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	<title>Narcisismo archivos - MIL Magazine</title>
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	<description>Advancing Media, Information and Critical Thinking</description>
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	<title>Narcisismo archivos - MIL Magazine</title>
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		<title>El modelo &#8220;Gran Hermano&#8221; en las aulas (2)</title>
		<link>https://milmagazine.org/focus/modelo-gran-hermano-las-aulas-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[José Manuel Pérez Tornero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Jan 2017 17:14:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Focus]]></category>
		<category><![CDATA[Gran Hermano]]></category>
		<category><![CDATA[Manipulación]]></category>
		<category><![CDATA[Narcisismo]]></category>
		<category><![CDATA[Videovigilancia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La influencia del formato televisivo, en el que los participantes se exponen a las cámaras en un ejercicio de exaltación del individualismo, amenaza con instalarse en otros ámbitos como el educativo</p>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/focus/modelo-gran-hermano-las-aulas-2/">El modelo &#8220;Gran Hermano&#8221; en las aulas (2)</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Este artículo es la continuación de &#8216;<a href="https://milmagazine.org/tendencias/modelo-gran-hermano-las-aulas-1/">El Modelo &#8220;Gran Hermano&#8221; en las aulas (1)</a>&#8216;</em></strong></p>
<p>¿Qué significado tiene la introducción del modelo <em>Gran Hermano</em> en la educación? ¿Qué consecuencias directas y colaterales puede comportar?</p>
<p>Consideremos, en primer lugar, solo <a href="https://milmagazine.org/tendencias/gran-hermano-en-las-aulas/"><em>Gran Hermano</em> como programa de televisión</a>. ¿Cuál ha sido su efecto social?</p>
<h5>Un mecanismo de ingeniería social</h5>
<p>El <strong>modelo </strong><em><strong>Gran Hermano,</strong></em> lejos de ser un experimento de psicología social, ha sido el instrumento y el escaparate, a la vez, de una decisiva reingeniería social post-moderna que tenía y tiene por objeto imponer colectivamente el <strong>individualismo</strong>. Es lo que se ha denominado el proceso de individualización (Beck, entre otros). Supo mostrar, ante millones de <a href="https://milmagazine.org/opinion/la-television-aprender-desaprender-reaprender/">espectadores</a>, cómo unos cuantos jóvenes –encerrados con la televisión– eran capaces de convertirse, a la vista de todos, en seres individualistas, apresados en una vida privada (publicitada) perfectamente simulada y tele-dirigida. Y supo mostrar también cómo, mediante el reclamo de la “gloria” televisiva, estos jóvenes se dejaban seducir y conducir hacia el narcisismo más obsesivo –24 horas sobre 24–.</p>
<p><em>Gran Hermano</em><em> </em>se ha empleado a fondo en esta reingeniería. Al introducir el mecanismo de la <strong>supervigilancia</strong> en la vida de las personas, ha roto el tabú de acceso a la vida íntima de sus protagonistas, y de la gente en general. Les ha hecho, a la vez, <strong>dependientes</strong>. Sus vidas dependen de los juicios y decisiones de los productores de la televisión y de la audiencia. Y ha hecho un espectáculo de esta apropiación del control de la vida de otros.</p>
<p>Surgieron así jóvenes-modelo, capaces de renunciar a su autonomía personal y a su intimidad en aras del éxito televisivo. Y se consolidó, así, un modelo de personalidad que, promocionado por la televisión, habría de servir de referencia a muchos otros jóvenes. Se empezaba a instalar, así, todo un nuevo sistema de referencias y de pautas para la organización de la vida pública y privada de principios del siglo XXI.</p>
<blockquote><p>El modelo &#8220;Gran Hermano&#8221; nos mostró cómo el ser humano del siglo XXI puede acceder a perder su propia personalidad sin siquiera un atisbo de resistencia</p></blockquote>
<p>Pero, además, el modelo <em>Gran Hermano</em><em> </em>ha funcionado, por otra parte, como la exaltación no solo del “yo” individual, sino de ese enorme panóptico de vigilancia (Bentham) que la modernidad ha potenciado en forma de discurso (Foucault) y que la post-modernidad ha consagrado en forma de rito (Elihu Katz).</p>
