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	<title>Manipulación archivos - MIL Magazine</title>
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	<description>Advancing Media, Information and Critical Thinking</description>
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	<title>Manipulación archivos - MIL Magazine</title>
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		<title>Cuando los medios apelan a tus bajos instintos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Consejo Audiovisual de Andalucía]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Feb 2017 23:01:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tribune]]></category>
		<category><![CDATA[Consejo Audiovisual de Andalucía]]></category>
		<category><![CDATA[derechos fundamentales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Emelina Fernández para el Blog del Consejo Audiovisual de Andalucía  Recientemente se ha conocido la sentencia del Tribunal Supremo que confirma la condena a dos periódicos, ABC y La Opinión de Tenerife, por no haber respetado la presunción de inocencia de un hombre en la investigación de la muerte de una niña de tres años. Los hechos [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/tribune/cuando-los-medios-apelan-tus-bajos-instintos/">Cuando los medios apelan a tus bajos instintos</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Por Emelina Fernández para<em> </em>el<em> <a href="https://blogcaa.com/" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?hl=es&amp;q=https://blogcaa.com/&amp;source=gmail&amp;ust=1485854146778000&amp;usg=AFQjCNH1NR4grGkYc_BzMnDb1bvM0hZmpw">Blog del Consejo Audiovisual de Andalucía </a></em></p>
<p>Recientemente se ha conocido la sentencia del <strong>Tribunal Supremo que confirma la condena a dos periódicos, ABC y La Opinión de Tenerife, por no haber respetado la presunción de inocencia</strong> de un hombre en la investigación de la muerte de una niña de tres años. Los hechos se remontan al año 2009, cuando una pequeña falleció de forma violenta en Tenerife y las primeras investigaciones policiales acabaron con el arresto de Diego Pastrana, el novio de la madre de la menor.</p>
<p>Este joven fue puesto luego en libertad sin cargos. La autopsia confirmó a los pocos días que la niña falleció como consecuencia de las heridas provocadas por una caída en un columpio -lo que coincidía con la versión facilitada por el acusado en su declaración- y que las heridas que presentaba en la piel se debían a una alergia.</p>
<p>Con las imágenes de su arresto policial como sospechoso, el diario ABC llevó en su portada del día siguiente un primer plano de Pastrana, esposado, con un titular escalofriante: &#8220;La mirada de un asesino de una niña de tres años&#8221;. Un primera página presente a la mañana siguiente en todos los quioscos de España y difundida en internet.  La Opinión de Tenerife titulaba &#8220;Una niña de 3 años, grave tras ser quemada y violada&#8221;, cuando la pequeña falleció, en páginas interiores, el mismo diario titulaba &#8220;Muere una niña de 3 años violada por el novio de su madre&#8221;. La autopsia descartó por completo agresión sexual alguna en la pequeña.</p>
<p>ABC ha sido condenado a indemnizar a Diego Pastrana con 60.000 euros y La Opinión de Tenerife tendrá que indemnizarle con 50.000. El Tribunal Supremo ratifica sendas sentencias de la Audiencia de Madrid y de Tenerife contra estos medios. Considera que no actuaron con la diligencia exigible para cumplir con la obligación de transmitir una información veraz, “resultando en concreto responsables del desproporcionado tratamiento que dieron a la noticia en sus titulares, innecesariamente ofensivos por contundentes y poco diligentes”.</p>
<p>Lo que hicieron estos medios, no fueron los únicos, <strong>consistió en una vulneración flagrante de uno de los derechos fundamentales en una democracia como es la presunción de inocencia.</strong> Es una norma básica para todos los agentes que componen la sociedad y afecta de forma especial a los medios de comunicación por su papel social.</p>
<figure id="attachment_3080" aria-describedby="caption-attachment-3080" style="width: 212px" class="wp-caption alignright"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-3080 size-medium" src="https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2017/02/Portada_ABC_28_11_2009rd-212x300.jpg" width="212" height="300" srcset="https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2017/02/Portada_ABC_28_11_2009rd-212x300.jpg 212w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2017/02/Portada_ABC_28_11_2009rd-768x1086.jpg 768w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2017/02/Portada_ABC_28_11_2009rd-724x1024.jpg 724w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2017/02/Portada_ABC_28_11_2009rd-990x1399.jpg 990w, https://milmagazine.org/wp-content/uploads/2017/02/Portada_ABC_28_11_2009rd.jpg 849w" sizes="(max-width: 212px) 100vw, 212px" /><figcaption id="caption-attachment-3080" class="wp-caption-text">Portada ABC del 28 del 11 de 2009</figcaption></figure>
<p><strong>La muerte de un niño es siempre una tragedia que nos conmueve.</strong> Si, además, se produce por causas violentas, es un hecho que nos estremece y horroriza. Nos impacta en lo más hondo de nuestros sentimientos. Sin embargo, <strong>el papel de los medios informativos no debería ser el de alimentar nuestras bajas pasiones.</strong> La portada de ABC, con la imagen de un joven esposado, cabizbajo, mirando al frente de soslayo, y con la frase sobreimpresa &#8220;La mirada de un asesino de una niña de tres años&#8221; era precisamente una apelación directa a los instintos más bajos del receptor de esa página.</p>
<p><strong>Es un viejo truco del periodismo -del mal periodismo- pero no siempre somos conscientes de estar ante esta sencilla estrategia de manipulación</strong>, que lo único que consigue es dificultar el razonamiento, evitar que valoremos y analicemos los elementos que componen una información antes de juzgar o tomar una decisión ante la misma. Y que este juicio sea decantado por esa reacción irracional que nos produce algo tan horroroso como el crimen de una niña.</p>
<p>¿Qué intereses mueven esta mala práctica informativa? Las más habituales son dos: vender más ejemplares, captar audiencia, es una; y ocultar o distraer la atención pública de otras informaciones relevantes es otra. Ser conscientes de esta trampa mediática ha sido, es y siempre será muy útil para nuestra salud democrática. Saber identificarlas es tener capacidad crítica y, en consecuencia, integrar una sociedad más justa y respetuosa de los derechos fundamentales.</p>
<p>La espectacularización de las noticias apela a las emociones y nubla la razón, hay que saberlo.  Esta sentencia del Supremo ha tenido muy poco o nulo espacio en la prensa escrita en contraste con el eco de la detención de Pastrana, algo que también conviene no olvidarlo y sobre lo que reflexionar.</p>
