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	<title>Semana para la paz archivos - MIL Magazine</title>
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	<description>Advancing Media, Information and Critical Thinking</description>
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	<title>Semana para la paz archivos - MIL Magazine</title>
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		<title>¿Y si rompemos estereotipos e injusticias cognitivas?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Diego Leandro Marin Ossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 04 Feb 2017 05:00:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tribune]]></category>
		<category><![CDATA[Alfabetización mediática]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura de paz]]></category>
		<category><![CDATA[Educación para la paz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una gran pancarta publicitaria atrapaba la mirada de los cientos de personas que transitaban por la Puerta del Sol a toda hora del día en Madrid. La frase decía: Oh, blanca Navidad y todos podríamos pensar que el mensaje nada tenía de ofensivo, si no fuera porque el texto acompañaba el rostro del actor Wagner [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Una gran pancarta publicitaria atrapaba la mirada de los cientos de personas que transitaban por la Puerta del Sol a toda hora del día en Madrid. La frase decía: <em>Oh, blanca Navidad</em> y todos podríamos pensar que el mensaje nada tenía de ofensivo, si no fuera porque el texto acompañaba el rostro del actor Wagner Moura en su rol de <strong>Pablo Escobar</strong> en la serie <strong>Narcos</strong> de <em>Netflix</em>, y lo que es peor, todo en una época de mucha importancia para los colombianos que viven en su país, como para quienes por una u otra razón estamos de paso por España.</p>
<p>Pues ¿qué ocurrió? Que el mensaje llegó, que el publicista cumplió su cometido, que una vez más comprobamos por qué la <strong>retórica</strong> y los principios de la propaganda están vigentes, y movilizan más emociones automáticas, que una opinión pública sustentada tanto en la razón como en el debate de las ideas, el <em>ethos</em> diligente según Victoria Camps, o en lo que el gran crítico de teatro Pepe Monleón llamaba en sus seminarios: la pasión por la objetividad.</p>
<p><a href="http://www.bbc.com/mundo/noticias-38191831?ocid=socialflow_facebook"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-2596 size-full aligncenter" src="https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-02-03-a-las-11.48.31.png" width="539" height="407" srcset="https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-02-03-a-las-11.48.31.png 539w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-02-03-a-las-11.48.31-300x227.png 300w" sizes="(max-width: 539px) 100vw, 539px" /></a>Sin debate y sin diálogo de por medio, sin la mediación del conocimiento en relación con el tema, emergieron en las redes sociales internautas que, llenos de cólera y “dolor de patria”, exigieron que la publicidad fuera desmontada, reclamos iban y venían con justa razón, y hasta el gobierno de Colombia, según la prensa española, se pronunció sobre el hecho. La respuesta de la policía fue montar otro cartel gigante que decía: Oh, azul Navidad, y pare de contar.</p>
<p><img decoding="async" class="wp-image-2594 size-full aligncenter" src="https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-02-03-a-las-11.39.28.png" width="519" height="533" srcset="https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-02-03-a-las-11.39.28.png 519w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-02-03-a-las-11.39.28-292x300.png 292w" sizes="(max-width: 519px) 100vw, 519px" /></p>
<p>Y por si fuera poco, ahora se aviva la polémica debido al plan de grabación de algunas escenas de la serie, en la ciudad de Cartagena, Colombia, según lo informa el periódico El Espectador en su edición del 29 de enero de este año.</p>
<p>El mensaje, que buscaba incrementar los índices de audiencia, reforzó además el estereotipo del colombiano <em>traqueto</em>, por medio de lo que algunos investigadores como Omar Rincón, se ha denominado los narco-contenidos.</p>
<p>El <strong>éxito publicitario</strong> estaba garantizado, basado en la ira y en la frustración, pero también en la doble moral de los medios, de la sociedad y sus instituciones.</p>
<p><strong>Dos teorías vigentes</strong></p>
<p>Las dos teorías de la comunicación, que en apariencia fueron antagónicas en el contexto académico de la guerra fría y en relación con la industria cultural, parecen más latentes que nunca no solo en los medios, sino también en las redes.</p>
<p>Me refiero al Funcionalismo y a la producción de los pensadores de la Escuela de Fráncfort, que en gran medida aún sirven para explicar los efectos que generan los mensajes en las audiencias, cuando no es que son útiles para saber como fragmentarlas, como medirlas y como orientar sus gustos en cuanto a consumo mediático.</p>
<p>De allí que, con frecuencia, las manifestaciones nacionalistas y patrióticas en muchos casos devengan en <strong>xenofobia</strong> de uno u otro lado, algo muy útil para los políticos de hoy que operan día a día bajo el régimen de lo que Roman Gubern llamó la iconocracia, ese híbrido entre el estado de opinión y la opinión común.</p>
<p>Lo que de paso me permite recordar que Habermas distingue entre esta última y la opinión pública, una parte importante aplazada en el proyecto de la modernidad.</p>
<p><strong>Estereotipo e injusticia </strong></p>
<p>El reduccionismo del estereotipo es injusto, coloca en la cabeza y en la boca de la gente, prejuicios desde los cuales muchas personas miran, comentan y valoran. Esa injusticia cognitiva no le permite al otro: al militante de cualquier partido político, al inmigrante, al diferente, al homosexual, al animalista, a la feminista, al mestizo o al afrodescendiente, desenvolverse sin temores, desarrollar con libertad su personalidad, crecer en medio de la equidad y la valoración de su diferencia, sin oportunidad para aportar desde lo que lo hace distinto.</p>
<p><strong>Injusticias cognitivas</strong> se cometen todos los días y es mucho el daño que hacen. En la vida cotidiana: cuando se denigra de alguien y se elabora una imagen negativa para generarle rechazo en su círculo social, cuando se atacan las ideas de alguien sin que esté presente para defenderse y para debatir.</p>
<p>Estos son temas de mucho interés para la microsociología, y para la macrosociología son de interés fenómenos como estos: cuando se juzga a alguien por su credo, militancia política, color de piel, raza, opción sexual, o por sus ideas, sin dar lugar a la aproximación y a la aventura de la divergencia en el contexto de las democracias desarrolladas.</p>
<p>De su parte, las injusticias cognitivas que derivan de los estereotipos mediatizados, de una manera u otra circulan en el panorama del mercado audiovisual a escala global, en el que se da mayor importancia y difusión a los mensajes que modelizan la percepción que tenemos de individuos o sociedades, reducidos a una sola narrativa o a un conjunto de imágenes cliché que sirven para excluir, minimizar, invisibilidad y hasta desaparecer al otro.</p>
<p>Vale recordar dos producciones académicas, el monográfico de la revista Comunicar: Estereotipos en los medios. Educar para el sentido crítico, y el de la revista Comunicação &amp; educação: Bicentenario da impresa desafia sociedade a promever incluso cognitiva.</p>
<p><strong>Responsabilidad compartida </strong></p>
<p>Pero cuando esto se presenta, tanta responsabilidad tienen gran parte de las <strong>audiencias</strong> como la tienen muchos <strong>medios de comunicación</strong>, unos y otros reproducen mensajes en el vacío cognitivo, es decir, en el desconocimiento y en el afán de consumir sensaciones.</p>