<p><em>Gran Hermano </em>ha puesto, pues, su grano de arena particular en la promoción de una nueva servidumbre voluntaria (de la Boétie) orquestada como reverencia al nuevo tótem colectivo: la pantalla (Lipovetski). Nos mostró cómo el ser humano del siglo XXI puede acceder, incluso muy complacientemente, a perder su propia personalidad sin siquiera un atisbo de resistencia (Riesman). Y nos indicó cómo los ciudadanos del siglo XXI pueden someterse, de este modo, a la <strong>dictadura de las audiencias de televisión</strong> y a una <strong>vigilancia </strong>extrema y constante.</p>
<h5>La pérdida de la intimidad en público</h5>
<p>Pero, además, ha convertido el individualismo controlado de sus personajes en objeto de contemplación por parte de los telespectadores, y les ha acostumbrado a considerar banal y normal el individualismo.</p>
<p>Christopher Lasch hubiera considerado este proceso como un ejemplo evidente de la <strong>exaltación del individualismo</strong> que él denominaba <strong>narcisista</strong>. En el caso de <em>Gran Hermano</em>, un narcisismo vacío y vigilado.</p>
<p>Por supuesto, la potenciación del individualismo cada vez más narcisista es algo que el capitalismo masivo venía desarrollando sistemáticamente desde los años sesenta. Pero la novedad que se produce desde los albores del siglo XXI es que el fenómeno adquiere una escala y una penetración persuasiva desconocidas hasta entonces.</p>
<h5>Una amenaza de fondo</h5>
<p>Pero si este fenómeno se ha dado en el marco amplio de la sociedad mediática, ¿qué significa que pueda empezar a invadir ahora las aulas? ¿Por qué empieza a invadirlas justamente ahora en la segunda década del siglo XX?</p>
<p>El significado está claro. El <strong>capitalismo</strong> tras la crisis financiera necesita conquistar para la actividad comercial nuevos ámbitos que hasta ahora habían quedando relativamente al margen de su acción. Y la <strong>educación</strong> es uno de ellos. El proceso de desregulación y de des-estatalización que vive la educación en buen parte del mundo favorece esta estrategia. Lo mismo que la potencia el hecho de que la adquisición de educación se esté convirtiendo ya en un bien preciado y de alto valor económico.</p>
<blockquote><p>Estamos avanzando a marchas forzadas en  un proceso de absorción y comercialización de la escuela y la educación que debería alertarnos</p></blockquote>
<p>Significa, en paralelo, que el proceso de promoción del individualismo narcisista necesita llegar, en los umbrales del siglo XXI, cada vez más a los <strong>jóvenes</strong>, para hacerlos consumidores conspicuos. El fenómeno empezó en los 60-70, cuando el segmento juvenil se convirtió en un objeto de deseo de la industria mediático-cultural del momento. Pero a principios del XX la exigencia es mayor y requiere esfuerzos más intensos. Trata, por tanto, de acceder a los niños y jóvenes, cuanto antes mejor, y en todos los contextos de su vida. La <strong>educación escolar</strong> es uno de ellos.</p>
<p>Por supuesto, hay más. Hay también un sistema tecnológico –basado cada vez más en la movilidad y en una “nube” compartida– tiene que expandirse a costa de lo que sea.</p>
<p>En este contexto se derriban las antiguas dicotomías que podrían actuar como límites o barreras del movimiento de individualización o subjetivación consumista. Se confunden vida privada y pública, vida personal y colectiva, el territorio de la familia con el de la educación y este con el de los medios. Todo es <strong>transversal</strong> y no hay diferencias. No es solo que las antiguas convicciones morales o ideológicas que distinguían estas esferas se han debilitado. Es que la tecnología y los movimientos de información, y las plataformas sociales y los medios actúan sistemáticamente para disolverlas.</p>
<p>Todo lo cual viene a significar que estamos avanzando a marchas forzadas en un <strong>proceso de absorción y comercialización de la escuela y la educación</strong> que debería alertarnos.</p>
<h5>¿Qué podemos hacer?</h5>
<p>La introducción de las cámaras en las aulas es un movimiento de fondo, que no puede ser considerado ni banal ni esporádico. Ha llegado para quedarse. Tampoco los es la tendencia a imponer el modelo <em>Gran Hermano</em>. Pero implantación no es aún irreversible. Puede, de hecho, ser contestada e impedirse.</p>
<blockquote><p>No se trata de expulsar la tecnología de las aulas, sino de que su incorporación a las mismas sea el fruto de un proceso racional y democrático</p></blockquote>
<p>Para ello necesitamos un<strong> debate social</strong> profundo sobre los riesgos del proceso y movimientos activos que defiendan la autonomía de los estudiantes y los profesores. Necesitamos también una <strong>comunidad educativa crítica y activa</strong> que pueda analizar sistemáticamente las opciones que se le presentan y adoptar estrategias alternativas.</p>