<p><strong>Estrategias de manipulación y derechos fundamentales de la ciudadanía ante los medios son solo dos de las muchas cuestiones que abordaremos en la <a href="https://talleralfabetizacionmediatica.wordpress.com/">Segunda Edición del Taller de Alfabetización Mediática que los próximos días 5 y 6 de mayo celebramos en La Térmica de Málaga</a>.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El modelo &#8220;Gran Hermano&#8221; en las aulas (2)</title>
		<link>https://milmagazine.org/focus/modelo-gran-hermano-las-aulas-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[José Manuel Pérez Tornero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Jan 2017 17:14:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Focus]]></category>
		<category><![CDATA[Gran Hermano]]></category>
		<category><![CDATA[Manipulación]]></category>
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		<category><![CDATA[Videovigilancia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La influencia del formato televisivo, en el que los participantes se exponen a las cámaras en un ejercicio de exaltación del individualismo, amenaza con instalarse en otros ámbitos como el educativo</p>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/focus/modelo-gran-hermano-las-aulas-2/">El modelo &#8220;Gran Hermano&#8221; en las aulas (2)</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Este artículo es la continuación de &#8216;<a href="https://milmagazine.org/tendencias/modelo-gran-hermano-las-aulas-1/">El Modelo &#8220;Gran Hermano&#8221; en las aulas (1)</a>&#8216;</em></strong></p>
<p>¿Qué significado tiene la introducción del modelo <em>Gran Hermano</em> en la educación? ¿Qué consecuencias directas y colaterales puede comportar?</p>
<p>Consideremos, en primer lugar, solo <a href="https://milmagazine.org/tendencias/gran-hermano-en-las-aulas/"><em>Gran Hermano</em> como programa de televisión</a>. ¿Cuál ha sido su efecto social?</p>
<h5>Un mecanismo de ingeniería social</h5>
<p>El <strong>modelo </strong><em><strong>Gran Hermano,</strong></em> lejos de ser un experimento de psicología social, ha sido el instrumento y el escaparate, a la vez, de una decisiva reingeniería social post-moderna que tenía y tiene por objeto imponer colectivamente el <strong>individualismo</strong>. Es lo que se ha denominado el proceso de individualización (Beck, entre otros). Supo mostrar, ante millones de <a href="https://milmagazine.org/opinion/la-television-aprender-desaprender-reaprender/">espectadores</a>, cómo unos cuantos jóvenes –encerrados con la televisión– eran capaces de convertirse, a la vista de todos, en seres individualistas, apresados en una vida privada (publicitada) perfectamente simulada y tele-dirigida. Y supo mostrar también cómo, mediante el reclamo de la “gloria” televisiva, estos jóvenes se dejaban seducir y conducir hacia el narcisismo más obsesivo –24 horas sobre 24–.</p>
<p><em>Gran Hermano</em><em> </em>se ha empleado a fondo en esta reingeniería. Al introducir el mecanismo de la <strong>supervigilancia</strong> en la vida de las personas, ha roto el tabú de acceso a la vida íntima de sus protagonistas, y de la gente en general. Les ha hecho, a la vez, <strong>dependientes</strong>. Sus vidas dependen de los juicios y decisiones de los productores de la televisión y de la audiencia. Y ha hecho un espectáculo de esta apropiación del control de la vida de otros.</p>
<p>Surgieron así jóvenes-modelo, capaces de renunciar a su autonomía personal y a su intimidad en aras del éxito televisivo. Y se consolidó, así, un modelo de personalidad que, promocionado por la televisión, habría de servir de referencia a muchos otros jóvenes. Se empezaba a instalar, así, todo un nuevo sistema de referencias y de pautas para la organización de la vida pública y privada de principios del siglo XXI.</p>
<blockquote><p>El modelo &#8220;Gran Hermano&#8221; nos mostró cómo el ser humano del siglo XXI puede acceder a perder su propia personalidad sin siquiera un atisbo de resistencia</p></blockquote>
<p>Pero, además, el modelo <em>Gran Hermano</em><em> </em>ha funcionado, por otra parte, como la exaltación no solo del “yo” individual, sino de ese enorme panóptico de vigilancia (Bentham) que la modernidad ha potenciado en forma de discurso (Foucault) y que la post-modernidad ha consagrado en forma de rito (Elihu Katz).</p>
<p><em>Gran Hermano </em>ha puesto, pues, su grano de arena particular en la promoción de una nueva servidumbre voluntaria (de la Boétie) orquestada como reverencia al nuevo tótem colectivo: la pantalla (Lipovetski). Nos mostró cómo el ser humano del siglo XXI puede acceder, incluso muy complacientemente, a perder su propia personalidad sin siquiera un atisbo de resistencia (Riesman). Y nos indicó cómo los ciudadanos del siglo XXI pueden someterse, de este modo, a la <strong>dictadura de las audiencias de televisión</strong> y a una <strong>vigilancia </strong>extrema y constante.</p>
<h5>La pérdida de la intimidad en público</h5>
<p>Pero, además, ha convertido el individualismo controlado de sus personajes en objeto de contemplación por parte de los telespectadores, y les ha acostumbrado a considerar banal y normal el individualismo.</p>
<p>Christopher Lasch hubiera considerado este proceso como un ejemplo evidente de la <strong>exaltación del individualismo</strong> que él denominaba <strong>narcisista</strong>. En el caso de <em>Gran Hermano</em>, un narcisismo vacío y vigilado.</p>
<p>Por supuesto, la potenciación del individualismo cada vez más narcisista es algo que el capitalismo masivo venía desarrollando sistemáticamente desde los años sesenta. Pero la novedad que se produce desde los albores del siglo XXI es que el fenómeno adquiere una escala y una penetración persuasiva desconocidas hasta entonces.</p>
<h5>Una amenaza de fondo</h5>
<p>Pero si este fenómeno se ha dado en el marco amplio de la sociedad mediática, ¿qué significa que pueda empezar a invadir ahora las aulas? ¿Por qué empieza a invadirlas justamente ahora en la segunda década del siglo XX?</p>
<p>El significado está claro. El <strong>capitalismo</strong> tras la crisis financiera necesita conquistar para la actividad comercial nuevos ámbitos que hasta ahora habían quedando relativamente al margen de su acción. Y la <strong>educación</strong> es uno de ellos. El proceso de desregulación y de des-estatalización que vive la educación en buen parte del mundo favorece esta estrategia. Lo mismo que la potencia el hecho de que la adquisición de educación se esté convirtiendo ya en un bien preciado y de alto valor económico.</p>
<blockquote><p>Estamos avanzando a marchas forzadas en  un proceso de absorción y comercialización de la escuela y la educación que debería alertarnos</p></blockquote>