<p>Entonces ¿qué hacer?: una de las respuestas más no la única e infalible, la ofrece la alfabetización mediática en contextos de ciudadanía e interculturalidad, al respecto son muchos los aportes que se están produciendo en Europa, en Latinoamérica como en otras latitudes.</p>
<p>Y en ese campo ha emergido, un tercero entre los medios y las audiencias: el alfabetizador mediático, el educomunicador, el mediador que desde muchos enfoques, uno de ellos el del conflicto cognitivo formar a la opinión pública, indaga en las fuentes de los problemas mediáticos, institucionaliza sus prácticas y ofrece soluciones.</p>
<blockquote><p>¿Cuáles son las narrativas que debemos construir para garantizar la paz y la justicia social, en la era de la posmentira?</p></blockquote>
<p><strong>Capitalismo cognitivo </strong></p>
<p>Fruto de estos y otros estudios, podemos retornar a lo que Roland Barthes planteó, en relación con la polisemia de la imagen y la función de anclaje del texto que la acompaña, al argumentar que la imagen es polisémica, y el texto reduce los múltiples significados, pero que fruto de esa paradoja entre ícono y texto, se orienta la lectura de la imagen hacia un sentido que en muchos casos como vemos, es injusto.</p>
<p>Podemos retornar a muchas prácticas y teorías, pero lo que no debemos dejar de lado, es que en el actual <strong>capitalismo cognitivo</strong> que clasifica, estigmatiza y reduce a envolturas de papel brillante a la gente, los que ganan son los oligopolios dueños de los medios de comunicación y en consecuencia de las audiencias, como dice mi amiga Cristina Botero: ayer como hoy lo que vende es el miedo.</p>
<p><strong>¿Por dónde comenzar?</strong></p>
<p>Formarnos, debatir, investigar y difundir resultados para que otros usen ese conocimiento, es parte de un gran proyecto por el que caminan hace más de medio siglo, los maestros fundadores de la comunicación educativa y la educomunicación, volvamos a las fuentes aportadas por Freinet, Freire, Kaplún, Prieto Castillo, Tornero, Orozco, Fuenzalida, Aparici, Barbero y tantos otros que en la actualidad están amplificando el saber sobre este campo, y participemos en el debate, usemos las redes sociales para ser protagonistas y no simples espectadores de la cultura, como dice el profesor colombiano Francisco Cajiao.</p>
<p><strong>A manera de aderezo:</strong> fue Peirce un filósofo de la justicia cognitiva, que como Holmes sabía muy bien que los humanos lanzamos conjeturas, como un recurso mediador entre nosotros y el conocimiento como objeto, en un afán por reducir las distancias que existen en relación con lo que conocemos, Eliseo Verón también lo sabía cuando hablaba de mediatización y Jerome Bruner cuando hablaba de la argumentación y la narrativa como modos de pensamiento. Entonces ¿cuáles son las narrativas que debemos construir para garantizar la paz y la justicia social, en la era de la <strong>posmentira</strong>?</p>
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		<title>Vídeo: &#8220;2,7 millones de niños sirios no van al colegio&#8221;</title>
		<link>https://milmagazine.org/education/video-27-millones-ninos-sirios-no-van-al-colegio/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Jan 2017 08:18:52 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Conflicto]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>&#8220;Infancia Ausente&#8221;. Este es el nombre del vídeo con el que la ONG Save the Children pretende concienciar del drama que está viviendo la población en Siria y hacer un llamamiento al fin del conflicto en el país. Según datos de la organización, más de 6 millones de personas han tenido que huir de sus hogares y [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;Infancia Ausente&#8221;. Este es el nombre del vídeo con el que la ONG <a href="https://www.savethechildren.es">Save the Children</a> pretende concienciar del drama que está viviendo la población en <strong>Siria</strong> y hacer un llamamiento al <a href="https://www.savethechildren.es/actua/ayuda-refugiados-fb?utm_source=Facebook&amp;utm_campaign=DiaNino&amp;utm_medium=SocialMedia&amp;utm_content=FB_18_11_Video">fin del conflicto en el país</a>.</p>
<p>Según datos de la organización, más de 6 millones de personas han tenido que huir de sus hogares y casi 5 millones se encuentran <strong>refugiadas</strong> en otros países. Una situación de violencia extrema para los civiles y, en especial, para los niños y niñas. No hacen falta explicaciones porque este vídeo habla por sí mismo.</p>
<p><iframe title="Infancia ausente" width="1320" height="743" src="https://www.youtube.com/embed/j5YnqN_mhZU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El valor de resistir #NoMásViolencia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Jan 2017 16:23:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Education]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Conflicto]]></category>
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		<category><![CDATA[NoMásViolencia]]></category>
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		<category><![CDATA[Zoom]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La serie documental pretende visibilizar las historias de las víctimas del conflicto colombiano</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><iframe loading="lazy" title="El valor de resistir. Interpreta: Catalina Mosquera" width="1320" height="743" src="https://www.youtube.com/embed/_vpzTzClRiA?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
<p>La actriz colombiana Catalina Mosquera relata en primera persona un testimonio del conflicto en Bahía Portete y exige verdad, justicia y reparación, aunque, recuerda, &#8220;a nuestros muertos nunca los van a reparar con dinero&#8221;.</p>
<p>La serie audiovisual “<a href="https://www.youtube.com/channel/UCcvtN7Uu_fnyPe1y53nFOaA">No Más Violencia</a>” es una propuesta elaborada por el <a href="http://www.zoomcanal.com.co/">Canal Universitario ZOOM</a>conjuntamente con el <a href="http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/">Centro Nacional de Memoria Histórica</a> (CNMH) y la <a href="http://www.actoresaca.com/">Asociación Colombiana de Actores</a>(ACA) para visibilizar el dolor de las víctimas del conflicto.</p>
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		<item>
		<title>Nuestra responsabilidad compartida de una delincuencia mediática</title>
		<link>https://milmagazine.org/tribune/nuestra-responsabilidad-compartida-una-delincuencia-mediatica/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Santiago Giraldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Jan 2017 16:22:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tribune]]></category>
		<category><![CDATA[Acuerdo de paz]]></category>
		<category><![CDATA[Alfabetización mediática]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Conflicto]]></category>
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		<category><![CDATA[medios de comunicación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No ha sido nada fácil comprender cómo la sociedad colombiana rechazó, así fuera por la mínima, la posibilidad de llegar a un acuerdo de paz, imperfecto, con las FARC. Por más de que el acuerdo haya sido posteriormente aprobado por el poder constituido —y representativo, según la Corte Constitucional—, no deja de sorprender ese rechazo [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>No ha sido nada fácil comprender cómo la sociedad colombiana rechazó, así fuera por la mínima, la posibilidad de llegar a un <strong>acuerdo de paz</strong>, imperfecto, con las FARC. Por más de que el acuerdo haya sido posteriormente aprobado por el poder constituido —y representativo, según la Corte Constitucional—, no deja de sorprender ese rechazo a lo que podría entenderse como el principio del fin de la guerra en Colombia. Del principio. No del fin, una tarea que excede por obvias razones a ese acuerdo rechazado por la “mitad más uno” de los votantes del plebiscito.</p>
