI.</p>



<p>La alfabetización mediática&nbsp;es una parte vital de la justicia social y el trabajo de la diversidad. La capacidad de consumir críticamente los medios de comunicación, así como de crearlos, son habilidades esenciales del siglo XXI,<a href="https://youtu.be/vFxwvhD0KnQ" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;los niños necesitan entrenarse.</a>&nbsp;A través de la alfabetización mediática, se pueden&nbsp;deconstruir y desmantelar mensajes sexistas, racistas y heteronormativos. Podemos separar nuestras identidades de aquellas que los medios tratan de vendernos (es decir, el de ser perfecto, el consumidor, la blancura como norma, etc.). Es posible también&nbsp;descifrar qué noticias e información son confiables y equilibradas en un paisaje mediático lleno de noticias falsas, haciéndonos ciudadanos informados que pueden tomar medidas significativas para un cambio positivo.</p>



<p>Para que los niños desarrollen una identidad positiva, las habilidades requeridas para el s.XXI establecen que deben poder&nbsp;cuestionar los mensajes de los medios de comunicación y saber que pueden reaccionar contra ellos, apartarse de estos discursos y crear sus propios medios de comunicación.</p>



<p>Quizás de este modo algún día aparezca en televisión una película de súper héroe donde el protagonista es una niña negra de 10 años, un anuncio donde un chico blanco está comprando ropa de ballet rosa o un programa de televisión en el que una chica china americana es conocida por evitar que los matones lesionen a otros.&nbsp;Estos son ejemplos reales de los medios de comunicación que niños de 7, 8 y 9 años de edad han creado. Utilizaron sus herramientas de alfabetización mediática de persuasión y tecnologia, saben cómo crear mensajes de medios atractivos que permitan a su público objetivo (otros niños) verse fuera de los estereotipos que normalmente ocupan nuestras pantallas.</p>



<p>Estas prácticas son acertadas para<a href="https://milmagazine.org/opinion/la-revolucion-educativa-donde-estamos-donde-queremos-llegar/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;dar a los alumnos&nbsp;el poder de transformar el&nbsp;paisaje mediático</a>&nbsp;en uno que sea poderoso, representativo e inclusivo. Con este tipo de transformación es posible abordar temas de justicia social de una manera poderosa. La&nbsp;alfabetización mediática&nbsp;puede ser, pues, una herramienta fundamental para un cambio social positivo.</p>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/tribune/alfabetizacion-mediatica-para-ninos-una-herramienta-para-la-justicia-social-2/">Alfabetización mediática para niños: una herramienta para la justicia social</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
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