<p>Significa, en paralelo, que el proceso de promoción del individualismo narcisista necesita llegar, en los umbrales del siglo XXI, cada vez más a los <strong>jóvenes</strong>, para hacerlos consumidores conspicuos. El fenómeno empezó en los 60-70, cuando el segmento juvenil se convirtió en un objeto de deseo de la industria mediático-cultural del momento. Pero a principios del XX la exigencia es mayor y requiere esfuerzos más intensos. Trata, por tanto, de acceder a los niños y jóvenes, cuanto antes mejor, y en todos los contextos de su vida. La <strong>educación escolar</strong> es uno de ellos.</p>
<p>Por supuesto, hay más. Hay también un sistema tecnológico –basado cada vez más en la movilidad y en una “nube” compartida– tiene que expandirse a costa de lo que sea.</p>
<p>En este contexto se derriban las antiguas dicotomías que podrían actuar como límites o barreras del movimiento de individualización o subjetivación consumista. Se confunden vida privada y pública, vida personal y colectiva, el territorio de la familia con el de la educación y este con el de los medios. Todo es <strong>transversal</strong> y no hay diferencias. No es solo que las antiguas convicciones morales o ideológicas que distinguían estas esferas se han debilitado. Es que la tecnología y los movimientos de información, y las plataformas sociales y los medios actúan sistemáticamente para disolverlas.</p>
<p>Todo lo cual viene a significar que estamos avanzando a marchas forzadas en un <strong>proceso de absorción y comercialización de la escuela y la educación</strong> que debería alertarnos.</p>
<h5>¿Qué podemos hacer?</h5>
<p>La introducción de las cámaras en las aulas es un movimiento de fondo, que no puede ser considerado ni banal ni esporádico. Ha llegado para quedarse. Tampoco los es la tendencia a imponer el modelo <em>Gran Hermano</em>. Pero implantación no es aún irreversible. Puede, de hecho, ser contestada e impedirse.</p>
<blockquote><p>No se trata de expulsar la tecnología de las aulas, sino de que su incorporación a las mismas sea el fruto de un proceso racional y democrático</p></blockquote>
<p>Para ello necesitamos un<strong> debate social</strong> profundo sobre los riesgos del proceso y movimientos activos que defiendan la autonomía de los estudiantes y los profesores. Necesitamos también una <strong>comunidad educativa crítica y activa</strong> que pueda analizar sistemáticamente las opciones que se le presentan y adoptar estrategias alternativas.</p>
<p>No se trata de expulsar la tecnología de las aulas, ni mucho menos. Sino de que su incorporación a las mismas sea el fruto de un <strong>proceso racional y democrático</strong>. Hemos de estar siempre seguros de que el sistema tecnológico educativo debe realizarse a escala humana, debe plegarse a los <a href="https://milmagazine.org/opinion/nuevos-medios-nuevas-metodos/">auténticos valores y objetivos de la educación</a> –y nunca adueñarse de ella–.</p>
<p><a href="https://milmagazine.org/author/jmpereztornero/">José Manuel Pérez Tornero</a></p>
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		<title>El modelo &#8220;Gran Hermano&#8221; en las aulas (1)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Manuel Pérez Tornero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Jan 2017 21:28:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Focus]]></category>
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		<category><![CDATA[Videovigilancia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las cámaras de videovigilancia, según parece, tratan de introducirse en los centros educativos. Y con ello, aparece la amenaza de que el modelo de "Gran Hermano" empiece a imponerse</p>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/focus/modelo-gran-hermano-las-aulas-1/">El modelo &#8220;Gran Hermano&#8221; en las aulas (1)</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>¿En qué consiste este modelo? Habría que recordar que <em>Gran Hermano</em> –<em>Big Brother</em>&#8211; fue, antes que programa televisivo, un personaje de <em>1984, </em> la memorable novela de George Orwell. Un jefe absolutista que ejercía una supervigilancia sobre todos y que aparecía en las pantallas para dar instrucciones a sus súbditos. Un personaje, pues, que estaba en sintonía con las dictaduras totalitarias que imperaban en Europa en la época en que Orwell escribió su libro.</p>
<p>El personaje era, pues, el modelo simbólico y la expresión del <strong>poder político absoluto</strong>. Y funcionaba como un elemento más de una distopía crítica contra el totalitarismo.</p>
<h5>El <em>Gran hermano</em> televisivo</h5>
<p>Luego, cuando ya se han superado las dictaduras y en tiempos democráticos aunque de hegemonía televisiva –finales del siglo XX– surge de nuevo <em>Gran hermano,</em> pero esta vez con formato de entretenimiento, como un <em>reality show</em>. Y, paradójicamente, no consiste ya en un elemento crítico, sino como un elemento perfectamente funcional con el modelo social dominante.</p>
<p>En ese contexto, se presentó en su día –en torno al año 2000<strong>–</strong> como una experiencia antropológica, una suerte de novedosa investigación social. Y en su promoción prometía desvelar una parte secreta del alma humana. Bastaba, simplemente, con encerrar en una casa –transparente a los ojos de las audiencias televisivas– a unas cuantas personas y observarles sistemáticamente.</p>
<blockquote><p>El modelo &#8220;Gran Hermano&#8221; es el que, a través de estrategias diversas, parece que empieza a implantarse en algunas aulas y en los centros educativos</p></blockquote>
<p>Pero al cabo de los años y tras numerosas ediciones del programa en diversas modalidades, ya sabemos que <em>Gran Hermano</em> no logró nunca –ni siquiera lo pretendió– desvelar ningún secreto del alma humana. Sí sabemos, en cambio, que ha colaborado en uno de los procesos claves emprendidos por la industria cultural de la denominada post-modernidad: la promoción del proceso de constante individualización que parece exigir el capitalismo avanzado en el que vivimos.</p>
<p>Y para ello aprovechaba todo el potencial que le brindaban las nuevas tecnologías de telecomunicación. El <em>Gran Hermano</em> televisivo introducía y consolidaba en la escena social dos nuevos poderes centrados en la televisión y que estaban arraigando con fuerza: a) El de la misma televisión, que empezaba a poder <strong>manipular </strong>a su antojo a quienes se ponían delante de la cámara mediante formatos como el del <em>reality show</em>; y b) El de los espectadores, que empezaban a experimentar la  sensación morbosa de poder ejercer una suerte de <strong>supervigilancia </strong>sobre algunos de sus congéneres.</p>
<h5>Manipulación, supervigilancia y narcisismo</h5>