<p>A partir de la proliferación de mensajes en los medios de comunicación, ya no sólo televisivos, y luego de intentar establecer discusiones desapasionadas con algunos de los opositores del acuerdo, parece oportuno realizar un llamado de atención ante el acto casi automático que realiza una gran parte del mundo conectado a las redes y que determinó, sin duda, una buena parte del estado de opinión de la sociedad colombiana durante la campaña del plebiscito: la <strong>replicación de mensajes falsos, mentirosos, tergiversados, malintencionados y poco explorados</strong> por las mismas personas que lo comparten, retuitean o distribuyen por sus grupos de Facebook, Twitter o WhatsApp.</p>
<blockquote><p>La actitud de una ciudadanía crítica ante su oportunidad de refrendar un acuerdo de paz no puede permitirse cometer los mismos errores que los medios de comunicación cuando engañan o mienten</p></blockquote>
<p>La actitud de una <strong>ciudadanía crítica</strong> ante su oportunidad —quizás única— de refrendar un acuerdo de paz no puede permitirse cometer los mismos errores que se reprochan a los medios masivos de comunicación cuando engañan o mienten a su audiencia. La crítica sobre la credibilidad de los medios parece obviarse o eliminarse cuando se trata de un vídeo, fotografía, audio o texto que, sólo por el hecho de conectar con una idea preestablecida en nuestro sistema de creencias, es compartida, retuiteada, de forma tanto consciente como automática y que busca, asimismo, una conexión con su propia audiencia, pequeña generalmente, a la que va dirigida: sus amigos de Facebook, sus seguidores de Twitter, sus grupos de WhatsApp.</p>
<p>Por eso mismo resulta muy curioso que, en el momento en el que algún miembro de sus círculos cercanos rompe esa conexión con el sistema aparentemente compartido de creencias o pensamientos —y genera un interrogante sobre el mensaje transmitido: ¿quién ha producido la información? ¿con qué interés? ¿qué fuentes ha utilizado? ¿en qué año fue realizado y documentado? ¿qué contexto informativo determina la veracidad del mensaje? — se establece una batalla campal que normalmente acaba con la reducción de toda lógica argumental a caricaturas binarias de asociaciones descalificativas en contra de un adversario. Ya no se trata de un contacto cercano, de un familiar o amigo, ni siquiera de un “otro” con el que se discute en un intercambio de argumentos. Ese <strong>cuestionamiento sobre el mensaje</strong>, que rompe la dinámica de tranquilidad mental asumida y estable, es el enemigo a aniquilar, a ridiculizar a través de la adjetivación fácil y maniquea: castro-chavista, comunista, fariano…</p>
<p>La politóloga colombiana experta en temas de paz y seguridad, Viviana García, establecía en sus redes sociales una versión “a la criolla” de la Ley de Godwin, según la cual a medida que una discusión en línea se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis tiende a 1. En el caso de la campaña del plebiscito sobre el acuerdo entre el Estado colombiano y las FARC la aplicación de la Ley enuncia que a medida que la discusión se alarga —y los argumentos se acaban— la probabilidad de que se mencione al castro-chavismo, a Maduro, a Cuba o a Venezuela, tiende a 1.</p>
<p>En un afán por desmontar los falsos vídeos que circulan por internet no resulta difícil comprobar la autenticidad y la coherencia de los discursos. En diferentes publicaciones los textos que titulan o reseñan las informaciones supuestamente contenidas en vídeos “impactantes” no tienen nada que ver con las declaraciones de los vídeos mismos. ¿Quienes comparten los vídeos realmente los han visto con atención? ¿Han descubierto ellos mismos que no son “impactantes”? Resulta fácil preguntarse sobre el año de producción de los vídeos a partir de la calidad de las imágenes, de los decorados, hasta de las ropas o que usan los protagonistas. <strong>¿Están contextualizados adecuadamente los vídeos y responden a las condiciones actuales del conflicto colombiano?</strong> Ante tantas y diferentes etapas del conflicto armado en Colombia, un vídeo, una información descontextualizada, sacada de los archivos, no puede más que hacer daño a los procesos de paz que son absolutamente frágiles y llenos de obstáculos.</p>
<p>Pareciera como si después de 60 años de conflicto armado la sociedad colombiana no hubiese aprendido que la intolerancia y el odio difundido por cualquier tipo de <strong>medio de comunicación</strong> y soportado en información tergiversada únicamente genera división y polarización.</p>
<p>La aprobación del acuerdo por el Congreso de la República tampoco ha sanado la disputa y la polarización evidenciada en el resultado del plebiscito. Asimismo, la desinformación y la construcción de mensajes que construyen falsos imaginarios sobre las consecuencias de la aplicación del acuerdo, sólo agregan más tensión en esa sociedad colombiana dividida y fuertemente polarizada.</p>
<blockquote><p>La construcción de la paz necesita de un sentido crítico sobre la información recibida que impida la generación de falsas expectativas</p></blockquote>
<p>Es imposible pensar que exista algún colombiano que no quiera la paz. Pero su construcción necesita de un <strong>sentido crítico</strong> sobre la información recibida que impida la generación de falsas expectativas y, sobre todo, el posicionamiento de falsas consecuencias y asociaciones que conllevan la implementación de los acuerdos. Asumir un sentido crítico frente a la información que se recibe y, sobre todo, que se comparte y difunde, es fundamental para aportar al desarme emocional que el acuerdo de paz ha generado.</p>
<p>Esa <strong>mirada crítica</strong> sobre la información es un camino necesario para dar un paso adelante en el reconocimiento de la diferencia. En Colombia, la diferencia ha sido siempre excluida, sepultada. El acuerdo de paz firmado con las FARC es una oportunidad para generar un <strong>proceso de inclusión político y social</strong> de una diferencia histórica, tradicionalmente excluida, en Colombia. La visión del otro y la construcción de consensos sociales a través del diálogo argumentado, sin reduccionismos ni explicaciones binarias, es el único camino que puede seguirse para reconstruir una paz social en Colombia.</p>
<p>Por último, si la sociedad colombiana no confía en sus instituciones, tampoco dará el salto necesario para convertirse en un estado moderno. Pensar —y creer— que con el acuerdo de paz las FARC instaurarán en Colombia un régimen político diferente al actual, es pensar que las instituciones colombianas no tienen un procedimiento representativo garantizado por la Constitución y las leyes vigentes, que el Estado colombiano no cuenta con un sistema de reparto electoral adecuado y, que, por tanto, los colombianos somos absolutamente miopes porque hemos vivido con ese sistema político al menos desde 1991. Y dado el supuesto, a pesar de que no hemos hecho nada por cambiarlo, tampoco queremos que una nueva fuerza política —ya no armada— lo transforme.</p>
<p><a href="https://milmagazine.org/author/santiago-giraldo/">Santiago Giraldo Luque</a></p>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/tribune/nuestra-responsabilidad-compartida-una-delincuencia-mediatica/">Nuestra responsabilidad compartida de una delincuencia mediática</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
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		<title>Del acuerdo de paz a la paz como acuerdo: apuntes para el posconflicto</title>