<p>No se trata de expulsar la tecnología de las aulas, ni mucho menos. Sino de que su incorporación a las mismas sea el fruto de un <strong>proceso racional y democrático</strong>. Hemos de estar siempre seguros de que el sistema tecnológico educativo debe realizarse a escala humana, debe plegarse a los <a href="https://milmagazine.org/opinion/nuevos-medios-nuevas-metodos/">auténticos valores y objetivos de la educación</a> –y nunca adueñarse de ella–.</p>
<p><a href="https://milmagazine.org/author/jmpereztornero/">José Manuel Pérez Tornero</a></p>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/focus/modelo-gran-hermano-las-aulas-2/">El modelo &#8220;Gran Hermano&#8221; en las aulas (2)</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
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		<title>El modelo &#8220;Gran Hermano&#8221; en las aulas (1)</title>
		<link>https://milmagazine.org/focus/modelo-gran-hermano-las-aulas-1/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[José Manuel Pérez Tornero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Jan 2017 21:28:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Focus]]></category>
		<category><![CDATA[Gran Hermano]]></category>
		<category><![CDATA[Manipulación]]></category>
		<category><![CDATA[Narcisismo]]></category>
		<category><![CDATA[Starred]]></category>
		<category><![CDATA[Videovigilancia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las cámaras de videovigilancia, según parece, tratan de introducirse en los centros educativos. Y con ello, aparece la amenaza de que el modelo de "Gran Hermano" empiece a imponerse</p>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/focus/modelo-gran-hermano-las-aulas-1/">El modelo &#8220;Gran Hermano&#8221; en las aulas (1)</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>¿En qué consiste este modelo? Habría que recordar que <em>Gran Hermano</em> –<em>Big Brother</em>&#8211; fue, antes que programa televisivo, un personaje de <em>1984, </em> la memorable novela de George Orwell. Un jefe absolutista que ejercía una supervigilancia sobre todos y que aparecía en las pantallas para dar instrucciones a sus súbditos. Un personaje, pues, que estaba en sintonía con las dictaduras totalitarias que imperaban en Europa en la época en que Orwell escribió su libro.</p>
<p>El personaje era, pues, el modelo simbólico y la expresión del <strong>poder político absoluto</strong>. Y funcionaba como un elemento más de una distopía crítica contra el totalitarismo.</p>
<h5>El <em>Gran hermano</em> televisivo</h5>
<p>Luego, cuando ya se han superado las dictaduras y en tiempos democráticos aunque de hegemonía televisiva –finales del siglo XX– surge de nuevo <em>Gran hermano,</em> pero esta vez con formato de entretenimiento, como un <em>reality show</em>. Y, paradójicamente, no consiste ya en un elemento crítico, sino como un elemento perfectamente funcional con el modelo social dominante.</p>
<p>En ese contexto, se presentó en su día –en torno al año 2000<strong>–</strong> como una experiencia antropológica, una suerte de novedosa investigación social. Y en su promoción prometía desvelar una parte secreta del alma humana. Bastaba, simplemente, con encerrar en una casa –transparente a los ojos de las audiencias televisivas– a unas cuantas personas y observarles sistemáticamente.</p>
<blockquote><p>El modelo &#8220;Gran Hermano&#8221; es el que, a través de estrategias diversas, parece que empieza a implantarse en algunas aulas y en los centros educativos</p></blockquote>
<p>Pero al cabo de los años y tras numerosas ediciones del programa en diversas modalidades, ya sabemos que <em>Gran Hermano</em> no logró nunca –ni siquiera lo pretendió– desvelar ningún secreto del alma humana. Sí sabemos, en cambio, que ha colaborado en uno de los procesos claves emprendidos por la industria cultural de la denominada post-modernidad: la promoción del proceso de constante individualización que parece exigir el capitalismo avanzado en el que vivimos.</p>
<p>Y para ello aprovechaba todo el potencial que le brindaban las nuevas tecnologías de telecomunicación. El <em>Gran Hermano</em> televisivo introducía y consolidaba en la escena social dos nuevos poderes centrados en la televisión y que estaban arraigando con fuerza: a) El de la misma televisión, que empezaba a poder <strong>manipular </strong>a su antojo a quienes se ponían delante de la cámara mediante formatos como el del <em>reality show</em>; y b) El de los espectadores, que empezaban a experimentar la  sensación morbosa de poder ejercer una suerte de <strong>supervigilancia </strong>sobre algunos de sus congéneres.</p>