<p>Tanto en la distopía de Orwell como en la más funcional televisión de principios del siglo XXI, el mecanismo simbólico del modelo es similar. Y, en todo caso, en el del programa de televisión confluyen elementos de la novela y elementos propios del sistema televisivo: la demostración de la<strong> supervigilancia </strong>como un mecanismo de poder; la evidencia del ejercicio del poder a distancia y  casi total a través de las telecomunicaciones; y la capacidad del sistema televisivo de <strong>desvelar la intimidad</strong> de las personas.</p>
<p>Este es el modelo Gran hermano.</p>
<p>Pues bien, en la actualidad, ese modelo es el que, a través de estrategias diversas, parece que empieza a implantarse en algunas aulas y en los centros educativos. Si de hecho no es aún una realidad de alcance, sí empieza a ser una <strong>tendencia</strong> emergente.</p>
<p>Veamos, a continuación, tres casos en los que se adivina, aunque con distintas variables, cómo este modelo pugna por introducirse sibilinamente en el mundo educativo.</p>
<h5>En nombre del orden y la seguridad</h5>
<p>Primer caso, un <a href="http://www.lavanguardia.com/vida/20170105/413107807489/instituto-camaras-aulas-videovigilancia-la-seu">instituto de educación secundaria español</a> de la Seu d&#8217;Urgell, provincia de Lleida, España.</p>
<p>Las cámaras de videovigilancia se instalaron de un día para otro en algunas de las aulas del centro. Según profesores y directivos, con el objeto de supervisar a los alumnos, porque, entre clase y clase, estos organizaban demasiado ruido.</p>
<p>Sin embargo, los alumnos afectados y algunos padres protestaron y lanzaron una <strong>campaña</strong> –en la Red y en el municipio– contra lo que ellos mismos denominaron una manipulación de estilo de <em>Gran hermano</em>. La campaña tuvo éxito, se expandió y llegó a los medios de comunicación. Por eso, tal vez, tanto la dirección del centro, como las autoridades educativas, <a href="http://www.lavanguardia.com/local/pirineos/20170109/413203988974/instituto-la-seu-camara-videovigilancia-aula.html">abortaron casi de inmediato la iniciativa</a>.</p>
<p>Pero el intento no debe caer en el olvido. Porque ¿qué hubiera sucedido sin la contestación que se organizó?, o ¿Qué puede suceder en otros centros en los que no se de contestación?</p>
<p>En todo caso, el modelo <em>Gran hermano </em>emerge en esta circunstancia como desarrollo de un proyecto de extensión de la vigilancia y, en nombre del orden y la seguridad, para prevenir conductas disfuncionales. Nos recuerda, por tanto, más al modelo de 1984 que al del <em>reality show</em>. Se trata de una primera estrategia que podríamos llamar <strong>estrategia de la seguridad.</strong></p>
<h5>Mecanismo de investigación para la innovación</h5>
<p>Segundo caso, EEUU. Una <a href="http://k12education.gatesfoundation.org/teacher-supports/teacher-development/measuring-effective-teaching/">iniciativa de la Fundación Melinda and Bill Gates</a> que ha durado varios años y llega a su conclusión durante estos días.</p>
<p>Se trataba, según los organizadores, de identificar las mejores prácticas educativas en las aulas para promover buenos ejemplos y aprendizaje horizontal entre el profesorado. ¿Cómo? Otra vez la vigilancia mediante cámaras: cámaras de vídeo que grababan sin restricción ninguna las clases, para poder, así, observar a los profesores, sus métodos y sus actividades.</p>
<p>Según Bill Gates, con esas cámaras en las aulas, los profesores no sólo tendrían la oportunidad de disponer de <em>feedback </em>de sus acciones y, así, auto-evaluar sus propias clases y mejorarlas, sino que tendrían acceso a observar y aprender de los mejores profesores del país.</p>
<blockquote><p>¿Qué sucedería en la práctica si este sistema de las cámaras permanece y funciona como un sistema? ¿No estaríamos ante la instalación de un mecanismo permanente de supervigilancia?</p></blockquote>
<p>Atendiendo a los <a href="https://www.ted.com/talks/bill_gates_teachers_need_real_feedback">datos</a> de la Fundación Melinda y Bill Gates, solo con invertir 5.000 millones de dólares en instalar cámaras en todas la aulas de EEUU, la educación en el país mejoraría automáticamente.</p>
<p>La propuesta desde un punto de vista metodológico aparenta ser correcta. Se observa y se registra una práctica en el aula; se cataloga y se categoriza; se evalúa y se establece, si corresponde, como modelo; y se difunde. O sea, auto-observación y emulación, al mismo tiempo.</p>
<p>Pero ¿qué sucedería en la práctica si este sistema de las cámaras permanece y funciona como un sistema? ¿No estaríamos ante la instalación de un mecanismo permanente de supervigilancia? Y ¿a dónde nos llevaría este sistema?</p>
<p>Pues nada más y nada menos, a que los estudiantes y los profesores podrían ser –de hecho, serían– cotidianamente vistos o “espiados” por miles de colegas mientras desarrollan su actividad normal en clase. A que las aulas perderían intimidad y singularidad. A que una parte del profesorado y de los estudiantes podría caer en la tentación de <strong>actuar</strong>, no para su público inmediato, sino para la cámara. A que, de este modo, las conductas de casi todos se <strong>espectacularizarían</strong>. A que se llegaran a  establecer listas de éxitos entre profesores. Y a que su reputación –la de los  profesores; pero tal vez quizá también la de los estudiantes– se convertiría en una especie de activo bursátil con valores constantemente cambiantes, que dependerían del éxito que alcanzaran ante un público masivo.</p>
<p>¿Estamos o no cerca del modelo <em>Gran Hermano</em>?</p>
<p>Efectivamente, podemos apreciar en esta propuesta de los Gates algunos de los rasgos más característicos del citado modelo: supervigilancia, público masivo, control a distancia y la posibilidad de emergencia de una especie de narcisismo colectivo… Sin descartar el riesgo, previsible, de que un poder –cualquiera que sea este: autoridades, sindicatos, directivos, o, simplemente, la “multitud”– pueda utilizar las grabaciones de las clases para manipular a los profesores y estudiantes.</p>
<p>En este caso, como hemos visto, la instalación de las cámaras se hace en nombre de la promoción de la investigación para <strong>mejorar la eficiencia del sistema educativo</strong>. Es la estrategia que podemos llamar <strong>de la innovación</strong>.</p>
<h5>Para promocionar las instituciones</h5>
<p>Tercer caso. El de <a href="https://milmagazine.org/tendencias/gran-hermano-en-las-aulas/">una nueva cadena de televisión y el de un centro educativo de Fuenlabrada</a> –un pueblo de la provincia de Madrid, España–.</p>
<p>Cadena y centro se han lanzado a la dudosa aventura de introducir cincuenta y cinco cámaras robotizadas en las aulas de un grupo de alumnos de 4.º de la ESO. Objetivo: producir un programa, <a href="http://www.movistarplus.es/video/el-instituto-0?id=20160727133939"><strong><em>El Instituto</em></strong></a>, semejante <em>Gran hermano</em>, pero aplicado a la educación: un montaje seriado de trece capítulos que muestra lo que sucede durante la jornada escolar en el centro.</p>