		<link>https://milmagazine.org/tribune/del-acuerdo-paz-la-paz-acuerdo-apuntes-posconflicto/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Ana María Vásquez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Jan 2017 17:48:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tribune]]></category>
		<category><![CDATA[Acuerdo de paz]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Conflicto]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[<p> El acuerdo alcanzado entre el gobierno nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -FARC- es, sin duda, un hito fundacional para el fin del conflicto armado en Colombia. Sin embargo, y sin demeritar su importancia, no debemos confundir el pacto con la paz misma. Una vez firmado y refrendado el acuerdo, Colombia empieza a [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong> </strong>El <strong>acuerdo</strong> alcanzado entre el gobierno nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -FARC- es, sin duda, un hito fundacional para el fin del conflicto armado en Colombia. Sin embargo, y sin demeritar su importancia, <strong>no debemos confundir el pacto con la paz misma</strong>. Una vez firmado y refrendado el acuerdo, Colombia empieza a enfrentar el verdadero y mayúsculo desafío que significa la construcción de la paz.</p>
<p>Hasta ahora, el debate público ha estado especialmente centrado en los pormenores formales del acuerdo; no se ha emprendido aún un proceso de politización de la sociedad encaminado a reflexionar respecto del posconflicto como un proceso complejo que requiere que los ciudadanos, desde cada uno de los territorios que ocupamos, actuemos como edificadores de las nuevas estructuras culturales, sociales, políticas y económicas necesarias para el logro de la paz.</p>
<p>La paz, no como consigna retórica, sino como estado continuo de realidad, implica <strong>desentrañar las causas estructurales de la guerra</strong>, para subsanarlas; reconocer el andamiaje institucional y para-institucional que sostiene la violencia, para desmontarlo; entender a profundidad el modelo de desarrollo que nutre el conflicto, para subvertirlo; y <strong>desnudar las redes y relaciones de poder</strong> que se han beneficiado históricamente de la guerra en Colombia, para derrotarlas. En síntesis, lograr la concreción de esa democracia real que nunca nos ha sido cierta.</p>
<p>La <strong>propiedad y explotación tanto de la tierra rural como del suelo urbano</strong>, debe ser un eje primario de debate. Merece especial atención la ocupación y uso económico de los territorios que hasta ahora han estado bajo dominio de las FARC, en tanto sabemos que el capitalismo encuentra en el extractivismo una de sus más nocivas actividades. Primera alerta de ello es la participación de Grobocopatel -principal productor de soja del continente- como asesor del acuerdo en temas agrarios y el ya conocido compromiso del gobierno colombiano de proporcionar a la empresa vastas zonas de territorio nacional para el cultivo de soja.</p>
<blockquote><p>Si la paz de Santos está vaciada de organización y resistencia social puede ser una paz firmada con la pluma de las grandes corporaciones</p></blockquote>
<p>Si los territorios que dejan las FARC son puestos exclusivamente en manos del Estado, corremos el riesgo de que éstos sean colonizados por la industria extractiva. Bajo un contexto como este, Colombia será <strong>víctima</strong> de nuevos procesos de despojo, sobreexplotación, expulsión de comunidades, depredación del ambiente e incluso expansión de formas contemporáneas de esclavitud. Si la paz de Santos está vaciada de <strong>organización y resistencia social</strong> puede ser una paz firmada con la pluma de las grandes corporaciones.</p>
<p>En este mismo sentido, corresponde repensar y reconstruir los territorios urbanos para que emerjan ciudades igualitarias. La eliminación de la <strong>estratificación socioeconómica</strong> como forma de organización de la vida en las ciudades debe ser un aspecto esencial a discutir. La desigualdad urbana y el inequitativo acceso a la ciudad como derecho tienen su expresión más radicalizada en los estratos socioeconómicos, modelo que no ha sido ni siquiera cuestionado por las izquierdas en Colombia.</p>
<p>Ciudades compartimentadas, excluyentes, exclusivas, desintegradas, explícitamente separadas y jerarquizadas por estratos, no podrán ser territorios que coadyuven al logro de la paz que, tal como se mencionó anteriormente, significa la concreción de la democracia, entendida ésta como la garantía universal de los derechos sociales, civiles, económicos y políticos.</p>
<p>El acuerdo es la llave de entrada. El camino está por trazar y deberá llevarnos a lograr que la <strong>paz</strong> sea el sustrato de un nuevo <strong>pacto social</strong> en Colombia que, empujado y definido “desde abajo”, construya las bases para un país soberano, justo e igualitario. Será un proceso largo con peligrosos obstáculos y enemigos. En el pueblo organizado y en la defensa de los territorios está contenida la fuerza para atravesarlos y el arma para derrotarlos.</p>
<p><a href="https://milmagazine.org/author/ana-maria-vasquez/">Ana María Vásquez Duplat</a></p>
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		<title>La universidad colombiana: en pie de lucha por la paz</title>
		<link>https://milmagazine.org/focus/la-universidad-colombiana-pie-lucha-la-paz/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Santiago Giraldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Jan 2017 17:47:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Focus]]></category>
		<category><![CDATA[Acuerdo de paz]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Educación Superior]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Semana para la paz]]></category>
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		<category><![CDATA[universidad]]></category>
		<category><![CDATA[Zoom]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las instituciones de educación superior de Colombia han tenido un papel activo y comprometido en el proceso y acuerdo de paz dando soporte a las víctimas y contribuyendo en la negociación</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>A través de diferentes iniciativas y proyectos, la universidad colombiana ha asumido el reto de apoyar los procesos de <strong>paz</strong> desarrollados entre el gobierno y las guerrillas de las FARC y el ELN. Las iniciativas del <a href="http://pensamiento.unal.edu.co/cp-paz/">Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz</a>, de la Universidad Nacional de Colombia, la creación del programa “Educación para la convivencia, reconciliación, derechos humanos, cultura de paz y post conflicto en Colombia”, de la Universidad del Valle, o los proyectos del Centro de Estudios para la Paz y la Convivencia, son tres ejemplos de cómo las instituciones de educación superior se han comprometido con la construcción de una paz firme y duradera.</p>
<p>Los proyectos de divulgación y los centros de pensamiento han aportado tres tipos de sustento que son vitales para la nueva etapa de desarrollo del postconflicto en Colombia. El primero de ellos está centrado en dar soporte y en hacer visibles a las víctimas del conflicto armado en Colombia. Iniciativas como la realizada por el canal de televisión universitario <a href="http://www.zoomcanal.com.co/">ZOOM</a>, en conjunto con el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y la Asociación Colombiana de Actores (ACA), en la que se presentan <strong><a href="https://milmagazine.org/el-recreo/cuerpo-fue-territorio-guerra-nomasviolencia/">50 testimonios de víctimas del conflicto armado</a></strong> narrados por actores colombianos, reconstruyen las vivencias de miles de colombianos afectados por la violencia y ayudan a reconstruir una memoria colectiva necesaria para no olvidar los horrores de una guerra.</p>