<h5>Manipulación, supervigilancia y narcisismo</h5>
<p>Tanto en la distopía de Orwell como en la más funcional televisión de principios del siglo XXI, el mecanismo simbólico del modelo es similar. Y, en todo caso, en el del programa de televisión confluyen elementos de la novela y elementos propios del sistema televisivo: la demostración de la<strong> supervigilancia </strong>como un mecanismo de poder; la evidencia del ejercicio del poder a distancia y  casi total a través de las telecomunicaciones; y la capacidad del sistema televisivo de <strong>desvelar la intimidad</strong> de las personas.</p>
<p>Este es el modelo Gran hermano.</p>
<p>Pues bien, en la actualidad, ese modelo es el que, a través de estrategias diversas, parece que empieza a implantarse en algunas aulas y en los centros educativos. Si de hecho no es aún una realidad de alcance, sí empieza a ser una <strong>tendencia</strong> emergente.</p>
<p>Veamos, a continuación, tres casos en los que se adivina, aunque con distintas variables, cómo este modelo pugna por introducirse sibilinamente en el mundo educativo.</p>
<h5>En nombre del orden y la seguridad</h5>
<p>Primer caso, un <a href="http://www.lavanguardia.com/vida/20170105/413107807489/instituto-camaras-aulas-videovigilancia-la-seu">instituto de educación secundaria español</a> de la Seu d&#8217;Urgell, provincia de Lleida, España.</p>
<p>Las cámaras de videovigilancia se instalaron de un día para otro en algunas de las aulas del centro. Según profesores y directivos, con el objeto de supervisar a los alumnos, porque, entre clase y clase, estos organizaban demasiado ruido.</p>
<p>Sin embargo, los alumnos afectados y algunos padres protestaron y lanzaron una <strong>campaña</strong> –en la Red y en el municipio– contra lo que ellos mismos denominaron una manipulación de estilo de <em>Gran hermano</em>. La campaña tuvo éxito, se expandió y llegó a los medios de comunicación. Por eso, tal vez, tanto la dirección del centro, como las autoridades educativas, <a href="http://www.lavanguardia.com/local/pirineos/20170109/413203988974/instituto-la-seu-camara-videovigilancia-aula.html">abortaron casi de inmediato la iniciativa</a>.</p>
<p>Pero el intento no debe caer en el olvido. Porque ¿qué hubiera sucedido sin la contestación que se organizó?, o ¿Qué puede suceder en otros centros en los que no se de contestación?</p>
<p>En todo caso, el modelo <em>Gran hermano </em>emerge en esta circunstancia como desarrollo de un proyecto de extensión de la vigilancia y, en nombre del orden y la seguridad, para prevenir conductas disfuncionales. Nos recuerda, por tanto, más al modelo de 1984 que al del <em>reality show</em>. Se trata de una primera estrategia que podríamos llamar <strong>estrategia de la seguridad.</strong></p>
<h5>Mecanismo de investigación para la innovación</h5>
<p>Segundo caso, EEUU. Una <a href="http://k12education.gatesfoundation.org/teacher-supports/teacher-development/measuring-effective-teaching/">iniciativa de la Fundación Melinda and Bill Gates</a> que ha durado varios años y llega a su conclusión durante estos días.</p>
<p>Se trataba, según los organizadores, de identificar las mejores prácticas educativas en las aulas para promover buenos ejemplos y aprendizaje horizontal entre el profesorado. ¿Cómo? Otra vez la vigilancia mediante cámaras: cámaras de vídeo que grababan sin restricción ninguna las clases, para poder, así, observar a los profesores, sus métodos y sus actividades.</p>
<p>Según Bill Gates, con esas cámaras en las aulas, los profesores no sólo tendrían la oportunidad de disponer de <em>feedback </em>de sus acciones y, así, auto-evaluar sus propias clases y mejorarlas, sino que tendrían acceso a observar y aprender de los mejores profesores del país.</p>
<blockquote><p>¿Qué sucedería en la práctica si este sistema de las cámaras permanece y funciona como un sistema? ¿No estaríamos ante la instalación de un mecanismo permanente de supervigilancia?</p></blockquote>
<p>Atendiendo a los <a href="https://www.ted.com/talks/bill_gates_teachers_need_real_feedback">datos</a> de la Fundación Melinda y Bill Gates, solo con invertir 5.000 millones de dólares en instalar cámaras en todas la aulas de EEUU, la educación en el país mejoraría automáticamente.</p>