<p>Otra vez encontramos aquí los rasgos esenciales del modelo de <em>Gran hermano</em>, la supervigilancia, el exhibicionismo, la pérdida de intimidad, el riesgo de estar promoviendo el narcisismo entre los estudiantes y profesores…</p>
<blockquote><p>La introducción de las cámaras en los centros educativos actúa como promotora de la implantación del modelo &#8220;Gran hermano&#8221; en la educación</p></blockquote>
<p>¿La justificación en este caso? Confesadamente, la de mejorar la calidad educativa; implícitamente, la de lograr promocionar la cadena y el centro educativo a la vez. La motivación relevante, pues, la de la simple <strong>notoriedad</strong>: el afán de protagonismo en la competencia comercial.</p>
<p>Lo que opera, pues, en este caso es la que podríamos denominar <strong>estrategia del márquetin</strong>.</p>
<p>Puede admitirse, por tanto, que en los tres casos descritos, aunque con objetivos y modalidades diversas, la introducción de las cámaras de videovigilancia en los centros educativos actúa como promotora de la implantación del modelo <em>Gran hermano</em> en la educación.</p>
<p>Pero ¿qué significado tiene la introducción del modelo <em>Gran hermano</em> en la educación? ¿Qué consecuencias directas y colaterales puede comportar?</p>
<p><a href="https://milmagazine.org/author/jmpereztornero/"><strong>José Manuel Pérez Tornero</strong></a></p>
<p><em>La segunda parte de este artículo se publicará el próximo 18 de enero. </em></p>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/focus/modelo-gran-hermano-las-aulas-1/">El modelo &#8220;Gran Hermano&#8221; en las aulas (1)</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
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		<title>¿Cómo hemos pasado de la persuasión publicitaria a la manipulación a través de la red? (2)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Manuel Pérez Tornero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Jan 2017 17:22:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tribune]]></category>
		<category><![CDATA[Alfabetización mediática]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Este artículo es la continuación de ¿Cómo hemos pasado de la persuasión publicitaria a la manipulación a través de la red? (1) La primera gran ruptura se produjo mediante una operación de envergadura: la confusión entre vida mediática y vida real. Conforme aumentaba el tiempo de vida dedicado a los medios –un proceso que se experimenta [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/tribune/pasado-la-persuasion-publicitaria-la-manipulacion-traves-la-red-2/">¿Cómo hemos pasado de la persuasión publicitaria a la manipulación a través de la red? (2)</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Este artículo es la continuación de</em> <strong><em><a href="https://milmagazine.org/opinion/pasado-la-persuasion-publicitaria-la-manipulacion-traves-la-red/">¿Cómo hemos pasado de la persuasión publicitaria a la manipulación a través de la red? (1)</a></em></strong></p>
<p>La primera gran ruptura se produjo mediante una operación de envergadura: la<strong> confusión entre vida mediática y vida real</strong>. Conforme aumentaba el tiempo de vida dedicado a los medios –un proceso que se experimenta desde finales de siglo XX–, la vida real se fue reduciendo y la virtual aumentando. Con lo cual <strong>realidad </strong>y <strong>virtualidad </strong>tienden a confundirse. Entonces,<b> </b>se inicia una auténtica ocupación del mundo real por parte del mundo virtual: muchas de las experiencias reales –no artificiales– se van traspasando poco a poco al mundo en red -las relaciones sociales, las compras, la educación, etc.-.  Y parece obvio que el movimiento no ha hecho más que empezar.</p>
<p>A consecuencia de ello, aumenta nuestra vulnerabilidad ante la manipulación.</p>
<p>El mundo virtual es más manipulable y programable que el real.  Y, por tanto, las defensas del ciudadano se debilitan. De este modo, la manipulación del mundo virtual -basado en el predominio de la Red, empieza a incidir directamente en la vida de las personas- se potencia.</p>
<p>Paralelamente, el discurso tradicional de la comunicación clásica empieza a perder sentido. <strong>A más tiempo mediático de vida, más saturación informativa</strong>. Y esta saturación -a la que hay que añadir la explosión de información multiplicación de canales-  trabaja para rebajar el valor de cada mensaje particular: los mensajes concretos tienen menos efecto, menos impacto en la cognición y conducta de los ciudadanos. Se produce, así, una minusvaloración general del sentido propio de cada mensaje. Lo que cuenta es la acumulación masiva de mensajes. Pero, además, a menor influencia del mensaje concreto, más facilidad del usuario para zafarse de la publicidad.</p>
<p>Esto tiene consecuencias claras para el  discurso publicitario en su conjunto: pierde efecto.</p>
<h5>De la homogeneización masiva a la personalización universal</h5>
<p>La segunda gran ruptura: <strong>el paso de la homogeneización a la</strong> <strong>personalización</strong>.</p>
<p>Se trata de un cambio cualitativo que tiene su origen en las diversas interacciones que permiten los distintos sistemas comunicativos.</p>
<blockquote><p>En la sociedad de la información, las masas se constituyen a través de la estandarización de la diversidad: todo personalizado masivamente para individuos diversificados homogéneamente</p></blockquote>
<p>Si el sistema masivo solo consintió discurso verticales, centralizados y unidireccionales, la red, en cambio, dio paso a la posibilidad de la comunicación reticular e individualizada. Esto significó que en la dimensión social se pudo pasar de la estrategia de <strong>homogeneización masiva</strong> –que fue la propia del sistema de comunicación de masas– a la <strong>personalización universal</strong> –más específica de la comunicación en Red–.</p>
<p>El cambio es sustancial. Durante la época del <em>fordismo</em> la masificación se basó en la homogeneización de los productos y de los comportamientos: <strong>todo igual -productos y servicios- para iguales -consumidores que eran considerados como consumidores-modelo-</strong>. Sin embargo en la sociedad de la información, las masas de usuarios se constituyen a través de organizar muchos grupos de públicos diversos entres sí. Es lo que podemos denominar la <strong>estandarización de la diversidad</strong>. Y el fenómeno que tenemos delante es claro: <strong>todo se personaliza en grandes números, masivamente. Pero no de cara a alcanzar un público homogéneo, como se hacía en la comunicación de masas tradicional, sino para alcanzar para individuos diversificados, es decir divididos en grupos, según una programación o combinatoria homogénea</strong>.</p>