<p>En el caso de las <strong>víctimas</strong>, el Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz, también generó una serie de discusiones y <a href="http://pensamiento.unal.edu.co/cp-paz/publicaciones/policy-papers/">documentos de política pública</a> que ha ayudado a dar ideas que alimentaron de forma constante la mesa de diálogos de La Habana.</p>
<p>El segundo aporte básico que realizan las universidades para fortalecer la <strong>negociación</strong> y, ahora, la<strong> implementación de los acuerdos</strong>, es la divulgación de opiniones, reflexiones y proyectos de participación ciudadana que responden a la movilización social favorable a la paz. El canal universitario nacional ZOOM, conformado por 41 instituciones de educación superior y apoyado por los Ministerios de las Comunicaciones y la Información, de Cultura y de Educación, ha promovido a través de sus emisiones el desarrollo de los cabildos abiertos como una forma de participación municipal para dar soporte a la paz. En los cabildos los ciudadanos pueden generar deliberaciones y demostrar, mediante procesos más consensuales, su apoyo a la paz.</p>
<p><iframe loading="lazy" src="https://www.youtube.com/embed/PuaM9cGETok?list=PLF6Z7C8NX4zm_eLTyTy7nk_ZJrLoJ7hTn" width="560" height="315" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p>Este tipo de divulgación activa a través del canal universitario se enmarca dentro de una temática específica del canal: “<strong>Colombia y la Paz</strong>”, un tema clave de actualidad dentro del cual se han emitido otros vídeos de interés como las opiniones ciudadanas sobre el premio Nobel de paz otorgado al presidente Juan Manuel Santos, las declaraciones de los presidentes de El Salvador y Costa Rica que acompañan el proceso de paz, la emisión de un Foro de Paz organizado por el Centro de Estudios para la Paz y la Convivencia, o la entrevista realizada al presidente Santos algunos días antes de la firma del primer Acuerdo de Paz en Cartagena.<br />
<iframe loading="lazy" src="https://www.youtube.com/embed/N-6HgEHumlY?list=PLF6Z7C8NX4zm_eLTyTy7nk_ZJrLoJ7hTn" width="560" height="315" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p>Una última tarea relacionada con la labor universitaria en su función de respaldo a los impulsos sobre la paz en Colombia, tiene que ver con su papel de <strong>“traductor” de las negociaciones</strong>, acuerdos, leyes y demás documentos técnicos que resultan de difícil comprensión para una buena parte de la ciudadanía. Las universidades, y su cuerpo docente e investigador, han realizado foros, congresos y conferencias orientadas a la difusión y explicación de las conversaciones y de los acuerdos y participa activamente en diferentes medios de comunicación.</p>
<p>Profesores como Alejo Vargas Velásquez, Director del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz y reconocido como uno de los 10 mejores líderes en Colombia en 2015 por “facilitar que los aportes de la sociedad civil lleguen como insumos a los diálogos en La Habana”, realiza una <a href="http://www.elcolombiano.com/opinion/columnistas/acuerdo-refrendado-viene-la-implementacion-FF5502373">labor constante de divulgación</a>, junto con su grupo de trabajo en la Universidad Nacional, para promover una pedagogía activa de los acuerdos y del proceso general de negociación.</p>
<p>En cualquier caso, <a href="https://milmagazine.org/entrevistas/ivonne-guzman-la-paz-la-guerra-conceptos-se-aprenden-culturalmente/">como señala la experta en desarrollo humano, Ivonne Guzmán</a>, es necesario que la labor de la universidad como explicadora de los asuntos técnicos y como <strong>desmitificadora de las mentiras transmitidas por los medios masivos de comunicación y las redes sociales</strong>, sea aún más efectiva, constante y efectiva. Ya que los medios no lo hacen, señala Guzmán, las “universidades deben comunicar cómo un acuerdo de paz puede influir en mejorar la vida cotidiana de las personas, una estrategia que, curiosamente, funcionó muy bien en la campaña del No”.</p>
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		<title>Música, educación y proceso de paz: artes en movimiento</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hans Betancourth Pulido]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Jan 2017 17:15:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tribune]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Conflicto]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Proceso de paz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La palabra música viene del griego mousike y significa el arte de la musa, musa es la divinidad que protege las artes, y el arte puede definirse como la capacidad para hacer algo. La palabra educación viene del latín educatio y significa acción y efecto de dirigir para desarrollar las facultades de la inteligencia. La [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La palabra <strong>música</strong> viene del griego <em>mousike </em>y significa el arte de la musa, musa es la divinidad que protege las artes, y el arte puede definirse como la capacidad para hacer algo. La palabra <strong>educación </strong>viene del latín <em>educatio </em>y significa acción y efecto de dirigir para desarrollar las facultades de la inteligencia. La palabra <strong>proceso, </strong>del latín <em>processus, </em>quiere decir avance, marcha, desarrollo. La palabra <a href="https://milmagazine.org/entrevistas/ivonne-guzman-la-paz-la-guerra-conceptos-se-aprenden-culturalmente/"><strong>paz</strong></a> proviene del latín <em>pax </em>que significa estabilidad y tranquilidad, pero la paz, igual que la guerra, requiere acción, movimiento para prolongarse en el tiempo.</p>
<p>La música, la educación y los procesos de paz requieren <strong>acción/movimiento,</strong> y todo movimiento necesita <strong>tiempo</strong> para desarrollarse.</p>
<p>La música es movimiento, es el arte que se desarrolla en el tiempo, a diferencia de la jardinería, la arquitectura o las artes plásticas, que se desenvuelven en el espacio y en la quietud. También requiere una acción interna coherente y ordenada que permita a quien la escuche captar una imagen sonora. Una composición musical produce diferentes estados de ánimo en quien la escucha: miedo, esperanza, agitación, expectativa… basta con ir al cine para percatarse de ello. Pero al final el proceso musical termina en silencio, llega la paz. <strong>La música puede ser interpretada como una metáfora de la paz</strong>. La paz, como concepto amplio, permite transitar el camino hacia la civilización y la civilización es el propósito de la educación, que a su vez es el conjunto de conocimientos morales, éticos, estéticos, religiosos o técnicos que permiten que la vida del individuo sea útil para él y para su comunidad.</p>
<blockquote><p>La educación es fundamental para cultivar o descubrir la vocación</p></blockquote>
<p>La música requiere <strong>vocación</strong>, como la política, la jardinería, el diseño de modas o la medicina. Para desarrollar la vocación es necesaria la <strong>instrucción</strong>, es decir, reunir un conjunto de conocimientos, dominar técnicas que permitan expresar y dar forma tangible a los impulsos de la vocación. Sin instrucción, la vocación corre el riesgo de quedar aniquilada. La educación es fundamental para cultivar o descubrir la vocación. La música es arte y el arte es político. El <strong>político</strong> lee el presente, lo relaciona con los hechos pasados y conjetura un futuro. El político y el músico desarrollan sus obras en el tiempo, obras que serán olvidadas o recordadas, que generarán veneración o rechazo. Las ideas políticas crean y moldean el espíritu de la época. El <strong>arte</strong> capta y plasma el espíritu de la época y le da forma a través de una técnica, como la pintura, la escultura o la arquitectura. Es responsabilidad de la vocación política armonizar las sociedades para que, al igual que la música, los elementos individuales que la componen tengan un orden, las disonancias resuelvan y los momentos de reposo se alternen con los de movimiento.</p>