<p>La propuesta desde un punto de vista metodológico aparenta ser correcta. Se observa y se registra una práctica en el aula; se cataloga y se categoriza; se evalúa y se establece, si corresponde, como modelo; y se difunde. O sea, auto-observación y emulación, al mismo tiempo.</p>
<p>Pero ¿qué sucedería en la práctica si este sistema de las cámaras permanece y funciona como un sistema? ¿No estaríamos ante la instalación de un mecanismo permanente de supervigilancia? Y ¿a dónde nos llevaría este sistema?</p>
<p>Pues nada más y nada menos, a que los estudiantes y los profesores podrían ser –de hecho, serían– cotidianamente vistos o “espiados” por miles de colegas mientras desarrollan su actividad normal en clase. A que las aulas perderían intimidad y singularidad. A que una parte del profesorado y de los estudiantes podría caer en la tentación de <strong>actuar</strong>, no para su público inmediato, sino para la cámara. A que, de este modo, las conductas de casi todos se <strong>espectacularizarían</strong>. A que se llegaran a  establecer listas de éxitos entre profesores. Y a que su reputación –la de los  profesores; pero tal vez quizá también la de los estudiantes– se convertiría en una especie de activo bursátil con valores constantemente cambiantes, que dependerían del éxito que alcanzaran ante un público masivo.</p>
<p>¿Estamos o no cerca del modelo <em>Gran Hermano</em>?</p>
<p>Efectivamente, podemos apreciar en esta propuesta de los Gates algunos de los rasgos más característicos del citado modelo: supervigilancia, público masivo, control a distancia y la posibilidad de emergencia de una especie de narcisismo colectivo… Sin descartar el riesgo, previsible, de que un poder –cualquiera que sea este: autoridades, sindicatos, directivos, o, simplemente, la “multitud”– pueda utilizar las grabaciones de las clases para manipular a los profesores y estudiantes.</p>
<p>En este caso, como hemos visto, la instalación de las cámaras se hace en nombre de la promoción de la investigación para <strong>mejorar la eficiencia del sistema educativo</strong>. Es la estrategia que podemos llamar <strong>de la innovación</strong>.</p>
<h5>Para promocionar las instituciones</h5>
<p>Tercer caso. El de <a href="https://milmagazine.org/tendencias/gran-hermano-en-las-aulas/">una nueva cadena de televisión y el de un centro educativo de Fuenlabrada</a> –un pueblo de la provincia de Madrid, España–.</p>
<p>Cadena y centro se han lanzado a la dudosa aventura de introducir cincuenta y cinco cámaras robotizadas en las aulas de un grupo de alumnos de 4.º de la ESO. Objetivo: producir un programa, <a href="http://www.movistarplus.es/video/el-instituto-0?id=20160727133939"><strong><em>El Instituto</em></strong></a>, semejante <em>Gran hermano</em>, pero aplicado a la educación: un montaje seriado de trece capítulos que muestra lo que sucede durante la jornada escolar en el centro.</p>
<p>Otra vez encontramos aquí los rasgos esenciales del modelo de <em>Gran hermano</em>, la supervigilancia, el exhibicionismo, la pérdida de intimidad, el riesgo de estar promoviendo el narcisismo entre los estudiantes y profesores…</p>
<blockquote><p>La introducción de las cámaras en los centros educativos actúa como promotora de la implantación del modelo &#8220;Gran hermano&#8221; en la educación</p></blockquote>
<p>¿La justificación en este caso? Confesadamente, la de mejorar la calidad educativa; implícitamente, la de lograr promocionar la cadena y el centro educativo a la vez. La motivación relevante, pues, la de la simple <strong>notoriedad</strong>: el afán de protagonismo en la competencia comercial.</p>
<p>Lo que opera, pues, en este caso es la que podríamos denominar <strong>estrategia del márquetin</strong>.</p>
<p>Puede admitirse, por tanto, que en los tres casos descritos, aunque con objetivos y modalidades diversas, la introducción de las cámaras de videovigilancia en los centros educativos actúa como promotora de la implantación del modelo <em>Gran hermano</em> en la educación.</p>
<p>Pero ¿qué significado tiene la introducción del modelo <em>Gran hermano</em> en la educación? ¿Qué consecuencias directas y colaterales puede comportar?</p>
<p><a href="https://milmagazine.org/author/jmpereztornero/"><strong>José Manuel Pérez Tornero</strong></a></p>
<p><em>La segunda parte de este artículo se publicará el próximo 18 de enero. </em></p>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/focus/modelo-gran-hermano-las-aulas-1/">El modelo &#8220;Gran Hermano&#8221; en las aulas (1)</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
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