<h5>Cuando la persuasión no fue suficiente</h5>
<p>En este nuevo contexto una cosa estaba clara: <strong>la persuasión clásica ya no bastaba para influir en la sociedad</strong>. Prácticamente, se iba convirtiendo en inútil. La industria, si quería seguir siendo masiva y global, tenía que dar el paso hacia la manipulación directa de los comportamientos.</p>
<p>Y para ello, la Red ofrecía innumerables posibilidades. Podía sumergir, literalmente, a la persona humana en un escenario totalmente programado. Por ejemplo, se podían conseguir transformar el <em>espacio</em> en el que el usuario compra y controlar así sus opciones: de este modo, se podrían generar plataformas que modifican el precio del producto según el comportamiento previo del usuario; se podría conseguir que el precio fuese distinto para cada usuario. Por otro lado, se podía insertar el sujeto en un escenario virtual donde no solo precio, sino el producto o servicio mismo también fuera variable en función del usuario y su comportamiento previo. También se podría introducir al usuario en una especie de cámaras comunicativas en el que la solo se encontraría con personas que piensan o sienten como ella. En definitiva, se pueden construir escenarios y mundos personalizados destinados a un  individuo -usuario de las redes- concreto. Y ese mundo estaría, cada vez, más alejado del mundo real.</p>
<blockquote><p> La Red ofrece innumerables posibilidades. Puede sumergir, literalmente, a la persona humana en un escenario totalmente programado</p></blockquote>
<p>De aquí la enorme expansión alcanzada por los nuevos sistemas de manipulación del comportamiento centrados en la red. De aquí el enorme avance de la mediatización de la vida, y la intensidad con que se está traspasando las acciones de la vida real a la Red.</p>
<p>Una Red que, progresivamente, no distingue entre vida real y virtual.  Una Red en la que toda acción del ser humano es registrada, deja huella y permite establecer un estado de supervigilancia planetario destinado a construir mundo virtuales personalizados para cada individuo. Y, por ende, permite la manipulación universal a través de la configuración de esos mundos virtuales.</p>
<p>Si a todas estas nuevas condiciones de la red se le suma el gigantesco proceso de oligopolización empresarial a que ha dado lugar la Red, está claro que queda expedito el paso hacia la construcción de un nuevo escenario para el consumo capitalista: el de la manipulación de la conducta a través de la Red.</p>
<h5>El escenario de la manipulación consumista</h5>
<p>Una buena representación del mundo que la tecnología nos está deparando en el siglo XXI fue la ya emblemática película <em>El show de Truman</em> o <em>La historia de una vida</em> (1998). En la citada ficción los productores del serial crearon un mundo virtual para el protagonista sin que este lo adviertierar.</p>
<p>Pues bien, l<strong>a industria tecnológica de nuestros días trata de construir un mundo enteramente virtual y en Red para cada uno de nosotros</strong>, pero sin que nosotros podamos tampoco advertirlo. Es un mundo construido como una caja negra –Frank Pasquale, <em>The Black Box Society–</em>, del cual ignoramos cómo funciona internamente. Un mundo en el que los algoritmos de programación son secretos. Un mundo hecho a nuestra medida –mediante burbujas personales– y transparente. Un mundo en el que los nuevos <em>depredadores &#8211;</em>en palabras de Bacon en su <em>Nueva Atlantida- son capaces de </em>reunir sistemática cualquier dato sobre nuestro comportamiento en Internet. Datos que posteriormente servirán para  programar y crear los mundos virtuales en que nos tendremos que mover.</p>
<p>Y serán estos nuevos mundos virtuales en los obligatoriamente tendremos que vivir los que se prestarán a la manipulación de nuestros comportamientos</p>
<p>Un Gran Hermano</p>
<p>Como en la película citada, los productores de la Red saben todo lo que hacemos  y pueden inducir todos nuestros consumos y gran parte de nuestros comportamientos. Es lo que se denomina la <strong>supervigilancia. </strong></p>
<p>Mediante la lectura de nuestros correos, el análisis de nuestras conversaciones y relaciones de amistad, mediante el conocimiento de nuestros desplazamientos y recorridos, grandes compañías como Google logran saber mucho de nosotros mismos. Y así  son capaces de anticiparse a nuestros deseos y nuestras decisiones. Pueden, por tanto, manipular fácilmente nuestro comportamiento.</p>
<p>Las propuestas de Amazon, por ejemplo, construyen -cada vez con más eficacia e intensidad- un mundo cerrado de opciones tentadoras. Del mismo modo que Spotify construye automáticamente la atmósfera sonora de nuestras vidas. O Facebook, por otro lado,  ha encontrado el sistema de construir e inducir nuestras emociones a partir de proponernos un tipo u otro de mensajes y relaciones.</p>
<p>Así, los nuevos sistemas de inteligencia artificial escudriñan nuestras formas de aprender, de jugar, de emocionarnos ante los hechos o las noticias tratando siempre de sacar <strong>provecho económico</strong> de todo ello.</p>
<blockquote><p>Los dueños de la Red no necesitan ya persuadirnos de nada. Simplemente, les basta con construirnos el mundo en el que vivimos</p></blockquote>
<p>Los dueños de la Red no necesitan ya persuadirnos de nada. Simplemente, les basta con construirnos el mundo en el que vivimos. Les basta con saber crearnos experiencias virtuales más intensas que la propia realidad.</p>
<p>De hecho, caminamos hacia la construcción de parques temáticos virtuales en los que desarrollaremos nuestra existencia.</p>
<h5>Salirnos de la “experiencia” virtual</h5>
<p>Estamos ya en el escenario de la manipulación intensiva de la vida –cada vez más virtual, como la del Show de Truman–. Y en ese contexto un pensamiento y una pedagogía críticos exclusivamente centrados en proponer resistencias a la persuasión ya no bastan. Necesitamos cambiar de paradigma. Necesitamos conocer con precisión qué ha cambiado en nuestro mundo.</p>
<p>El nuevo paradigma crítico ante el mundo consumista tiene que basarse en el distanciamiento y en el <strong>descubrimiento de las reglas y programas que gobiernan el nuevo mundo virtual.</strong></p>
<p>Como Truman, que adivinó el encierro virtual en que se encontraba a partir del discernimiento de algunos indicios del engaño, solo seremos críticos ante esta manipulación inducida por la supervigilancia tratando de <strong>descubrirla y denunciarla</strong>.</p>
<p>Sólo si las personas y los jóvenes son capaces de descubrir que están viviendo en un mundo de experiencias artificiales podrán lograr la autonomía. Y solo tratando de escaparnos de ese mundo virtual y artificial, lograremos un nuevo sentido de la realidad.</p>