<h5>Música y política</h5>
<p>Además de atender los asuntos económicos, militares, sanitarios o laborales, la <strong>política de vocación</strong> se empeña en educar e instruir a la población para construir una identidad cultural que conduzca a la <strong>convivencia</strong>. Un político de ocasión, suele inmiscuirse en la administración pública para entorpecer los procesos que conducen a esa estabilidad ciudadana. El político de vocación interpreta los hechos de la sociedad como una unidad, igual que un músico interpreta una partitura. Para Euclides la unidad es aquello en virtud de lo cual todas las cosas que hay son una. Para llegar a la unidad se requiere un proceso que busca el consenso de todas las partes que la conforman. Un músico y un político simplifican lo complejo y así crean su obra: <strong>música y política son unidades en movimiento</strong>. Una obra musical, igual que una obra política, cobra vida cuando se proyecta a la colectividad, cobra sentido cuando es interpretada y juzgada. La política también crea, como la música, estados de ánimo, estados de “contemplación política” en los que el ciudadano juzga al político y le atribuye responsabilidad por la vida que lleva y por las cosas que suceden en su comunidad. Si el político quiere ganar la aprobación del ciudadano, debe trabajar por construir un entorno en el que la educación y la instrucción ayuden a desarrollar la vocación de los ciudadanos para que sean actores de su propia civilización.</p>
<p>Por el contrario, un proceso sin educación e instrucción reduce la posibilidad de cultivar la vocación. Sin vocación la sociedad se proyecta lejos de la civilización y asume una posición anestesiada o agresiva. La ciudadanía vive en desazón y asume la máxima del “sálvese quien pueda” guiada por la individualidad absoluta: <strong>la soberanía del YO</strong>. Florece la envidia, muere la solidaridad, reina el insulto, crece la ira, el miedo se respira en el aire y el terror pasea por las ciudades<em>.</em></p>
<p>Países como Estados Unidos, España, Inglaterra o Colombia han sido, en los últimos meses, víctimas de políticos de ocasión que entorpecen con sus decisiones políticas –sus obras– la armonía entre sus ciudadanos. La privación de <strong>derechos fundamentales</strong> (paz, educación, salud, vivienda, trabajo, cultura), como obra política ocasional, implica la reducción del espacio vocacional de la ciudadanía. Generaciones enteras han sido educadas en áreas que no son de su interés y, ante la necesidad de sobrevivir, han renunciado a su vocación. Sin vocación, las personas se convierten en presa fácil para los oportunistas-políticos-de-ocasión que entorpecen los procesos de paz necesarios para vivir en sociedad.</p>
<blockquote><p>La música educa el espíritu y lo prepara para vivir en un constante proceso de paz</p></blockquote>
<p>Multitudes inducidas a la superstición, la polarización, la violencia, los nacionalismos y patriotismos, que libran batallas ideológicas, lingüísticas, religiosas y militares. Víctimas de líderes sin arte que obstruyen el desarrollo, la estabilidad y la tranquilidad de sus naciones. Crean caos en el tiempo y aumentan la tensión sin interés por resolver las disonancias. ¡Pésimos músicos! Hasta el menos instruido intuye que carecen de vocación política. Ellos pueden argumentar que son maestros en el arte de la guerra, pero de ser así sabrían que la auténtica victoria en la guerra es la victoria sobre la agresión, es decir: <a href="https://milmagazine.org/entrevistas/ivonne-guzman-la-paz-la-guerra-conceptos-se-aprenden-culturalmente/"><strong>la Paz</strong></a>, como lo indicó hace milenios Sun Tzu. Los procesos que desarrollan los políticos sin vocación alejan al ciudadano de un entorno adecuado que les permita desarrollar las facultades de su inteligencia. Algunos afortunados se refugian en su vocación y plasman el espíritu de la época en sus obras artísticas. La música de Schoenberg, por ejemplo, inspiró a Kandinsky. Ambos artistas –al igual que el <em>Cuarteto para el fin de los tiempos</em> de Oliver Messiaen que fue compuesto en un campo de concentración– ofrecían su vocación al espíritu de la época: la Primera y Segunda Guerra mundial. Es la música del fin de los tiempos.</p>
<h5>La sinfonía necesaria</h5>
<p><strong>¡El <a href="https://milmagazine.org/tendencias/colombia-punto-mira/">Acuerdo de Paz en Colombia</a> y sus leyes reglamentarias obligan a una exigencia musical del encuentro armónico!</strong> Para ello es fundamental contar con excelentes directores de orquesta que conduzcan las disonancias e interpreten la música de las sociedades en las que vivimos. Esa música también depende del proceso de armonización que cada ciudadano desarrolle individualmente y de la disposición para proyectarlo hacia su entorno. Un buen director de nada sirve si la orquesta no le sigue, ya sea por falta de vocación, educación o instrucción. Porque la responsabilidad de la sinfonía no recae únicamente en el director. Es importante, para ello, que los ciudadanos expresen su rechazo a la instrucción estéril en campos que no se relacionen con su vocación, así como la exclusión de las artes y la filosofía en la educación.</p>
<p>El ciudadano de vocación es fundamental para ejercer el espíritu de la época, es un ciudadano valiente porque sabe diferenciar lo justo de lo injusto y expresa a través de su arte, de su obra, su vocación. <strong>La música educa el espíritu</strong> y lo prepara para vivir en un constante <a href="https://milmagazine.org/opinion/la-inercia-la-guerra-la-educacion-la-paz-las-farc-colombia/">proceso de paz</a>. Música, educación y proceso de paz son, en definitiva, movimientos de vocación política.</p>
<p><strong>Escribo este texto como homenaje a los músicos, educadores, políticos, deportistas, humoristas, ciudadanos, valientes de vocación que han apostado por construir <a href="https://milmagazine.org/tendencias/educacion-la-reconciliacion/">procesos de paz</a> y han muerto en el intento.</strong></p>
<p><a href="https://milmagazine.org/author/hans-betancourth-pulido/">Hans Betancourth Pulido</a></p>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/tribune/musica-educacion-proceso-paz-artes-movimiento/">Música, educación y proceso de paz: artes en movimiento</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
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		<title>Muertes invisibles #NoMásViolencia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Jan 2017 17:12:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Education]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Conflicto]]></category>
		<category><![CDATA[NoMásViolencia]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Proceso de paz]]></category>
		<category><![CDATA[Semana para la paz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La serie documental pretende visibilizar las historias de las víctimas del conflicto colombiano</p>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/education/muertes-invisibles-nomasviolencia/">Muertes invisibles #NoMásViolencia</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><iframe loading="lazy" title="Muertes invisibles. Interpreta: Luz Stella Luengas" width="1320" height="743" src="https://www.youtube.com/embed/vZNMLIhmzMA?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