<p>De aquí que la nueva tarea del pensamiento crítico ante el consumismo sea no solo la crítica del discurso persuasivo, sino la <strong>decodificación sistemática de los programas y reglas que gobiernan nuestro comportamiento virtual</strong>. Y, como consecuencia de ello,  podamos llegar a construir alternativas  ligadas no solo al mundo virtual, sino al real.</p>
<h5>Una nueva pedagogía crítica</h5>
<p>En este contexto, cobra sentido una <strong>pedagogía crítica hacia las redes y el mundo virtual</strong>, y ante los <strong>algoritmos ocultos</strong> que gobiernan las redes sociales. En general, se trataría de fomentar una pedagogía crítica ante  todo lo que hace que vivamos controlados por una especie de <em>caja negra</em> de la cual ignoramos casi todo.</p>
<p>Debería ser, por tanto, una <strong>pedagogía crítica centrada en la defensa de nuestra intimidad y vida privada</strong>. Contraria por tanto, a los <em>experimentos </em>de aceptación dócil de la invasión y retransmisión de la vida íntima, al estilo <a href="https://milmagazine.org/tendencias/modelo-gran-hermano-las-aulas-1/"><em>Gran Hermano</em></a> y sucedáneos. Centrada en la recuperación de la <strong>autonomía</strong> frente al dominio de otro vigilante, sumisa ante los <em>likes</em> y la falsa fama. Contraria a los dictados del <em>branding</em> personal que, lejos de darnos autonomía, nos hace más sumisos. Rebelde ante los dictados subliminales de una virtualización de la vida que presume que no hay diferencia entre vivir virtualmente y vivir en la realidad.</p>
<p>En definitiva, una nueva pedagogía crítica ante la programación virtual de la experiencia que sea capaz de revelar las inconsistencias e inconvenientes de este nuevo mundo de ficción alienadora. Una pedagogía que ayude a recuperar el <strong>sentido de la realidad</strong>.</p>
<p><a href="https://milmagazine.org/author/jmpereztornero/"><strong>José Manuel Pérez Tornero</strong></a></p>
<p><em>Puedes leer la primera parte del artículo aquí: <strong><a href="https://milmagazine.org/opinion/pasado-la-persuasion-publicitaria-la-manipulacion-traves-la-red/">¿Cómo hemos pasado de la persuasión publicitaria a la manipulación a través de la red? (1)</a></strong></em></p>
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		<title>¿Cómo hemos pasado de la persuasión publicitaria a la manipulación a través de la red? (1)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Manuel Pérez Tornero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Jan 2017 14:46:18 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>A mediados del siglo XX, cuando Vance Packard escribió su influyente libro Los Persuasores ocultos (1954), casi nadie podía esperar que sesenta años después la persuasión publicitaria iba a ser prácticamente irrelevante. Y que lo decisivo sería la manipulación través de la red. De poco sirvió que la industria publicitaria llegara a desarrollar las técnicas [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>A mediados del siglo XX, cuando Vance Packard escribió su influyente libro <em>Los</em> <em>Persuasores ocultos</em> (1954), casi nadie podía esperar que sesenta años después la <strong>persuasión publicitaria</strong> iba a ser prácticamente irrelevante. Y que lo decisivo sería la <strong>manipulación través de la red</strong>.</p>
<p>De poco sirvió que la industria publicitaria llegara a desarrollar las técnicas de persuasión más sofisticadas. Ni que llegara a convertirse en uno de los fundamentos más sólidos del sistema capitalista y de la sociedad de consumo. Nada iba a impedir que, a principios del siglo XXI, la persuasión publicitaria dejara paso a la época de la manipulación de la vida cotidiana mediante la Red.</p>
<h5>Cambio de escenario</h5>
<p>En poco tiempo, hemos pasado de un escenario en el que las personas estaban <strong>asediadas por el discurso publicitario</strong> a otro en el que la persona vive inmersa plenamente en una <strong>burbuja tecno-mediática</strong> en la que todas sus acciones, además de ser monitorizadas constantemente, pueden ser manipuladas. Veníamos de un contexto de <strong>persuasión extrema</strong> y llegamos a otro de <strong>manipulación intensiva.</strong></p>
<p>En este nuevo escenario convergen dos factores decisivos: a) la instalación de un sistema de <strong>supervigilancia</strong> y de <strong>captación de datos privados</strong> de enorme potencia y de alcance planetario; y b) un desarrollo invasivo de la <strong>inteligencia artificial</strong> que utiliza el análisis de una enorme cantidad de datos para influir en nuestra conducta.</p>
<p>Esta transformación radical del escenario nos obliga a replantearnos tanto la tradición del pensamiento crítico en relación con la persuasión publicitaria como la pedagogía crítica que depende de ella. Para hacerlo, vale la pena tratar de conocer el contexto del cambio que estamos viviendo.</p>
<h5>La época de la hegemonía del discurso publicitario</h5>
<p>Durante el siglo XX y después la segunda guerra mundial, el desarrollo económico capitalista se organizó en torno a dos procesos: la <strong>producción industrial masiva</strong>, por un lado, y la <strong>inducción hacia el consumismo mediante</strong> la <strong>persuasión publicitaria</strong>. Ambos procesos iban de la mano, se complementaban y se realimentaban.</p>
<p>Los <em>señores</em> de la producción, aplicando sistemáticamente la división industrial del trabajo y los principios del fordismo, lograron crear una enorme cantidad de bienes a precios relativamente bajos. Pero para hacerlos consumir por las masas necesitaban cambiar la vida cotidiana de millones de personas y reformar su imaginario.</p>
<blockquote><p>Durante años, los creativos publicitarios se dedicaron e construir mensajes persuasivos. Y los ciudadanos se acostumbraron a ese discurso y empezaron a asumirlo de un modo dócil y obediente</p></blockquote>
<p>Esta doble función fue cumplida a la perfección por un discurso publicitario cada vez más invasivo y cada vez más sofisticado en sus métodos de persuasión. La operación fue descrita, entre otros, por Stuart Ewen en su famoso <em>Captains of Consciousness: Advertising and the Social Roots of the Consumer Culture</em> (1976), Henri Lefevbre, con su famosa demolición crítica de la vida moderna, y Jean Baudrillard, con su análisis de la sociedad de consumo.</p>
<p>Para consolidar este discurso publicitario, la industria aprovechó los conocimientos adquiridos en la psicología –especialmente el conductismo y los estudio sobre las masas– el psicoanálisis, las técnicas de comunicación subliminal y hasta las prácticas estéticas y artísticas más de vanguardia, entre otros. De este modo, los mensajes publicitarios se hicieron cada vez más seductores y la maquinaria persuasiva se hizo más eficaz.</p>