<p>En este relato la actriz colombiana Luz Stella Luengas explica un durísimo testimonio sobre la invisibilidad de las personas muertas en el conflicto colombiano. El relato invita, sin duda, a la reflexión, y evidencia el drama que tantísimas personas han vivido durante las últimas décadas.</p>
<p>La serie audiovisual <strong>“<a href="https://www.youtube.com/channel/UCcvtN7Uu_fnyPe1y53nFOaA">No Más Violencia</a>”</strong> es una propuesta elaborada por el <a href="http://www.zoomcanal.com.co/">Canal Universitario ZOOM</a> conjuntamente con el <a href="http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/">Centro Nacional de Memoria Histórica</a> (CNMH) y la <a href="http://www.actoresaca.com/">Asociación Colombiana de Actores</a> (ACA) para visibilizar el dolor de las víctimas del conflicto.</p>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/education/muertes-invisibles-nomasviolencia/">Muertes invisibles #NoMásViolencia</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
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		<title>La paz se construye (también) en la Red</title>
		<link>https://milmagazine.org/focus/la-paz-se-construye-tambien-la-red/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Jan 2017 20:36:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Focus]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Conflicto]]></category>
		<category><![CDATA[Educación para la paz]]></category>
		<category><![CDATA[Internet]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Red]]></category>
		<category><![CDATA[redes sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Semana para la paz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El proceso de paz en Colombia demuestra una vez más que los medios, y en especial Internet, pueden y deben ser una herramienta para la construcción de paz</p>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/focus/la-paz-se-construye-tambien-la-red/">La paz se construye (también) en la Red</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><del></del><em>Por: Diego Rodríguez para <a href="http://www.gabinetecomunicacionyeducacion.com/es/publicaciones/revista-focused">Focused</a>.</em></p>
<p>Internet ha motivado nuevas formas de <strong>participación</strong> al generar un sistema alternativo que se escapa al control de los grupos mediáticos tradicionales. Se ha transformado en un espacio público imprescindible para el fortalecimiento de la comunicación y, aunque ofrece muchas veces una cantidad vasta e inmanejable de información, la Red está <strong>democratizando</strong> los medios.</p>
<p>Dentro de la Red, las <strong>redes sociales</strong> son esas comunidades virtuales que conectan a las personas con, la mayoría de las veces, afinidades comunes. En este sentido, sus usuarios no sólo buscan y reciben información sino que también la construyen y la emiten.</p>
<blockquote><p>Internet se ha convertido en una valiosa herramienta de solidaridad y participación que promueve formas alternativas de vivir la democracia</p></blockquote>
<p>De esta perspectiva, Internet se ha convertido en una valiosa<strong> herramienta de solidaridad y participación</strong> que promueve formas alternativas de vivir la democracia. Esto ha promovido de igual manera una nueva forma de entender al ciudadano a través de una herramienta que le permite llegar a públicos diversos y entablar diálogo con ellos, contribuyendo así con el fortalecimiento de la libertad de expresión.</p>
<p>El libre acceso a la información, la posibilidad de generar contenidos y asimismo compartirlos con una comunidad a través de una red virtual común no ha podido ser totalmente controlada por los centros del poder, sin embargo,  ha promovido una valiosa herramienta para motivar la participación y el empoderamiento de causas sociales.</p>
<h5>Internet y el plebiscito en Colombia</h5>
<p>El pasado 2 de octubre los colombianos tomaron la decisión por medio de un <strong>plebiscito</strong> de no refrendar los acuerdos de paz que el gobierno colombiano negoció con la guerrilla de las FARC. En este contexto, el plebiscito colombiano tuvo varias particularidades en las redes sociales. El primero fue el <strong>apasionamiento que despertó el tema</strong> del proceso de paz que acabaría con una gran parte del conflicto armado en Colombia. Las <strong>posiciones fueron extremas</strong> y dejaron poco espacio para el diálogo y el debate. No se buscó generar una reflexión, por el contrario, se promovieron más formas de imponer argumentos a la espera de dos cosas: apoyo total o discusión.</p>
<p>Desde esta perspectiva, varias iniciativas ciudadanas intentaron adelantar una pedagogía de los acuerdos, abriendo espacios donde el diálogo y la reflexión fueran el eje fundamental.</p>
<p>A continuación presentamos algunas de las más interesantes:</p>
<ul>
<li><strong><em>PlebicSíto  </em> </strong></li>
</ul>
<p>Esta iniciativa fue creada por “<a href="http://www.dejusticia.org/">Dejusticia</a>”, una ONG creada por abogados de la Universidad Nacional y la Universidad de los Andes de Colombia, dedicada a realizar estudios en torno a paz, justicia y sociedad. La estrategia que desarrollaron incluyó <a href="http://dejusticia.wixsite.com/plebisito">videos</a> explicando los puntos de los acuerdos, animaciones y la posibilidad de haberle preguntado al equipo de “Dejusticia” a través de WhatsApp sus inquietudes sobre el acuerdo.</p>
<p>Esta última estrategia, conocida como <strong>What-Sí</strong> permitió la interacción entre Dejusticia y los usuarios. Si un ciudadano tenía una pregunta sobre cualquier punto del acuerdo la podía enviar por <em>WhatsApp</em> hasta el 1 de octubre.</p>
<ul>
<li><strong><em>PreguntasHabana</em></strong></li>
</ul>
<p>Surge como una iniciativa de Mariángela Villamil, quien, ante la inminencia de la firma de los Acuerdos, decidió conformar a un grupo de expertos con el fin de responder las preguntas de la gente frente al proceso de paz.</p>
<p>Los usuarios enviaron sus preguntas vía <a href="https://www.facebook.com/Preguntas-de-La-Habana-1106578096054815/?fref=ts"><em>Facebook</em></a> y <em>Twitter</em> a <a href="https://twitter.com/preguntashabana">@PreguntasHabana</a>, y entre Villamil y otras siete personas se encargaron de responderles, según su campo de experticia.</p>
<p>Entre ellos hay psicólogos, antropólogos, historiadores y politólogos, los cuales han trabajado en temas relacionados con cada uno de los puntos del Acuerdo.</p>
<p>La iniciativa no pretendió hacerle campaña a ninguna de las dos posiciones.</p>
<ul>
<li><strong><em>Lectura de acuerdos de la Habana</em></strong></li>
</ul>
<p>Félix Riaño, locutor y productor de podcasts, decidió, luego de la firma de los acuerdos el 24 de agosto, lanzar un programa de <em>podcast</em> dedicado a leer los acuerdos de paz. Se encuentra en esta cuenta de <a href="https://www.spreaker.com/show/lectura-del-acuerdo-de-paz-en-colombia">Spreaker</a>.</p>
<p>La idea surgió por la falta de tiempo, la disposición o la posibilidad de haber leído las 297 páginas de los acuerdos. Pensó que escucharlos podría hacer más fácil el proceso de entender el contenido de los mismos. Para lograr esto, Riaño convocó por redes a gente que estuviera dispuesta a grabar al menos un capítulo de los acuerdos.</p>
<p>Riaño ha reiteró que a través de su iniciativa no pretendió hacerle campaña a ninguna posición ni comentar los acuerdos a través de sus programas.</p>
<ul>
<li><strong><em>Las palomas no son blancas</em></strong></li>
</ul>
<p>&#8220;<a href="http://www.laspalomasnosonblancas.com">Las palomas no son blancas</a>&#8221; es el nombre del cómic que creó un estudiante de la Universidad Javeriana, Juan David Olmos. Desde una perspectiva independiente, Olmos desarrolló su propuesta gráfica invitando a leer el acuerdo desde una mirada alternativa.</p>
<ul>
<li><strong><em>Dejemos de Matarnos  </em></strong></li>
</ul>
<p>La organización “<a href="http://www.forjandopaz.com/">Forjando Paz</a>”, especializada en construcción de paz, ha creado diferentes materiales para hacer pedagogía de los Acuerdos. Entre éstos, se encuentran infografías y videos de Magic Markers narrados por la historiadora Diana Uribe. Estos materiales se desarrollan en torno a dos ejes importantes: el espíritu de los acuerdos y los puntos que lo integran. Se pueden consultar en <a href="http://dejemosdematarnos.com">http://dejemosdematarnos.com</a>.</p>
<p>Asistimos a un cambio en que la ciudadanía exige un papel activo. Aunque iniciativas como las anteriores pueden demostrar que la <strong>Red</strong> puede abrir oportunidades para la acción colectiva autónoma, falta que transformen su accionar en una alternativa de participación política real, que posibiliten la creación de espacios de discusión para la ciudadanía y que motiven una toma de decisiones concreta en torno a temáticas relevantes para la su contexto.</p>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/focus/la-paz-se-construye-tambien-la-red/">La paz se construye (también) en la Red</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
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		<title>Perdí mi niñez por las armas #NoMásViolencia</title>
		<link>https://milmagazine.org/education/perdi-ninez-las-armas-nomasviolencia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Anna Montero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Jan 2017 16:40:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Education]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Conflicto]]></category>
		<category><![CDATA[Educación para la paz]]></category>
		<category><![CDATA[NoMásViolencia]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Semana para la paz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La serie documental pretende visibilizar las historias de las víctimas del conflicto colombiano</p>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/education/perdi-ninez-las-armas-nomasviolencia/">Perdí mi niñez por las armas #NoMásViolencia</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><iframe loading="lazy" title="Perdí mi niñez por las armas. Interpreta: Juan Sebastián Aragón" width="1320" height="743" src="https://www.youtube.com/embed/mjQq98Z-fgs?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
<p>&#8220;Los preparan como psicópatas&#8221;, narra el actor Juan Sebastián Aragón en este nuevo testimonio del conflicto colombiano. A lo largo del relato, explica la situación que han sufrido los niños que fueron reclutados, recibiendo entrenamiento militar, para la guerra.</p>
<p>La serie audiovisual <strong>“<a href="https://www.youtube.com/channel/UCcvtN7Uu_fnyPe1y53nFOaA">No Más Violencia</a>”</strong> es una propuesta elaborada por el <a href="http://www.zoomcanal.com.co/">Canal Universitario ZOOM</a> conjuntamente con el <a href="http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/">Centro Nacional de Memoria Histórica</a> (CNMH) y la <a href="http://www.actoresaca.com/">Asociación Colombiana de Actores</a> (ACA) para visibilizar el dolor de tantas víctimas del conflicto.</p>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/education/perdi-ninez-las-armas-nomasviolencia/">Perdí mi niñez por las armas #NoMásViolencia</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
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		<title>La guerra no es un juego de niños #NoMásViolencia</title>
		<link>https://milmagazine.org/education/la-guerra-no-juego-ninos-nomasviolencia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Anna Montero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Jan 2017 18:55:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Education]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Conflicto]]></category>
		<category><![CDATA[NoMásViolencia]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Semana para la paz]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La serie documental pretende visibilizar las historias de las víctimas del conflicto colombiano</p>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/education/la-guerra-no-juego-ninos-nomasviolencia/">La guerra no es un juego de niños #NoMásViolencia</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><iframe loading="lazy" title="La guerra no es un juego de niños. Interpreta: Santiago Alarcón" width="1320" height="743" src="https://www.youtube.com/embed/e2MPvC3xjZQ?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Este es el testimonio real de un chico al que reclutaron mientras trabajaba de agricultor bajo la promesa de un nuevo trabajo bien pagado. El actor Santiago Alarcón relata con gran detalle en este vídeo la dureza de la incertidumbre inicial y de sus días combatiendo.</p>
<p>La serie audiovisual <strong>“<a href="https://www.youtube.com/channel/UCcvtN7Uu_fnyPe1y53nFOaA">No Más Violencia</a>”</strong> es una propuesta elaborada por el <a href="http://www.zoomcanal.com.co/">Canal Universitario ZOOM</a> conjuntamente con el <a href="http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/">Centro Nacional de Memoria Histórica</a> (CNMH) y la <a href="http://www.actoresaca.com/">Asociación Colombiana de Actores</a> (ACA) para visibilizar el dolor de tantas víctimas del conflicto.</p>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/education/la-guerra-no-juego-ninos-nomasviolencia/">La guerra no es un juego de niños #NoMásViolencia</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
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		<title>Mi cuerpo fue un territorio de guerra #NoMásViolencia</title>
		<link>https://milmagazine.org/education/cuerpo-fue-territorio-guerra-nomasviolencia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Anna Montero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Jan 2017 18:50:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Education]]></category>
		<category><![CDATA[Conflicto]]></category>
		<category><![CDATA[NoMásViolencia]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Semana para la paz]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La serie documental pretende visibilizar las historias de las víctimas del conflicto colombiano</p>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/education/cuerpo-fue-territorio-guerra-nomasviolencia/">Mi cuerpo fue un territorio de guerra #NoMásViolencia</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><iframe loading="lazy" title="Mi cuerpo fue un territorio de guerra. Representa: Ernesto Benjumea" width="1320" height="743" src="https://www.youtube.com/embed/videoseries?list=PLrA6flDRXIt6fLE4_zbr94HTNM7AOR29l" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Esta es una de tantísimas historias, duras y crueles, con el conflicto colombiano como escenario. Se trata de un testimonio real relatado por el actor Ernesto Benjumea. En ella se muestra el dolor de una víctima tras una agresión, así como el sentimiento de impotencia ante esa cruel situación.</p>
<p>La serie audiovisual <strong>“<a href="https://www.youtube.com/channel/UCcvtN7Uu_fnyPe1y53nFOaA">No Más Violencia</a>”</strong> es una propuesta elaborada por el <a href="http://www.zoomcanal.com.co/">Canal Universitario ZOOM</a> conjuntamente con el <a href="http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/">Centro Nacional de Memoria Histórica</a> (CNMH) y la <a href="http://www.actoresaca.com/">Asociación Colombiana de Actores</a> (ACA) para visibilizar el dolor de tantas víctimas del conflicto.</p>
<div class="paz"></div>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/education/cuerpo-fue-territorio-guerra-nomasviolencia/">Mi cuerpo fue un territorio de guerra #NoMásViolencia</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
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