<p>El discurso publicitario se consolidó universalmente y se instaló firmemente en los hábitos sociales. Durante años, los creativos publicitarios se dedicaron a construir mensajes persuasivos. Y los ciudadanos se acostumbraron a ese discurso y empezaron a asumirlo de un modo dócil y obediente.</p>
<h5>Vida mediática y vida real</h5>
<p>Pero la instalación del discurso publicitario se hizo sobre un principio normativo y práctico: la clara distinción entre la <strong>vida mediática</strong> –es decir, la que dedicaba a los medios de comunicación– y <strong>la vida real</strong>, en la que actuaba con su entorno físico y social, sin apenas mediación tecnológica.</p>
<p>La primera, la vida mediática, tenía que ver con el discurso, la comunicación y con el imaginario. La segunda, la vida real, con la vida práctica y la acción.</p>
<p>El discurso publicitario se configuró, así, como el espacio del sentido en el que los mensajes y la capacidad de persuasión o seducción eran esenciales. Tan esenciales como la capacidad de interpretación dócil o crítica por parte del destinatario.</p>
<blockquote><p>La publicidad no debía violentar en ningún caso las conductas fácticas de las personas, no era, de hecho, más que <em>persuasión</em></p></blockquote>
<p>La acción, por su lado, se relacionaba con el ámbito de la conducta autónoma, la no mediada, la que sucedía en el mundo real. Esta distinción era la norma y la práctica. La publicidad se admitía porque solo se ejercía en la vida mediática. Y la que hacía “aceptable” el discurso publicitario era que no llegaba a manipular o condicionar físicamente la acción práctica. Se admitía, pues, aunque fuera de mala gana, que el receptor era libre y autónomo y que podía, o no, aceptar las propuestas de la publicidad.</p>
<p>Aceptando esa división, era lícito que los mensajes publicitarios –según los intereses de la industria publicitaria– se insertaran, del mejor modo posible, en el ámbito de los medios y del discurso. En ese contexto, las <strong>técnicas de persuasión</strong> eran decisivas. Consistían en mecanismos de comunicación y de construcción de sentido, es decir, en un trabajo semiótico. Los mensajes publicitarios tenían la función de sostener, mediante argumentación o emoción, determinadas propuestas que modificarían la mente de las personas. Y esa modificación tenía que actualizarse posteriormente –es decir, dar lugar a ciertos comportamientos– en la vida real. Pero la publicidad no debía violentar en ningún caso las conductas fácticas de las personas, no era, de hecho, más que <em>persuasión. </em>La persuasión, el discurso, era una cosa, y la determinación de la vida práctica, otra bien distinta. La determinación de la conducta por procedimientos más expeditivos estaba así proscrita del sistema.</p>
<h5>La crítica de la publicidad</h5>
<p>Instalada así la <strong>persuasión publicitaria masiva</strong>, los críticos del consumismo y de la publicidad se ocuparon en tratar de discernir y desvelar los sistemas de persuasión de los mensajes persuasivos publicitarios. Se centraron, pues, en el discurso. Trataban de denunciar las falsedades, mentiras, o errores que pudiesen contener. Pero, sobre todo, intentaban desvelar los mecanismos ocultos o subliminales que utilizaban para comunicar valores o estructuras de sentido.</p>
<p>A esta tarea se dedicó buena parte de la semiótica crítica y del análisis del discurso. Esta fue la base de la crítica estructural a la publicidad de Roland Barthes y Umberto Eco, con sus críticas a la mitología consumista, o a los mensajes subliminales, por parte de Erving Goffman y otros.</p>
<h5>La pedagogía crítica del discurso</h5>
<p>En el aspecto educativo, el pensamiento crítico ante la publicidad derivó en una <strong>pedagogía crítica</strong> del discurso publicitario. Esta pedagogía invitaba a los estudiantes a practicar la <a href="https://milmagazine.org/consejos/8-consejos-desarrollar-pensamiento-critico/"><strong>lectura crítica</strong></a> de los anuncios y mensajes publicitarios. Y les proponía leer de modo alternativo. Es decir, a descubrir no solo el mensaje propuesto explícitamente por el anunciante, sino a desvelar lo no dicho, su sentido oculto, sus estrategias persuasivas y sus trampas.</p>
<p>Era, pues, una pedagogía basada en la lógica de la argumentación, pero también en la semiótica narrativa. Sobre todo, era un análisis crítico de los valores consumistas. El ideal de esa pedagogía era habilitar en los estudiantes la capacidad crítica ante los mensajes persuasivos, su capacidad de discernimiento y su resistencia ante los discursos imperativos.</p>
<blockquote><p>La industria publicitaria siempre se mostró más poderosa, más eficaz y más determinante que cualquier esfuerzo crítico y que cualquier pedagogía crítica</p></blockquote>
<p>En este contexto se aprovecharon todos los avances de la teoría crítica de la recepción y los estudios culturales defendida por Stuart Hall entre otros.</p>
<p>Pero, pese a sus buenas intenciones y metodologías, la industria publicitaria siempre se mostró más poderosa, más eficaz y más determinante que cualquier esfuerzo crítico y que cualquier pedagogía crítica. De nada valió el esfuerzo sostenido, la más de las veces, por el voluntarismo de los académicos y del profesorado. Y poco ayudó, por supuesto, la incomprensión –o abandono– de las autoridades políticas y su interés en desregular en todo lo posible el discurso publicitario.</p>
<p>El resultado fue una industria publicitaria cada vez más poderosa y un público cada vez más sometido, a veces, de modo dócil y complaciente, a la publicidad.</p>
<h5>El momento de ruptura</h5>
<p>Pero a finales del siglo XX se empezó a consumar el proceso de instalación de un nuevo escenario: el de la <strong>manipulación intensiva de la conducta</strong>.</p>
<p>Con la llegada de la <strong>sociedad de la información</strong>, se empezaron a producir algunas rupturas decisivas que iban a socavar no solo la función de la publicidad tradicional, sino la del sistema crítico que se había organizado ante ella. Rupturas que habría de favorecer la instalación de un nuevo sistema de organización de la economía capitalista: la manipulación directa de la vida cotidiana a través de la red.</p>
<p><strong>Continúa en:</strong></p>
<p><strong><em> ¿Cómo hemos pasado de la persuasión publicitaria a la manipulación a través de la red? (2), que se publicará el próximo 11/1.</em></strong></p>
<p><a href="https://milmagazine.org/author/jmpereztornero/">José Manuel Pérez Tornero</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://milmagazine.org/tribune/pasado-la-persuasion-publicitaria-la-manipulacion-traves-la-red/">¿Cómo hemos pasado de la persuasión publicitaria a la manipulación a través de la red? (1)</a> se publicó primero en <a href="https://milmagazine.org">MIL Magazine</a>.</p>
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